Sobre el herpes, infección de transmisión sexual (ITS)
El herpes es una infección de transmisión sexual (ITS) común causada por el virus del herpes simple (VHS). Hay dos tipos del virus del herpes: VHS-1 y VHS-2. El VHS-1 afecta sobre todo la boca, mientras que el VHS-2 afecta principalmente los genitales y el ano. El herpes genital se transmite (se pasa) por lo general por contacto sexual, incluido el sexo vaginal, anal u oral con una persona infectada. También puede transmitirse por contacto piel con piel con una llaga o ampolla de herpes activa.
El herpes puede causar llagas o ampollas alrededor de la boca o los genitales, y otros síntomas como dolor al orinar, picazón, fiebre y ganglios inflamados. Se estima que millones de personas en todo el mundo tienen herpes genital, lo que lo convierte en una ITS muy común.
El herpes lo causa un virus llamado virus del herpes simple (VHS). El VHS se transmite por actividad sexual, incluido el contacto directo con la boca o los genitales.
El VHS-1 suele transmitirse por contacto cercano o por besos. El VHS-2 se transmite sobre todo durante las relaciones sexuales. Sin embargo, el VHS-1 puede infectar los genitales y el VHS-2 puede infectar la boca. Es importante saber que el virus puede pasarse aunque no haya llagas o lesiones visibles.
En general, las mujeres tienen un riesgo más alto de contraer una infección por VHS-2 que los hombres. Otros factores de riesgo del herpes son modificables; es decir, se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Número de parejas sexuales: Tener varias parejas sexuales aumenta el riesgo de infección por VHS-2.
- No usar condón: Los condones pueden brindar algo de protección contra la transmisión del VHS-2; no usarlos aumenta el riesgo.
- Sexo oral sin protección: Practicar sexo oral sin un método de barrera (como un condón) puede aumentar el riesgo de adquirir infección por VHS-1 o VHS-2.
- Antecedentes de otras infecciones de transmisión sexual (ITS): Tener antecedentes de ITS aumenta el riesgo de infección por VHS-2.
- Inicio sexual temprano: Empezar la actividad sexual a una edad temprana aumenta el riesgo de infección por VHS-2.
Estos factores de riesgo pueden variar entre personas. Practicar sexo seguro es clave para reducir el riesgo de herpes. Si le preocupa su riesgo personal, lo mejor es consultar con un profesional de la salud.
Los síntomas iniciales más comunes del herpes incluyen:
- Dolor, picazón o molestia alrededor de los genitales
- Bultitos rojos o lesiones blancas
- Ampollas que sacan líquido o sangran
- Se forman costras cuando las ampollas sanan
En etapas más avanzadas, o si el herpes empeora, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Dolor de cabeza
- Fiebre
- Ganglios linfáticos hinchados (bolitas de defensa del cuerpo)
- Síntomas parecidos a la gripe
En casos graves, las posibles complicaciones incluyen:
- Infección de la vejiga
- Meningitis (inflamación del cerebro o de la médula espinal)
- Inflamación del recto
Es importante saber que no todas las personas con herpes tienen síntomas visibles. Algunas personas no tienen ningún síntoma, pero aun así pueden transmitir la infección a otras.
Para diagnosticar el herpes, suelen hacerse estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen visual: Un médico a menudo puede diagnosticar el herpes al observar las llagas en los genitales.
- Pruebas de laboratorio: En algunos casos, el médico confirma el diagnóstico con pruebas de laboratorio, como:
- Cultivo viral: Se raspa una pequeña muestra de la llaga para analizarla en el laboratorio.
- Prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR): Analiza muestras de la llaga y, a veces, de la sangre para saber qué tipo de virus del herpes simple (VHS) tiene.
- Análisis de sangre: Busca anticuerpos del VHS por una infección pasada de herpes.
Para determinar la etapa o la gravedad del herpes, pueden recomendarle más exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: Un profesional de la salud la/lo examina para buscar señales como dolor, hinchazón o presencia de bultos.
- Pruebas de laboratorio: Pueden ordenar pruebas específicas, como toma de sangre o estudios de imagen, por ejemplo radiografías (rayos X) o resonancia magnética (RM).
- Procedimientos clínicos: Según sus síntomas y la evaluación de los sistemas del cuerpo, pueden recomendar pruebas como exámenes de audición u otras pruebas relevantes.
Recuerde consultar con su proveedor de atención médica para recibir consejos y orientación personalizados sobre los exámenes, pruebas y procedimientos para diagnosticar el herpes y determinar su etapa o gravedad.
Las metas del tratamiento del herpes son:
- Tratar o prevenir los brotes de herpes genital con síntomas.
- Mejorar la calidad de vida de las personas con herpes genital.
- Evitar el contagio a las parejas sexuales.
Medicamentos para el herpes:
- Medicamentos antivirales: Fármacos como aciclovir, valaciclovir y famciclovir pueden controlar en parte los signos y los síntomas del herpes genital. Se usan para tratar el primer episodio clínico (primer brote) y los brotes repetidos, o como tratamiento diario para suprimir los brotes (terapia supresora).
- Tratamiento tópico: Aunque el tratamiento aplicado en la piel con antivirales puede ayudar un poco, por lo general no se recomienda porque su eficacia es limitada.
Terapias para el herpes:
- Consejería: La consejería es clave para manejar el herpes genital. Ayuda a sobrellevar la infección y a prevenir el contagio sexual y al bebé durante el embarazo y el parto. Puede brindarse desde la primera consulta y debe abordar que es una afección crónica, una vez que pase la fase aguda.
Cambios de conducta para la salud:
- Métodos para reducir el riesgo: La educación debe incluir cómo evoluciona el herpes genital con el tiempo, los riesgos de contagio sexual y durante el embarazo y el parto, y cómo reducirlos. Esto incluye tener sexo más seguro, usar métodos de barrera como los condones y evitar la actividad sexual durante los brotes.
Es importante saber que los antivirales pueden ayudar a controlar los síntomas y a reducir el contagio, pero no eliminan el virus ni evitan que vuelvan los brotes cuando se suspende el medicamento. Como siempre, consulte con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados y orientación sobre las dosis de sus medicamentos.
La dosis de los medicamentos puede cambiar por muchos factores. Confirme con su profesional de la salud la dosis adecuada para su caso.
Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.