Sobre la mastitis durante la lactancia

Descripción general

La mastitis durante la lactancia es una inflamación de la mama (seno) que ocurre con frecuencia mientras se amamanta. Los síntomas incluyen:

  • Enrojecimiento e hinchazón de la mama
  • Dolor o sensibilidad en la mama
  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Síntomas parecidos a la gripe

Este problema puede ser muy doloroso y angustiante para las mujeres que amamantan. Se estima que hasta 20 de cada 100 mujeres que amamantan presentan mastitis, y la mayoría de los casos ocurren en el primer mes después de dar a luz.

Puede deberse a factores como:

  • Estancamiento de la leche (la leche no sale y se queda acumulada)
  • Lesiones en el pezón o en la mama
  • Mala técnica al amamantar o mala higiene
  • Infecciones por bacterias como Staphylococcus aureus y Staphylococcus epidermidis

En casos graves, se pueden formar abscesos (acumulaciones de pus) que requieren cirugía o antibióticos. Es importante saber que la mastitis puede ocurrir en cualquier momento durante la lactancia y, si no se trata bien, puede llevar a dejar de amamantar antes de lo planeado.

Causas y factores de riesgo

Las causas de la mastitis durante la lactancia se pueden dividir en factores de riesgo no modificables y factores de riesgo modificables.

Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar):

  • Mastitis previa durante la lactancia: Si usted tuvo mastitis antes mientras amamantaba, puede tener más riesgo de que vuelva a ocurrir.

Factores de riesgo modificables (se pueden influir o cambiar):

  • Producción excesiva de leche: Cuando se produce demasiada leche, los pechos pueden quedar muy llenos y cuesta vaciarlos bien. Esto aumenta la probabilidad de tener mastitis.
  • Conductos obstruidos: Un conducto de leche tapado impide que la leche fluya y se retire bien del pecho, lo que sube el riesgo de mastitis.
  • Pezones agrietados: Las grietas en los pezones permiten la entrada de bacterias al tejido del pecho y pueden causar infección.
  • Golpes o lesiones en el pecho: Cualquier golpe o lesión en el pecho puede aumentar el riesgo de mastitis.
  • Uso de pezoneras: A veces ayudan con la lactancia, pero pueden dificultar el vaciamiento adecuado del pecho y subir el riesgo de mastitis.
  • Uso de extractor de leche: Un uso o higiene inadecuados pueden introducir bacterias en el tejido del pecho y causar infección y mastitis.
  • Problemas de agarre 8 semanas después del parto: Si el bebé no se agarra bien al pecho, puede no retirarse la leche de forma adecuada y aumenta el riesgo de mastitis.

Es importante saber que, aunque estos factores aumentan la probabilidad de tener mastitis durante la lactancia, no todas las mujeres con estos factores la tendrán. Tomar medidas para corregir los factores modificables, como buscar apoyo para mejorar el agarre o mantener buena higiene del equipo de lactancia, puede ayudar a reducir el riesgo.

Síntomas

La mastitis durante la lactancia (inflamación del seno) es un problema frecuente del seno en mujeres en el posparto. Se caracteriza por un área del seno que está roja, hinchada, caliente y dolorosa.

Además de estos síntomas iniciales, pueden aparecer otros síntomas si la mastitis avanza o es más grave. Estos incluyen:

  • Fiebre: Es un síntoma común. Suele venir con otros síntomas parecidos a la gripe, como dolor de cabeza y dolores en el cuerpo.
  • Dolor de cabeza: Muchas mujeres con mastitis tienen dolor de cabeza. Puede deberse a la inflamación y a la infección del tejido del seno.
  • Hinchazón: A medida que la mastitis progresa o se agrava, puede haber hinchazón del tejido del seno. Esto puede aumentar el enrojecimiento y la sensibilidad en el área afectada.
  • Bulto o endurecimiento del tejido del seno: En algunos casos, la mastitis puede causar un bulto o un endurecimiento del tejido del seno. Esto puede resultar preocupante.
  • Enrojecimiento: El enrojecimiento es común, a menudo con forma de cuña. El área afectada puede verse más roja que la piel alrededor.
  • Secreción inusual por el pezón: En casos más graves o si la mastitis avanza, puede haber una secreción inusual por el pezón. Esta secreción puede ser blanca, verde o negra.
  • Pezones invertidos: La mastitis también puede hacer que los pezones se inviertan (se metan hacia adentro). Esto puede ser incómodo y afectar la lactancia.

