Acerca del testículo retráctil

Descripción general

Un testículo retráctil es cuando uno o ambos testículos suben y bajan entre la parte alta del escroto (la bolsa de piel que sostiene los testículos) y la ingle. Los síntomas incluyen que el testículo esté ausente de forma temporal de la parte baja del escroto; a menudo vuelve solo o al moverlo suavemente.

Por lo general, esta condición no hace daño. En la mayoría de los casos se resuelve sola antes o durante la pubertad. El tratamiento suele ser solo vigilar. En casos raros, cuando el testículo se queda en la ingle y no baja, se puede recomendar una cirugía llamada orquidopexia (cirugía para fijar el testículo en el escroto) para prevenir complicaciones como problemas de fertilidad o torsión testicular (retorcimiento del testículo).

Causas y factores de riesgo

El testículo retráctil es una afección en la que el testículo sube y baja entre el escroto y la ingle. Suele deberse a un músculo cremáster demasiado activo. Este músculo, que forma una especie de bolsillo donde descansa el testículo, se contrae y tira del testículo hacia la ingle.

Los factores de riesgo de tener un testículo retráctil incluyen:

  • Frío o ansiedad: estos pueden activar el reflejo cremastérico (el movimiento que tira de los testículos hacia la ingle). Si el músculo cremáster se contrae en exceso, puede causar retracción del testículo.
  • Niños que nacen con bajo peso o de forma prematura
  • Antecedentes familiares de retracción testicular u otros trastornos genitales
  • Síndrome de Down u otros defectos congénitos
  • Consumo materno de alcohol o drogas, o fumar durante el embarazo

Es importante saber que estos factores de riesgo pueden variar según la persona. Considere sus circunstancias individuales. Consulte con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Síntomas
El síntoma más común de un testículo retráctil es que el testículo sube y sale del escroto. Puede que no se vea ni se sienta en el escroto. Por lo general, se queda en el escroto por un tiempo y luego lo jalan de nuevo hacia la ingle. En algunos casos, el testículo baja solo al escroto y se queda allí por un tiempo.
Diagnóstico

Para diagnosticar el testículo retráctil, los médicos suelen hacer un examen físico. Estos son los exámenes, pruebas y procedimientos más comunes:

  • Examen físico: El médico examina con cuidado el escroto y los testículos. Puede notar que uno o ambos testículos no han descendido, es decir, no han bajado al escroto como deberían.
  • Se puede diagnosticar testículo retráctil si:
  • El testículo se puede bajar al escroto fácil y sin dolor, y permanece allí por un tiempo.
  • Si el testículo solo se puede bajar parcialmente al escroto o hay dolor al moverlo, el diagnóstico puede ser testículo no descendido.

En algunos casos, un especialista puede recomendar más evaluación. Esto puede incluir:

  • Ultrasonido (ecografía): Usa ondas de sonido para crear imágenes del escroto y los testículos. Ayuda a confirmar la posición del testículo y a descartar otros problemas.
  • Pruebas de hormonas: En algunos casos, se hacen análisis de sangre para medir niveles de hormonas que pueden afectar el descenso del testículo.

Es importante saber que el testículo retráctil es más fácil de diagnosticar a los 5 o 6 años. Sin embargo, también puede diagnosticarse alrededor de los 3 o 4 meses, que es cuando los testículos suelen bajar si no lo han hecho antes.

Opciones de tratamiento

En la mayoría de los casos, el testículo retráctil no necesita tratamiento. Por lo general, este problema se resuelve solo cerca de la pubertad, o antes. Sin embargo, es importante vigilarlo y evaluarlo con su médico en las revisiones anuales, hasta que el testículo quede permanentemente en el escroto.

Si un testículo retráctil se convierte en un testículo ascendente, es decir, sigue subiendo hacia la ingle y no baja al escroto, puede ser necesaria una cirugía. El procedimiento quirúrgico para colocar el testículo de forma permanente en el escroto se llama orquidopexia (cirugía para fijar el testículo en el escroto). Sin embargo, en la mayoría de los casos no se necesita cirugía.

Además, hay cuidados personales y cambios de hábitos de salud que pueden ayudar con el cuidado del testículo retráctil:

  • Autoexamen regular: Los niños y adolescentes deben conocer sus testículos y revisarlos con regularidad para notar cualquier cambio o señales de un testículo ascendente.
  • Revisiones anuales: Es importante asistir a revisiones periódicas con un médico, quien puede evaluar el problema y darle orientación y recomendaciones de tratamiento.

Al seguir estos pasos, las personas con testículo retráctil pueden asegurar un buen cuidado y lograr las metas del tratamiento.

Evolución o complicaciones

La evolución natural de un testículo retráctil (un testículo que a veces sube a la ingle y luego vuelve a bajar al escroto) puede variar. En algunos casos, el testículo baja al escroto por sí solo a medida que el niño crece. Por lo general, esto ocurre para la pubertad. Sin embargo, en otros casos, el testículo puede seguir retrayéndose hacia la ingle incluso en la edad adulta.

Las complicaciones de un testículo retráctil pueden incluir:

  • Impacto psicológico: Un testículo retráctil también puede tener efectos psicológicos, sobre todo durante la pubertad y la adultez, cuando la imagen corporal y la autoestima son importantes. Algunas personas pueden sentirse cohibidas o tener malestar emocional por el aspecto o el funcionamiento de sus testículos.
  • Testículo ascendente: Si un testículo retráctil se convierte en un testículo ascendente, es decir, sigue subiendo hacia la ingle y no baja al escroto, puede ser necesaria una cirugía.

Si a usted, o a su hijo o su hija, le han diagnosticado un testículo retráctil o tiene dudas sobre esta afección, lo mejor es consultar a un profesional de la salud. Esta persona puede darle consejos y orientación personalizados según su situación.