Información sobre hipospadias
El hipospadias es un defecto de nacimiento. En esta afección, la abertura de la uretra (el conducto que lleva la orina fuera del cuerpo) no está en la punta del pene. En su lugar, puede formarse en cualquier punto de la parte inferior del pene o incluso en el escroto (la bolsa de piel que sostiene los testículos). Esto suele ocurrir entre las semanas 8 y 14 del embarazo.
La gravedad del hipospadias puede variar. En casos leves, la abertura está un poco fuera de lugar. En casos más graves, está mucho más desplazada. El hipospadias afecta sobre todo a bebés varones, pero también puede presentarse en niñas, aunque es extremadamente raro. Puede causar dificultad para orinar de pie y podría afectar la actividad sexual más adelante en la vida.
El tratamiento suele hacerse cuando el niño tiene entre 6 y 12 meses de edad, pero puede realizarse a cualquier edad, incluso en la adultez.
Las causas de la hipospadias (cuando la abertura por donde sale la orina no está en la punta del pene) no se entienden por completo, pero hay varios factores que pueden contribuir a su desarrollo. Estos incluyen:
- Factores genéticos: Hay evidencia de que la genética influye en el riesgo de tener hipospadias. Tener un familiar con la afección aumenta la probabilidad de tener un bebé con hipospadias.
- Factores hormonales: Las hormonas, como la testosterona, cumplen una función clave en el desarrollo del pene y del prepucio durante el embarazo. Las alteraciones en los niveles o en el funcionamiento de las hormonas pueden contribuir al desarrollo de la hipospadias.
- Factores ambientales: Algunos factores del entorno, como la exposición a ciertas sustancias químicas o a medicamentos durante el embarazo, pueden aumentar el riesgo de hipospadias. Sin embargo, se necesita más investigación para entender bien estas asociaciones.
Factores de riesgo de la hipospadias:
- Antecedentes familiares
- Edad materna (mayores de 35 años)
- Fecundación in vitro (FIV) y otros tratamientos de fertilidad
- Bebés de madres que tenían diabetes antes de quedar embarazadas
- Exposición al humo de cigarrillo o a pesticidas durante el embarazo
- Bebés prematuros, en especial los nacidos antes de las 37 semanas de gestación
Es importante saber que, aunque estos factores de riesgo pueden aumentar la probabilidad de desarrollar hipospadias, no garantizan que un bebé nacerá con esta afección. Si tiene preocupaciones sobre la salud o el desarrollo de su hijo o hija, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir orientación personalizada.
El síntoma temprano más común de la hipospadias es que la uretra está en un lugar incorrecto. La abertura no está en la punta del pene. En cambio, puede estar debajo de la punta, a lo largo del cuerpo del pene o en la base del pene. Otros síntomas comunes que pueden aparecer cuando la afección avanza o es más grave incluyen:
- Curvatura del pene
- Problemas para orinar: la orina puede salir hacia abajo o hacia los lados, en vez de en un chorro recto desde la punta
- Prepucio formado de manera incompleta: el prepucio se forma en la parte de arriba del pene, pero no lo rodea por completo
- Testículo no descendido: uno o ambos testículos quedan dentro del cuerpo y no bajan al escroto
Si no se trata, la hipospadias también puede causar otros problemas, como dificultad para tener relaciones sexuales o para orinar de pie. Es importante consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.
Para diagnosticar hipospadias (la abertura de la uretra no está en la punta del pene), suelen hacerse estos exámenes y pruebas:
- Antecedentes: Le harán preguntas detalladas, incluso sobre el embarazo y el parto, para ver si hay otras condiciones o síndromes, o si el hipospadias es un hallazgo aislado.
- Examen físico: Un profesional de la salud hará un examen para buscar señales de hipospadias, como la ubicación de la abertura de la uretra en el pene.
- Pruebas de laboratorio: Pueden recomendar pruebas específicas para buscar condiciones de fondo o factores genéticos relacionados con el hipospadias.
- Estudios de imagen: Pueden pedir estudios como ecografía o resonancia magnética para ver las vías urinarias y detectar anomalías.
Para determinar la gravedad del hipospadias, pueden hacer pruebas adicionales:
- Uroflujometría: Esta prueba mide qué tan rápido y cómo sale la orina al orinar, para saber si hay problemas en el flujo.
- Cistouretrografía miccional (VCUG): En esta prueba de imagen, se llena la vejiga con un tinte de contraste y se toman radiografías mientras el paciente orina. Ayuda a evaluar la forma y el funcionamiento del aparato urinario.
- Consulta quirúrgica: Puede ser necesaria una consulta con un urólogo pediátrico o con un especialista en cirugía reconstructiva para decidir el plan de tratamiento según la gravedad del hipospadias.
Recuerde: estas son descripciones generales. Su proveedor de atención médica le indicará los exámenes, pruebas y procedimientos específicos según su situación.
Los objetivos del tratamiento del hipospadias son recuperar la apariencia y el funcionamiento normales. La cirugía suele ser el tratamiento principal. Las metas específicas incluyen:
- Enderezar el pene: La cirugía corrige cualquier curvatura para que, durante la erección, el pene quede recto.
- Reconstruir el meato: El meato es el orificio en la punta del pene por donde salen la orina y el semen. La reparación quirúrgica crea un meato en forma de hendidura en el lugar adecuado.
- Crear una uretra de longitud suficiente y ancho uniforme: La uretra es el conducto por donde pasan la orina y el semen. La cirugía busca alargarla para permitir un flujo adecuado a través del glande (la cabeza del pene).
- Lograr simetría en el aspecto del glande y del cuerpo del pene: Las técnicas quirúrgicas buscan un pene equilibrado y de aspecto normal.
Hay diferentes enfoques quirúrgicos según la gravedad del hipospadias. Es importante saber que no hay medicamentos ni otras terapias específicas recomendadas para tratar el hipospadias. Cualquier tratamiento adicional se decide de forma individual por el profesional de la salud que lleva su caso.