La mastitis puede ocurrir en cualquier momento durante la lactancia, no solo al principio. Si presenta alguno de estos síntomas, comuníquese con un profesional de la salud para una evaluación y tratamiento adecuados.

Diagnóstico

Para diagnosticar la mastitis durante la lactancia, los profesionales de la salud pueden realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen clínico: Se hará un examen físico de las mamas para buscar señales de mastitis. Esto incluye revisar si hay bultos, enrojecimiento, dolor, aumento de la temperatura de la piel y signos de inflamación en todo el cuerpo, como escalofríos, dolor de cabeza y cansancio.
  • Análisis de la leche: Se pueden tomar muestras de leche para pruebas de laboratorio. Estas pueden incluir el recuento de células somáticas (SCC, por sus siglas en inglés), que mide cuántas células de defensa hay en la leche, y el análisis de componentes como lactosa, proteína, grasa y sólidos no grasos (SNF, por sus siglas en inglés). Estas pruebas ayudan a identificar cambios anormales en la composición de la leche.
  • Cultivo bacteriano: Se puede cultivar una muestra de leche en el laboratorio para identificar la bacteria específica que causa la infección. Esto ayuda a elegir el tratamiento adecuado.
  • Prueba de mastitis de California (CMT): Es una prueba sencilla y común para detectar la presencia de mastitis. Consiste en agregar una sustancia reactiva a una muestra de leche y evaluar visualmente su espesor. Un aumento del espesor indica inflamación.
  • Conductividad eléctrica: Otra forma de detectar mastitis es medir la conductividad eléctrica de la leche. La mastitis cambia esta conductividad por el aumento de electrolitos en la leche.

También se pueden hacer exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para determinar la etapa o la gravedad de la mastitis durante la lactancia:

  • Ultrasonido (ecografía): Se puede hacer un ultrasonido para evaluar el tejido mamario y buscar acumulación de líquido o abscesos (bolsas de pus). La presencia de flujo de líquido después de aplicar presión puede indicar una infección.
  • Pruebas de sangre: Los análisis de sangre de rutina pueden detectar señales de inflamación general asociadas con la mastitis. Un aumento en los glóbulos blancos (WBC, por sus siglas en inglés), en los neutrófilos (NE) o en la proteína C reactiva (PCR) sugiere una infección activa.
  • Evaluación de salida de pus: Si sale pus de la mama, puede indicar una etapa más grave de mastitis.

Es importante que los profesionales de la salud consideren toda la información disponible al diagnosticar la mastitis durante la lactancia, incluida la historia clínica, los hallazgos del examen físico, los resultados del análisis de la leche (como SCC), los resultados del cultivo bacteriano, los hallazgos del ultrasonido y los resultados de las pruebas de sangre. Estas herramientas diagnósticas ayudan a tomar decisiones acertadas sobre las opciones de tratamiento para la mastitis durante la lactancia.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para la mastitis durante la lactancia incluyen:

  • Tratar la infección
  • Aliviar los síntomas
  • Prevenir complicaciones

Hay varios tipos de tratamientos y cuidados que pueden ayudar a lograr estas metas, entre ellos:

