¿Qué es la segunda pubertad?
“Segunda pubertad” es un término que algunas personas usan para describir los cambios del cuerpo en la adultez. No es una pubertad real como la de la adolescencia. Sin embargo, su cuerpo sigue cambiando con la edad. A estos cambios relacionados con la edad a veces se les dice “segunda pubertad”. Es importante saber que es un término coloquial y no un término médico.
La “segunda pubertad” se caracteriza por varios cambios físicos, como:
- Acné
- Aumento de peso
- Cambios en las hormonas
Estos cambios son distintos a los de la adolescencia. “Segunda pubertad” es solo una manera de describir los cambios naturales de la adultez. Estos cambios pueden ocurrir en los 20, 30 y 40 años, aunque no hay una definición oficial de cuándo sucede.
Es importante llevar un estilo de vida saludable y mantenerse al día con sus chequeos médicos de rutina para prepararse para estos cambios naturales. Recuerde: “segunda pubertad” no es un término médico, sino una forma de hablar del proceso de envejecimiento.
Las causas exactas de la segunda pubertad no se entienden por completo. Sin embargo, hay varios factores que pueden contribuir a esta etapa de la vida.
La causa de la segunda pubertad está relacionada con cambios hormonales. Durante la segunda pubertad, baja la producción de ciertas hormonas, como el estrógeno en las mujeres y la testosterona en los hombres. Estos cambios hormonales pueden afectar varios aspectos de la salud y el bienestar.
Los factores de riesgo de la segunda pubertad que no se pueden cambiar incluyen:
- Envejecimiento: La segunda pubertad es una parte normal del proceso de envejecimiento y ocurre cuando las personas llegan a la mediana edad. No se puede prevenir ni controlar.
Los factores de riesgo de la segunda pubertad que sí se pueden influir o cambiar incluyen:
- Factores de estilo de vida: Ciertos hábitos pueden influir en cómo se vive la segunda pubertad. Por ejemplo, la alimentación y el ejercicio pueden ayudar a manejar los síntomas y a cuidar la salud general durante esta etapa.
- Factores psicológicos: El bienestar emocional y la salud mental pueden afectar la experiencia de la segunda pubertad. El estrés, la ansiedad y la depresión pueden influir en cómo cada persona afronta esta transición.
- Exposiciones ambientales: Aunque se necesita más investigación, algunos estudios sugieren que factores del ambiente, como la exposición a sustancias químicas que alteran las hormonas (disruptores endocrinos) presentes en productos del hogar, pueden afectar el equilibrio hormonal durante la segunda pubertad.
Durante la segunda pubertad, tanto hombres como mujeres pueden tener varios cambios físicos. Algunos de los síntomas más comunes en las primeras etapas incluyen:
- Sofocos: Las mujeres pueden sentir calor repentino, llamados sofocos, durante la perimenopausia, que es la transición hacia la menopausia. Estos sofocos pueden empezar en la década de los 40 y son una señal común de la segunda pubertad.
- Cambios en la distribución de la grasa: Los hombres pueden notar un cambio en cómo se distribuye la grasa. La grasa puede acumularse en el abdomen o en el pecho.
- Disminución de la estatura: Hombres y mujeres pueden perder estatura durante la segunda pubertad. Esto sucede porque los discos entre las vértebras de la columna se hacen más pequeños.
- Crecimiento de la próstata: Los hombres pueden tener crecimiento de la próstata durante la segunda pubertad, lo que puede dificultar orinar (hacer pipí).
- Periodos irregulares o ausencia de periodos: Las mujeres pueden tener periodos irregulares o dejar de tener el periodo a medida que el cuerpo produce menos estrógeno durante la segunda pubertad.
A medida que la segunda pubertad avanza o se vuelve más intensa, pueden aparecer más síntomas. Algunos síntomas comunes en etapas posteriores o de mayor intensidad incluyen:
- Aumento de peso: Hombres y mujeres pueden ser más propensos a aumentar de peso durante la segunda pubertad. Esto se debe a cambios en el metabolismo y en el cuerpo que pueden causar cambios de peso inesperados.
- Disfunción eréctil: Los hombres pueden tener dificultad para mantener una erección a medida que bajan los niveles de testosterona durante la segunda pubertad.
- Cambios en la piel: Pueden aparecer arrugas, manchas de la edad y piel flácida por una menor producción de colágeno y elastina (proteínas que dan firmeza a la piel).
