Sobre la preeclampsia (presión arterial alta relacionada con el embarazo)

Descripción general

La preeclampsia es una complicación del embarazo. Se caracteriza por presión arterial alta (hipertensión) y niveles altos de proteína en la orina. También puede causar problemas en el funcionamiento del hígado o de la coagulación de la sangre (la forma en que la sangre se espesa para detener el sangrado).

Por lo general aparece más adelante en el embarazo, pero también puede presentarse antes o incluso después del parto, aunque esto es poco común.

En algunos casos, si usted tiene preeclampsia, su médico puede necesitar provocar el parto y adelantar el nacimiento del bebé. Esta decisión se basa en qué tan grave es la preeclampsia y cuántas semanas de embarazo tiene.

Causas y factores de riesgo

La preeclampsia es una enfermedad del embarazo que puede tener consecuencias graves para la madre y el feto (bebé). Es importante entender las posibles causas y los factores de riesgo.

Posibles causas de la preeclampsia:

  • Problemas en los vasos sanguíneos
  • Problemas del sistema inmunitario
  • El cuerpo de la madre no se adapta bien a los cambios del corazón (cardiovasculares) y a los cambios inflamatorios durante el embarazo

Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar):

  • Antecedente de preeclampsia
  • Edad materna avanzada o muy joven
  • No haber estado embarazada antes (nuliparidad)
  • Embarazo de gemelos
  • Sexo del feto: el sexo femenino se ha asociado con preeclampsia de parto prematuro (antes de 37 semanas), y el sexo masculino con preeclampsia a término (37 semanas o más)
  • Migraña
  • Presencia del factor Rh (una proteína en la superficie de los glóbulos rojos)

Factores de riesgo modificables (se pueden influir o cambiar):

  • Presión arterial alta (hipertensión)
  • Enfermedad de los riñones
  • Sobrepeso u obesidad
  • Edad materna avanzada (ser mayor durante el embarazo)
  • Gestación múltiple (llevar más de un feto)
  • Técnicas de reproducción asistida

Es importante saber que, aunque algunos factores de riesgo de la preeclampsia se pueden modificar, como la hipertensión y el peso, otros no se pueden cambiar, como la edad y la genética. Sin embargo, entender estos factores ayuda a los profesionales de la salud a identificar embarazos de alto riesgo y tomar medidas para manejar y prevenir la preeclampsia.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la preeclampsia (presión arterial alta en el embarazo que puede afectar los órganos) incluyen:

  • Dolor de cabeza nuevo si usted no suele tener dolores de cabeza ni migrañas
  • Dolor de cabeza que no mejora con medicamentos
  • Dolor abdominal (de estómago)
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Falta de aire
  • Aumento de la hinchazón de manos, pies y cara

A medida que la preeclampsia avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas. Estos pueden incluir:

  • Proteína en la orina
  • Dolor de cabeza persistente
  • Cambios en la visión, como visión borrosa y ver puntos o manchas
  • Dolor en la parte alta del abdomen o dolor de hombro
  • Náuseas o vómitos en la segunda mitad del embarazo
  • Hinchazón de la cara o las manos
  • Aumento de peso repentino
  • Dificultad para respirar

En casos más graves, la preeclampsia puede convertirse en eclampsia (una complicación con convulsiones). Los síntomas de la eclampsia pueden ser similares a los de la preeclampsia, pero también pueden incluir:

  • Convulsiones
  • Pérdida del conocimiento
  • Agitación

Es importante saber que algunas personas con preeclampsia no presentan síntomas o pueden confundirlos con síntomas típicos del embarazo. Se recomiendan citas regulares con su obstetra, y debe informar cualquier síntoma sospechoso a un profesional de la salud.

