Acerca de la disquecia del lactante (síndrome del bebé que gruñe)

Descripción general
La disquecia infantil (dificultad para evacuar en bebés) es una afección funcional que ocurre en bebés menores de nueve meses. Se caracteriza por episodios en los que el bebé puja y llora por al menos 10 minutos antes de evacuar heces blandas. No está relacionada con el estreñimiento ni con problemas de forma, inflamación o hormonas en el intestino. Es un problema funcional del aparato digestivo. Esta afección no es grave y suele resolverse con el tiempo sin un tratamiento específico. No existe un tratamiento específico para la disquecia infantil.
Causas y factores de riesgo

La disquecia del lactante (dificultad para evacuar por falta de coordinación de los músculos) puede ocurrir cuando el bebé todavía no tiene la coordinación muscular para sacar las heces (popó). Todavía no sabe aumentar la presión en el abdomen para empujar las heces y, al mismo tiempo, relajar los músculos del ano. La disquecia del lactante no se debe a un problema en la estructura del cuerpo ni a una enfermedad.

Si le preocupan los hábitos para evacuar de su bebé o sospecha que puede tener disquecia del lactante, consulte con un pediatra para una evaluación y orientación adecuadas.

Síntomas

Síntomas comunes de la disquecia infantil (problema en el que el bebé aún no coordina cómo pujar y relajar para hacer popó) incluyen:

  • Hacer fuerza o esforzarse para hacer popó durante al menos 10 minutos
  • Gruñir o llorar al intentar hacer popó
  • Ponerse rojo de la cara al pujar
  • No siempre sale popó después de cada intento

Es importante saber que, cuando los bebés con disquecia sí tienen una evacuación, sus heces pueden verse blandas y normales. Heces duras, como bolitas, podrían indicar estreñimiento. También, el esfuerzo para hacer popó puede crear un ciclo de retener la popó que lleva al estreñimiento.

Diagnóstico

Para diagnosticar la disquecia infantil (dificultad para evacuar en bebés que hacen esfuerzo y gruñen, pero con popó normal), los profesionales de la salud por lo general:

  • Harán preguntas sobre los síntomas del bebé y sobre cómo se ve la popó (heces) que sale.
  • Harán un examen físico. Esto incluye tomar la temperatura del bebé y revisar la barriga.

El médico suele hacer el diagnóstico de disquecia infantil cuando el bebé gruñe, la popó es normal y no hay hallazgos físicos que indiquen otras posibles causas de los síntomas.

Se pueden recomendar otros exámenes, pruebas o procedimientos para descartar (excluir) otras posibles causas de los síntomas del bebé.

Es importante saber que los exámenes, pruebas y procedimientos específicos pueden variar según la situación de cada persona y según lo que recomiende su profesional de la salud. Lo mejor es consultar con su médico para decidir cuáles pruebas y procedimientos son más adecuados para su bebé.

Opciones de tratamiento

No hay un tratamiento específico para la disquecia infantil (dificultad temporal para coordinar los músculos al hacer popó). Con el tiempo, se quita. El bebé aprende a coordinar sus músculos para hacer popó. Para los padres, es importante reconocer que, aunque angustia ver al bebé esforzarse, el bebé no está enfermo.

Comuníquese con el pediatra si el bebé se esfuerza y saca popó dura o con sangre, o si pasa una semana sin hacer popó.

Evolución o complicaciones

La disquecia infantil (dificultad temporal para coordinar los músculos al hacer popó) por sí sola no causa complicaciones a largo plazo ni problemas de salud graves. Sin embargo, puede causar mucho estrés y ansiedad en los padres. El llanto constante y el esfuerzo del bebé pueden llevar a los padres a buscar varias opiniones médicas, lo que puede resultar en tratamientos o intervenciones innecesarias.

La evolución natural de la disquecia infantil suele resolverse entre el sexto y el noveno mes de vida. A medida que los bebés crecen y se desarrollan, aprenden a coordinar su cuerpo para hacer popó de forma más eficaz. Con el tiempo, mejora la capacidad de relajar los músculos del piso pélvico y apretar los músculos del abdomen, lo que permite evacuaciones más fáciles.

Recuerde: si tiene alguna preocupación sobre las evacuaciones de su bebé o sobre su salud en general, lo mejor es consultar con su pediatra o con un profesional de la salud.