- Cambios en músculos y huesos: La masa muscular empieza a bajar si no se realizan ejercicios de fuerza. También disminuye la masa ósea, lo que hace que los huesos sean más frágiles.
Para diagnosticar la segunda pubertad, los proveedores de atención médica pueden realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: Durante este examen, el proveedor de atención médica buscará señales físicas de un problema médico, como dolor, hinchazón o bultos en el cuerpo. Es un procedimiento de rutina y ayuda a reunir información importante.
- Pruebas de laboratorio: Su proveedor puede recomendar pruebas específicas. Pueden incluir una toma de sangre para analizar distintos valores en su sangre. Por ejemplo, se pueden medir la glucosa e insulina en ayunas para evaluar cómo funciona su metabolismo.
- Estudios por imágenes: En algunos casos, se piden estudios por imágenes, como radiografías o resonancia magnética (RM). Estas pruebas ofrecen imágenes detalladas de las estructuras del cuerpo y ayudan a identificar problemas.
- Procedimientos médicos: Según los síntomas y la información reunida, se pueden realizar procedimientos para ayudar al diagnóstico. Estos procedimientos varían según la parte del cuerpo que se evalúe. Por ejemplo, puede recomendarse una prueba de audición si hay preocupación por pérdida de audición.
Para determinar la etapa o la gravedad de la segunda pubertad, los exámenes, pruebas y procedimientos adicionales pueden incluir:
- Tomas de sangre anuales: Se pueden tomar muestras de sangre cada año después de ayunar durante la noche. Se guardan y se analizan para vigilar cambios en indicadores relacionados con el envejecimiento y la salud general.
- Medir la energía que el cuerpo usa en reposo: Se puede medir con calorimetría indirecta. Esta técnica ayuda a saber cuánta energía necesita el cuerpo cuando está en reposo. Puede brindar información valiosa sobre cambios del metabolismo durante la segunda pubertad.
Es importante dar seguimiento con su proveedor de atención médica si, después de estos exámenes o pruebas, sus síntomas empeoran o cambian. Su proveedor puede darle más orientación según su situación.
La “segunda pubertad” no es un término médico real. Es una forma coloquial para hablar de cambios del cuerpo en la edad adulta. Estos cambios no son los mismos que la pubertad de la adolescencia. No hay un orden natural específico en la “segunda pubertad”, pero hay cambios comunes en hombres y mujeres al envejecer.
En las mujeres, la “segunda pubertad” puede verse como la perimenopausia (etapa de transición antes de la menopausia). Suele empezar a inicios de los 40 años. En este tiempo continúan cambios físicos de la década anterior. Hacia finales de los 40, el cuerpo empieza a entrar en la menopausia (cuando los periodos se detienen de forma definitiva). Algunos signos comunes en mujeres son:
- Sofocos: sensación repentina de calor, a veces con sudor y enrojecimiento.
- Pérdida ósea más rápida: después de la menopausia, la pérdida de masa ósea puede acelerarse.
- Disminución de la estatura: los discos entre las vértebras se pueden achicar, lo que reduce la altura.
- Aumento de peso: los cambios en cómo el cuerpo usa la energía pueden facilitar subir de peso.
- Periodos irregulares o ausencia de menstruación: al bajar el estrógeno (hormona sexual), los periodos se vuelven irregulares y pueden detenerse hacia principios de los 50 años.
En los hombres, a la “segunda pubertad” a veces se le dice “menopausia masculina” o andropausia. Algunos signos comunes son:
- Redistribución de la grasa: la grasa puede acumularse en el abdomen o el pecho.
- Disminución de la estatura: los discos entre las vértebras pueden achicarse, con pérdida de 2.5 a 5 cm de altura.
- Crecimiento de la próstata: la glándula prostática puede volver a crecer y dificultar orinar.
- Disfunción eréctil: al bajar la testosterona (hormona sexual), puede ser más difícil mantener una erección.
La “segunda pubertad” forma parte natural del envejecimiento. Aun así, puede traer complicaciones. Algunas personas pueden sentirse cohibidas o incómodas con los cambios. Más adelante pueden presentarse autoestima baja, depresión y consumo problemático de sustancias.
Siempre es mejor consultar con un profesional de la salud sobre cualquier inquietud relacionada con la “segunda pubertad” o con otros temas de salud. Ellos pueden brindarle consejos y orientación personalizados según sus necesidades y circunstancias.