Diagnóstico

Para diagnosticar la preeclampsia, los médicos suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Medición de la presión arterial: La presión alta es una señal clave de preeclampsia. Una lectura de 140/90 mm Hg o más se considera anormal en el embarazo.
  • Pruebas de laboratorio: Se pueden hacer varias pruebas para diagnosticar y vigilar la preeclampsia. Estas incluyen:
  • Recolección de orina de 24 horas para medir proteínas: Detecta proteinuria (exceso de proteína en la orina).
  • Hemograma completo: Incluye el recuento de plaquetas para detectar trombocitopenia (plaquetas bajas).
  • Pruebas de función del hígado: Miden bilirrubina, alanina aminotransferasa (ALT) y aspartato aminotransferasa (AST) para detectar el síndrome HELLP (una forma grave de preeclampsia que afecta el hígado y las plaquetas).
  • Electrolitos en sangre, urea y creatinina: Buscan señales de lesión renal aguda (daño repentino de los riñones).
  • Ultrasonido fetal: Permite vigilar de cerca el crecimiento y desarrollo del bebé con estudios regulares.
  • Prueba sin estrés: Mide cómo responde el latido del corazón del bebé al movimiento. Si el latido aumenta 15 latidos o más por minuto durante al menos 15 segundos, dos veces en cada 20 minutos, indica que todo está normal.
  • Toma y preparación de muestras: En algunos casos, se puede hacer una amniocentesis antes de un parto prematuro o en una cesárea. La amniocentesis consiste en introducir una aguja en el saco amniótico y extraer líquido con guía por ecografía. Esta prueba puede ayudar a saber si hay infección o inflamación dentro del saco amniótico y si los pulmones del bebé ya están maduros.
  • Estudios fetales adicionales: Para evaluar el bienestar del bebé y posibles complicaciones por la preeclampsia, se pueden hacer:
  • Ecografía Doppler para medir el índice de pulsatilidad de las arterias uterinas (una medida del flujo de sangre en el útero).
  • Revisión detallada de la placenta.
  • Estimación del peso del bebé.
  • Evaluación con sistemas de puntaje, como el puntaje de Manning.

La preeclampsia se diagnostica con criterios estandarizados sugeridos por organizaciones médicas como el American College of Obstetricians and Gynecologists. Estos criterios suelen incluir:

  • Presión arterial alta en el embarazo avanzado
  • Evidencia de afectación de varios órganos, como:
  • Proteinuria (presencia de proteína en la orina)
  • Trombocitopenia (recuento bajo de plaquetas)
  • Disfunción renal (los riñones no funcionan bien)
  • Problemas en el hígado
  • Problemas en el sistema nervioso central
  • Edema pulmonar (líquido en los pulmones)

Estas pruebas y procedimientos los realizan profesionales de la salud especializados en obstetricia y ginecología. Si tiene inquietudes sobre la preeclampsia o su embarazo, lo mejor es consultar con su profesional de salud para recibir consejos y orientación personalizados.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para la preeclampsia son controlar la afección, prevenir complicaciones y cuidar la salud de la madre y del bebé. Los tratamientos incluyen:

  • Medicamentos para bajar la presión arterial: Se pueden recetar medicinas para bajar la presión alta en mujeres con preeclampsia. Estas medicinas relajan los vasos sanguíneos, bajan la resistencia al paso de la sangre y disminuyen la presión. Al controlar la presión, se reduce el riesgo de complicaciones como el derrame cerebral y el daño a órganos.
  • Corticosteroides: En algunos casos de preeclampsia grave, se pueden dar corticosteroides (medicinas que aceleran la maduración de los pulmones del bebé). Esto es importante porque, si hay que adelantar el parto, los pulmones del bebé pueden no estar listos. Los corticosteroides ayudan a madurar los pulmones y reducen el riesgo de problemas para respirar en bebés prematuros.
  • Medicamentos anticonvulsivos: Las mujeres con preeclampsia grave pueden recibir medicinas para prevenir convulsiones. Estas medicinas estabilizan la actividad del cerebro y bajan el riesgo de eclampsia, una complicación grave de la preeclampsia que causa convulsiones.
  • Vigilancia estrecha: La vigilancia regular es clave para manejar la preeclampsia. Incluye controlar la presión arterial, el peso y la proteína en la orina, y hacer análisis de sangre para ver el hígado, los riñones y la coagulación de la sangre. También se evalúa la salud y el crecimiento del bebé con ultrasonidos y otras pruebas.
  • Hospitalización: Según la gravedad de la preeclampsia, algunas mujeres pueden necesitar ingreso al hospital para una vigilancia y tratamiento más cercanos. Estar en el hospital permite a los profesionales de la salud observar de cerca a la madre y al bebé e intervenir de inmediato si hace falta.
  • Retrasar el parto: Si la preeclampsia se diagnostica antes de que el bebé llegue a término, el objetivo es retrasar el parto hasta que el bebé esté lo bastante maduro para reducir los riesgos de nacer antes de tiempo. Esto requiere vigilar con cuidado la salud de la madre y del bebé con chequeos y pruebas regulares.
  • Cambios en los hábitos de salud: Junto con los tratamientos médicos, algunos cambios en el estilo de vida ayudan a manejar la preeclampsia. Incluyen descansar lo suficiente, tomar suficiente agua, comer una dieta equilibrada rica en frutas y verduras, evitar el exceso de sal, hacer actividad física ligera según le indique su proveedor de atención médica y asistir a sus citas prenatales.

