Sobre la pérdida del embarazo
Una pérdida del embarazo, también llamada aborto espontáneo, es la pérdida de un feto (bebé en gestación) antes de que pueda sobrevivir fuera del útero. Por lo general ocurre antes de la semana 20 del embarazo. Las señales pueden incluir manchado o sangrado, cólicos y dolor de espalda.
Lamentablemente, las pérdidas del embarazo son relativamente comunes: alrededor de 25 de cada 100 embarazos terminan en una pérdida. La mayoría ocurren en los primeros meses; se calcula que 85 de cada 100 suceden antes de la semana 12. Es posible que una mujer tenga una pérdida del embarazo antes de saber que está embarazada. Si la pérdida ocurre después de 20 semanas, se llama mortinato (cuando el bebé nace sin vida). Aunque es algo común, puede ser una experiencia muy traumática y devastadora para quienes la viven.
La causa exacta de la mayoría de las pérdidas del embarazo (aborto espontáneo) sigue siendo desconocida. Sin embargo, las investigaciones han identificado varios factores que pueden aumentar el riesgo de este hecho desafortunado.
Posibles causas de la pérdida del embarazo incluyen:
- Problemas en los cromosomas del feto (cambios en los genes)
- Infecciones por virus o bacterias
- Problemas de coagulación de la sangre
- Cambios en la forma o el tejido del útero
- Exposición a algunos medicamentos o sustancias químicas
Los factores de riesgo no modificables para la pérdida del embarazo son factores que no se pueden cambiar, como:
- Edad materna: La edad materna avanzada es un factor no modificable. Cuanto mayor sea la persona embarazada, mayor es el riesgo de problemas cromosómicos en el feto y de pérdida del embarazo.
- Factores genéticos: Cambios anormales en los cromosomas de los padres o del embrión también pueden ser factores no modificables.
Los factores de riesgo modificables para la pérdida del embarazo son factores que se pueden cambiar, como:
- Factores del estilo de vida: Fumar, consumir alcohol y tomar demasiada cafeína durante el embarazo.
- Condiciones de salud: Problemas como la presión arterial alta y el síndrome de ovario poliquístico (SOP) también pueden aumentar el riesgo.
- Peso corporal: La obesidad es otro factor de riesgo modificable.
Es importante saber que la mayoría de las pérdidas del embarazo ocurren porque el óvulo fecundado en el útero no se está desarrollando de forma normal, no por algo que la persona hizo. El ejercicio, el estrés o las relaciones sexuales no causan pérdida del embarazo.
Los síntomas tempranos más comunes de un aborto espontáneo (pérdida del embarazo) incluyen:
- Sangrado vaginal o manchado (o ambos)
- Dolor de espalda
- Diarrea
- Náuseas
- Cólicos en la pelvis (puede sentirse como cuando le llega la menstruación)
- Dolor abdominal fuerte
- Sale líquido de la vagina
- Sale tejido de la vagina
- Debilidad sin causa aparente
- Desaparición de otros síntomas del embarazo, como dolor o sensibilidad en los senos o náuseas matutinas
En etapas más avanzadas, o si el aborto espontáneo progresa o es más grave, pueden presentarse síntomas adicionales. Estos incluyen:
- Expulsar grandes cantidades de líquido, como coágulos de sangre o tejido, por la vagina
- Cólicos en el abdomen o en la parte baja de la espalda (pueden empezar como cólicos menstruales y empeorar con el tiempo)
- Expulsar por la vagina coágulos de sangre o tejido más grandes de lo normal
- Pérdida de peso
- Secreción de líquido o moco por la vagina
- Disminución de señales de embarazo, como sensibilidad en los senos, náuseas y vómitos
Es importante saber que el manchado o el sangrado leve al inicio del embarazo no siempre es una señal de aborto espontáneo. Si tiene síntomas fuera de lo común o no está segura de si su sangrado es normal, se recomienda llamar a su médico para recibir orientación.
Para diagnosticar un aborto espontáneo (pérdida del embarazo), el personal médico usa varios exámenes, pruebas y procedimientos. Estos incluyen:
- Ultrasonido: Se usa una sonda pequeña que se coloca en la vagina o sobre el abdomen para buscar el latido del corazón del bebé. El ultrasonido transvaginal (por la vagina) se usa con frecuencia y algunas personas embarazadas lo prefieren por comodidad.
- Análisis de sangre: Ayudan a medir los niveles de beta‑gonadotropina coriónica humana (beta‑hCG) y progesterona, que son hormonas de un embarazo sano. Niveles anormales pueden indicar un aborto espontáneo.
