Cuándo buscar ayuda por hemorragia posparto (sangrado abundante después del parto)
Posibles causas de la hemorragia posparto incluyen:
- Atonía uterina: ocurre cuando el útero no se contrae bien después del parto y provoca sangrado excesivo.
- Tercera etapa del parto prolongada: la tercera etapa empieza después de nacer el bebé y termina cuando sale la placenta. Si dura más de lo habitual, puede aumentar el riesgo de hemorragia posparto.
- Trauma o lesión: cualquier lesión en el canal de parto o en el útero durante el parto puede causar sangrado.
- Placenta retenida: si la placenta no sale por completo del útero después del parto, puede causar sangrado. Es menos probable en partos vaginales, pero puede contribuir a la hemorragia posparto en quienes tienen cesárea.
- Trastornos de la coagulación de la sangre: ciertas enfermedades que afectan cómo coagula la sangre pueden aumentar el riesgo de hemorragia posparto.
- Endometritis: es la inflamación del revestimiento del útero. Es una de las causas más comunes de hemorragia posparto secundaria (sangrado que ocurre días o semanas después del parto).
- Pseudoaneurisma uterino: las mujeres que tienen cesárea tienen mayor riesgo de pseudoaneurisma uterino, un problema en un vaso sanguíneo del útero que puede causar sangrado intenso.
Factores de riesgo no modificables de la hemorragia posparto (no se pueden cambiar). Incluyen:
- Edad materna: la edad materna avanzada (35 años o más) se relaciona con mayor riesgo de hemorragia posparto.
- Número de abortos espontáneos: las mujeres que han tenido varios abortos espontáneos pueden tener un riesgo más alto de hemorragia posparto.
- Semanas de gestación al parto: los partos prematuros (antes de las 37 semanas) se relacionan con mayor riesgo de hemorragia posparto.
- Tipo de concepción: las técnicas de reproducción asistida, como la fertilización in vitro (FIV), pueden aumentar el riesgo de hemorragia posparto.
Factores de riesgo modificables de la hemorragia posparto (se pueden cambiar). Incluyen:
- Afecciones de salud materna: ciertas condiciones durante el embarazo, como diabetes gestacional, presión arterial alta y trastornos del sistema inmunitario, pueden aumentar el riesgo de hemorragia posparto.
- Antecedentes: las mujeres que han tenido cesáreas previas, partos vaginales previos o hemorragia posparto previa tienen mayor riesgo.
- Factores del parto: factores del proceso del parto, como trabajo de parto prolongado, uso de oxitocina para inducir o aumentar el trabajo de parto, embarazos múltiples (gemelos o más) y presencia de fibromas uterinos (miomas), pueden aumentar el riesgo.
Al identificar estos factores y tomar medidas apropiadas durante el embarazo y el parto, el personal de salud puede ayudar a reducir la frecuencia y la gravedad de la hemorragia posparto.
La hemorragia posparto (sangrado excesivo después de dar a luz) puede tener distintos síntomas según la etapa, la evolución y la gravedad.
Síntomas de hemorragia posparto:
- Sangrado vaginal abundante: Es el síntoma más común. Se define como empapar más de 2 toallas sanitarias en 12 horas.
- Expulsar coágulos grandes de sangre: Si nota coágulos grandes durante la recuperación posparto, puede ser señal de sangrado excesivo.
- Fiebre: Tener fiebre después de dar a luz puede ser un síntoma de hemorragia posparto.
- Mareo o desmayo: Sentirse aturdida, mareada o desmayarse puede indicar sangrado excesivo.
- Visión borrosa: La visión borrosa puede aparecer al inicio de la hemorragia posparto.
- Dolor de cabeza fuerte y persistente: Tener dolor de cabeza fuerte que no se quita puede ser un signo de hemorragia posparto.
- Flujo vaginal con mal olor o olor fuerte: Si nota un olor inusual junto con el flujo, busque atención médica.
- Vómitos: Seguir vomitando después de dar a luz puede ser un síntoma de hemorragia posparto.
- Dolor en el abdomen (barriga) que empeora con el tiempo o dolor abdominal nuevo: Puede indicar una afección más seria, como hemorragia posparto.
- Hinchazón o dolor en las piernas: Podría ser un signo de trombosis venosa profunda (TVP, coágulo en una vena profunda). Esto a veces puede ocurrir junto con la hemorragia posparto.
Es importante saber que, aunque algunas molestias son normales durante la recuperación posparto, los síntomas graves como sangrado abundante, coágulos grandes, fiebre, mareo, visión borrosa, dolor de cabeza fuerte y dolor abdominal que empeora requieren atención médica inmediata. Si presenta cualquiera de los síntomas anteriores o sospecha hemorragia posparto, comuníquese con su médico de inmediato.
Para diagnosticar y determinar la etapa o la gravedad de la hemorragia posparto, los profesionales de la salud pueden realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Exploración clínica: Se realiza de inmediato después del parto o durante el periodo posparto. Esta exploración toma en cuenta factores como el trabajo de parto, el tipo de parto y las lesiones asociadas o sospechadas. Ayuda a identificar si se necesitan intervenciones urgentes para tratar la hemorragia posparto o cirugía para reparar lesiones complejas.