Es importante que las personas con preeclampsia sigan de cerca las recomendaciones de su proveedor de atención médica para el mejor manejo de su afección. Al manejar la preeclampsia de forma efectiva, los profesionales de la salud buscan prevenir complicaciones graves para la madre y el bebé.

Evolución o complicaciones

La preeclampsia es una afección grave que puede afectar mucho a la persona embarazada y a su bebé si no se trata. Es presión arterial alta durante el embarazo que puede dañar órganos.

Cómo puede avanzar la preeclampsia: aparece presión arterial alta y posible daño de órganos. Suele presentarse después de la semana 20 del embarazo, aunque en algunos casos también puede ocurrir después del parto. Puede afectar a personas que no tenían presión alta antes del embarazo.

Si no se trata, la preeclampsia puede causar varias complicaciones para la persona embarazada y para el bebé. Algunas complicaciones comunes incluyen:

  • Problemas de sangrado por plaquetas bajas: la preeclampsia puede bajar el nivel de plaquetas, que son necesarias para que la sangre coagule bien. Esto puede causar sangrados.
  • Desprendimiento de la placenta: la preeclampsia aumenta el riesgo de que la placenta se despegue de la pared del útero antes de tiempo. Esto puede causar sangrado y poner en riesgo el suministro de oxígeno y nutrientes para el bebé.
  • Daño al hígado: la preeclampsia puede causar problemas en el hígado, con enzimas del hígado elevadas y posible daño del órgano.
  • Insuficiencia renal: la afección también puede afectar los riñones y, si no se trata, puede causar insuficiencia renal.
  • Edema pulmonar: la preeclampsia puede causar acumulación de líquido en los pulmones y dificultad para respirar.
  • Convulsiones: en casos graves, la preeclampsia puede avanzar a eclampsia (convulsiones en la persona embarazada).

Para el bebé, pueden surgir complicaciones si el parto se adelanta para manejar o resolver la preeclampsia. Nacer de forma prematura puede causar crecimiento más lento en el vientre, bajo peso al nacer y, en raras ocasiones, muerte fetal.

El tratamiento de la preeclampsia busca controlarla y reducir las complicaciones. Si le diagnostican preeclampsia, deberá controlar su salud y el bienestar de su bebé con vigilancia médica estrecha. El plan específico dependerá de la gravedad de la enfermedad, de la edad gestacional (cuántas semanas de embarazo) de su bebé y de las recomendaciones de su médico.

Es importante saber que, aunque hay remedios caseros o medicinas de venta libre que dicen tratar o prevenir la preeclampsia, debe consultar a su médico antes de probar cualquier alternativa. Su médico le dará recomendaciones personalizadas según su situación.

En resumen, la preeclampsia es una afección grave que requiere atención y vigilancia médicas durante el embarazo. Un diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado pueden ayudar a controlarla, frenar su avance y reducir las complicaciones para usted y su bebé. Los controles prenatales regulares son esenciales para detectar problemas a tiempo e intervenir si hace falta.