- Examen pélvico: Sirve para revisar el cuello del útero (cérvix). Si el cuello se adelgaza o se abre, puede ser señal de aborto espontáneo.
Además de estas pruebas de diagnóstico, el personal médico puede hacer más exámenes, pruebas y procedimientos para saber la etapa o la gravedad de un aborto espontáneo. Pueden incluir:
- Ultrasonido vaginal y examen pélvico: Dan información más detallada sobre el útero y si quedó tejido del embarazo.
- Búsqueda del latido del corazón del bebé: Si por las fechas del embarazo ya debería verse el latido, se hace este estudio para confirmar si aún hay latido.
- Pruebas de niveles hormonales: Se miden hormonas como la gonadotropina coriónica humana (hCG) con el tiempo. Si el hCG baja, puede indicar un aborto espontáneo.
- Examen del tejido: Si usted expulsó tejido del embarazo, su médico puede examinarlo para confirmar el aborto espontáneo.
Es importante buscar ayuda médica de inmediato si sospecha que está teniendo un aborto espontáneo. Todo sangrado vaginal o dolor pélvico debe ser evaluado por un profesional de la salud. Ellos harán los exámenes necesarios para saber si ocurrió un aborto espontáneo y le darán la atención adecuada según su situación.
Las metas del tratamiento para la pérdida del embarazo (aborto espontáneo) son prevenir el sangrado y la infección. Hay varias opciones de tratamiento. Dependen del tipo de aborto espontáneo y de su situación. Los tratamientos incluyen:
- Manejo expectante (esperar y observar): Este enfoque consiste en esperar a que el tejido restante salga de forma natural. Por lo general, se recomienda cuando ya no queda tejido del embarazo en el cuerpo (aborto completo). El riesgo de complicaciones con esta opción es muy bajo.
- Manejo con medicamentos: En este enfoque, se recetan medicamentos para ayudar a que salga el tejido restante. Se pueden tomar por la boca o por la vagina. Funcionan al estimular contracciones del útero, lo que ayuda a expulsar el tejido. Por lo general, el tratamiento funciona en 24 horas.
- Manejo quirúrgico: Si todavía hay tejido en el cuerpo, puede ser necesario un procedimiento para retirarlo. Este procedimiento se llama dilatación y legrado (DyL). Durante una DyL, un médico abre el cuello del útero y usa un instrumento delgado para retirar el tejido que queda en el útero. Se puede hablar de este procedimiento como primera opción, o hacerlo si los medicamentos no logran retirar todo el tejido.
Es importante saber que no todos los abortos espontáneos necesitan atención médica o tratamiento, sobre todo si todo el tejido sale de forma natural. Esto es común cuando la pérdida ocurre al inicio del embarazo.
Además, puede haber cambios en sus cuidados para reducir el riesgo de infección después de un aborto espontáneo:
- Evite introducir nada en la vagina por un tiempo corto.
- Descanse y limite su actividad hasta que el dolor y el sangrado se detengan.
- Evite tener relaciones sexuales o usar tampones por al menos dos semanas después de un aborto espontáneo.
Lo mejor es consultar con su proveedor de atención médica para decidir qué opción es más adecuada según su situación. Ellos pueden guiarle sobre cómo manejar los síntomas, cómo vigilar su recuperación y cómo atender cualquier duda o preocupación durante este tiempo.
La evolución natural de una pérdida del embarazo (aborto espontáneo) puede variar de una persona a otra. En muchos casos, el cuerpo elimina por sí solo los restos del embarazo. Esto significa que el contenido del útero sale sin intervenciones médicas, como cirugía o medicamentos. Sin embargo, no todos los abortos espontáneos se pueden manejar de forma natural. En algunas situaciones, pueden ser necesarias intervenciones médicas.
Posibles complicaciones de un aborto espontáneo:
- Hemorragia (sangrado abundante): Puede haber sangrado muy abundante durante o después del aborto espontáneo. Esto puede ser grave y puede requerir atención médica.
- Infección: Existe riesgo de infección después del aborto espontáneo, sobre todo si el útero no queda completamente libre de restos del embarazo.
- Impacto emocional: El aborto espontáneo puede afectar mucho en lo emocional a la persona y a su pareja. Es importante buscar apoyo de sus seres queridos o de profesionales en este momento.
El tratamiento del aborto espontáneo busca prevenir la hemorragia y la infección.
Cada situación es única. Por eso, es esencial consultar con su profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados. Esa persona podrá darle recomendaciones apropiadas según sus circunstancias.