- Exploración vaginal y rectal con los dedos: Consiste en que un médico o una partera introduzca un dedo lubricado y con guante en el recto y el pulgar en la vagina. Se buscan tejidos lesionados y se palpan los músculos que cierran el ano (esfínter anal) para detectar desgarros u otras lesiones en los tejidos de la vagina o del recto, en los músculos del perineo (la zona entre la vagina y el ano) y en el esfínter anal. También puede servir para revisar si, después de una reparación, algún punto perforó un tejido sin querer.
- Exploración vaginal: Se evalúan la longitud y la movilidad de la vagina, y si hay cicatrices o dolor. Esta exploración da más información sobre el estado de la zona vaginal.
- Análisis de sangre: Ayudan a estimar cuánta sangre perdió y a evaluar varios factores relacionados con la atención prenatal.
Estos exámenes, pruebas y procedimientos son importantes para diagnosticar la hemorragia posparto y determinar su etapa o gravedad. Ayudan a los profesionales de la salud a tomar decisiones informadas sobre las intervenciones y los tratamientos adecuados para atender esta condición de forma efectiva.
Las metas del tratamiento de la hemorragia posparto son detener el sangrado, recuperar el volumen de sangre y prevenir complicaciones. Para lograrlo, se recomiendan varias opciones de tratamiento. Estas incluyen:
- Maniobra de compresión uterina: Consiste en aplicar presión sobre el útero para reducir el sangrado. Es una técnica simple y eficaz que puede realizar el personal de salud. La compresión ayuda a controlar el sangrado y a formar coágulos.
- Medicamentos: El personal de salud puede indicar ciertos medicamentos para tratar la hemorragia posparto, como:
- Ácido tranexámico: Ayuda a prevenir el sangrado excesivo al estabilizar los coágulos y reducir la descomposición de la fibrina, una proteína que forma los coágulos.
- Uterotónicos: Medicamentos como oxitocina o misoprostol que estimulan las contracciones del útero. Así se comprimen los vasos sanguíneos del útero y se controla el sangrado.
- Antibióticos: En algunos casos, se recomiendan para prevenir infecciones, sobre todo si hubo sangrado prolongado o muy abundante.
- Reposición del volumen de sangre: En sangrado grave, es necesario reemplazar la sangre perdida. Esto puede incluir transfusión de sangre o el uso de líquidos por la vena (intravenosos) para reponer el volumen.
- Procedimientos terapéuticos: El personal de salud puede realizar ciertos procedimientos para tratar la hemorragia posparto, como:
- Sutura compresiva uterina: Se usan puntos de sutura para comprimir y cerrar los vasos que sangran en el útero. Es un método seguro y eficaz para controlar el sangrado.
- Embolización de las arterias pélvicas: Cuando otros tratamientos fallan o si la madre está estable, se bloquean de forma temporal los vasos que llevan sangre al útero con partículas o espirales pequeñas.
- Histerectomía periparto: En casos raros y graves, cuando todas las demás medidas fallan, puede ser necesario extirpar el útero para detener el sangrado y salvar la vida de la madre.
- Cambios en hábitos de salud: El personal de salud puede recomendar ciertos cambios para tratar la hemorragia posparto, como:
- Descanso y recuperación: Después del parto, es importante que la madre con hemorragia posparto descanse y permita que su cuerpo se recupere. Evite actividades extenuantes y duerma lo suficiente.
- Buena nutrición: Mantener una alimentación saludable con alimentos calientes puede ayudar a una recuperación más rápida y apoyar la producción de leche materna.
- Prácticas de higiene: Bañarse con agua de manzanilla en la zona genital puede ayudar en el cuidado posnatal y favorecer la curación.
Estas opciones de tratamiento deben ser determinadas por profesionales de la salud según las circunstancias de cada persona y la gravedad de la hemorragia posparto. Buscar atención médica de inmediato es clave para manejarla bien y prevenir complicaciones.
Puntos clave sobre cómo progresa la hemorragia posparto (sangrado abundante después de dar a luz):
- Después del parto, el útero debe contraerse y hacerse más pequeño. A veces, el útero no se contrae como debería.
- Esta es la causa más común de la hemorragia posparto.
- Otras causas de sangrado excesivo incluyen lesiones en el canal de parto, el cuello uterino u otras partes; problemas de coagulación; o que quede parte de la placenta pegada al útero.
- Si el sangrado no se detiene o el útero se siente blando y flácido, se necesita atención médica de emergencia.
La hemorragia posparto puede causar una pérdida de sangre grave y que pone en riesgo la vida si no se trata pronto. Las complicaciones comunes incluyen:
- Anemia (pocos glóbulos rojos)
- Choque hipovolémico (descenso grave de la cantidad de sangre en el cuerpo)
- Daño a órganos por falta de sangre con oxígeno
- Efectos a largo plazo en la salud en general
El tratamiento de la hemorragia posparto busca detener el sangrado y evitar más complicaciones. Las opciones específicas dependen de qué tan fuerte sea el sangrado y de la causa.
El efecto del tratamiento puede variar según cada persona. Un tratamiento rápido y eficaz puede ayudar a controlar el sangrado, prevenir complicaciones y mejorar los resultados. Sin embargo, cada caso es único, y el plan debe ajustarse a las necesidades de cada persona. Siempre se recomienda consultar con profesionales de la salud para recibir un diagnóstico adecuado y orientación sobre las opciones de tratamiento para la hemorragia posparto.