  • Tratamiento con antibióticos: Los antibióticos se usan con frecuencia para tratar la mastitis durante la lactancia causada por bacterias. Actúan al matar o detener el crecimiento de bacterias en el tejido de la mama. Suelen recetarse por un tiempo definido. Es importante terminar todo el tratamiento, aunque los síntomas mejoren.
  • Alivio del dolor: Analgésicos como acetaminofén o ibuprofeno pueden recomendarse para aliviar el dolor y la molestia. También ayudan a bajar la inflamación en la mama.
  • Amamantar o extraer leche con frecuencia: Esta es una medida clave. Ayuda a vaciar las mamas de forma regular, evita que se acumule la leche y reduce el riesgo de infección. También mejora el flujo de leche y alivia la congestión de las mamas.
  • Compresas tibias: Aplicar compresas tibias en la mama afectada puede mejorar la circulación, bajar la hinchazón y aliviar el dolor. Puede usar una toalla tibia o una compresa térmica envuelta en un paño. Evite el calor excesivo que pueda causar quemaduras.
  • Compresas frías: Después de amamantar o extraer leche, las compresas frías ayudan a reducir la inflamación y la hinchazón en la mama. Puede usar una bolsa fría o una bolsa de verduras congeladas envuelta en un paño. Aplíquela por unos 15 minutos cada vez.
  • Descanso y cuidado personal: Descansar y cuidarse es esencial para la recuperación. Duerma lo suficiente, coma de forma saludable, tome suficientes líquidos y evite el estrés innecesario.
  • Medidas de apoyo: Usar un sostén de buen soporte que le quede bien puede reducir la molestia y dar apoyo a las mamas. Evite los sostenes apretados, que pueden bloquear el flujo de leche y aumentar la congestión.
Evolución o complicaciones

La mastitis durante la lactancia suele ocurrir en las primeras seis a ocho semanas después del parto, pero puede pasar en cualquier momento mientras amamanta. Si no se maneja bien o si el cuidado de las mamas es incorrecto, la mastitis puede volverse más grave, como un absceso de mama o sepsis (infección grave en todo el cuerpo). Estos casos graves pueden hacer que se interrumpa la lactancia normal.

La lactancia materna es muy recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por guías internacionales. Se anima a que los bebés reciban lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y que continúen amamantando hasta los dos años o más. La lactancia ofrece la mejor nutrición para el crecimiento del bebé y tiene beneficios para la salud del bebé y de la madre.

Complicaciones que suelen ocurrir con la mastitis durante la lactancia incluyen:

  • Mastitis: Es una infección que surge por un conducto de leche tapado. Suele afectar una sola mama a la vez y se caracteriza por molestia, hinchazón dura, líneas rojas en la piel de la mama, piel caliente alrededor del conducto tapado, dolor intenso en la mama, fiebre y pus o sangre en la leche materna. La mastitis es más común en las primeras tres semanas después del parto, pero puede ocurrir en cualquier momento durante la lactancia. La mastitis moderada o grave suele requerir antibióticos, y si no se trata puede convertirse en un absceso de mama.
  • Infección por hongos: Las mujeres que amamantan pueden tener una infección por hongos en uno o ambos pezones. Esto suele ocurrir cuando el pezón se agrieta. Los síntomas incluyen comezón del pezón, dolor y sensibilidad, secreción blanca del pezón y dolores punzantes en la mama después de amamantar. La infección por hongos también puede pasar al bebé.

El tratamiento de la mastitis durante la lactancia suele incluir antibióticos para controlar la infección. Sin embargo, hay un interés creciente en enfoques alternativos para prevenir la mastitis sin depender solo de antibióticos.

Un estudio mostró resultados prometedores con una cepa probiótica llamada Lactobacillus salivarius PS2, aislada de leche humana. Este probiótico (bacteria beneficiosa) redujo el riesgo de mastitis en mujeres sanas embarazadas y lactantes. Se necesita más investigación para entender cómo actúan los probióticos para tratar y prevenir la mastitis y para confirmar su impacto en la lactancia.

Es importante consultar con un profesional de la salud para el diagnóstico y tratamiento adecuados de la mastitis durante la lactancia. Le pueden dar consejos personalizados según su situación y guiarle para manejar la mastitis de forma eficaz, manteniendo sus metas de lactancia.