Acerca del embarazo anembrionario
Las causas exactas de un embarazo anembrionario (también llamado huevo anembrionado) no se conocen, pero se cree que ocurre por anomalías cromosómicas en el óvulo fecundado. Las anomalías cromosómicas son problemas en el ADN (las instrucciones de cómo debe funcionar la célula) del óvulo fecundado. Esto puede deberse a la genética o a problemas con los óvulos o los espermatozoides. Se ha sugerido que anomalías en el cromosoma 9 podrían estar relacionadas con un embarazo anembrionario.
- Los factores de riesgo modificables para el embarazo anembrionario son factores que se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Ovulación incesante (ovulación continua)
- Ruptura y reparación repetidas de los folículos del ovario, con exposición continua a gonadotropinas (un tipo de hormona)
- Nuliparidad (nunca haber dado a luz)
- Infertilidad (dificultad o imposibilidad para quedar embarazada)
- Enfermedades ginecológicas como la endometriosis y el síndrome de ovario poliquístico (SOP)
- Terapia hormonal después de la menopausia
- Dispositivos intrauterinos (DIU)
- Obesidad
- Fumar cigarrillos
- Exposición al talco y al asbesto (amianto)
Es importante saber que, aunque estos factores se han asociado con un mayor riesgo de embarazo anembrionario, no garantizan que una persona vaya a tener esta condición. Cada situación es única. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir asesoría personalizada.
Los síntomas tempranos más comunes de un embarazo anembrionario (también llamado huevo anembrionado; cuando se forma el saco gestacional pero no se desarrolla el embrión) incluyen:
- Prueba de embarazo positiva
- Dolor o sensibilidad en los senos
- Falta de la menstruación
A medida que avanza el embarazo, otros síntomas de un embarazo anembrionario incluyen:
- Manchado o sangrado vaginal
- Cólicos o calambres en el abdomen
- Desaparición del dolor en los senos
Es importante saber que estos síntomas también pueden relacionarse con un aborto espontáneo. Es esencial que consulte con su profesional de la salud para recibir un diagnóstico preciso y la atención adecuada.
Para diagnosticar un embarazo anembrionario (también llamado huevo anembrionado), se realizan comúnmente estos exámenes y pruebas:
- Ultrasonido: Es el método principal para el diagnóstico. Durante el ultrasonido, el personal de salud usa ondas de sonido para crear imágenes del útero. Se identifica un embarazo anembrionario si el ultrasonido muestra un saco gestacional vacío, sin embrión.
- Varios ultrasonidos (en serie): Se pueden hacer varios ultrasonidos con el paso del tiempo para vigilar el saco gestacional y confirmar que no hay embrión.
- Análisis de sangre: Estos análisis miden los niveles de gonadotropina coriónica humana (GCH), una hormona que se produce durante el embarazo. En un embarazo anembrionario, los niveles de GCH pueden no subir como se espera, o pueden quedarse iguales o bajar.
Es importante que estos exámenes y pruebas los realicen profesionales de la salud especializados en obstetricia y ginecología. Ellos podrán dar un diagnóstico preciso y determinar la etapa o la gravedad del embarazo anembrionario según los resultados.
Los objetivos del tratamiento del embarazo anembriónico (blighted ovum) son aliviar los síntomas y apoyar el proceso natural del aborto espontáneo (pérdida del embarazo). Las opciones de tratamiento pueden incluir:
- Esperar a que ocurra de forma natural: En algunos casos, el cuerpo reconoce el embarazo anembriónico e inicia un aborto espontáneo. Esta opción implica vigilar si hay señales de aborto, como sangrado vaginal o cólicos, y permitir que el cuerpo expulse por sí solo el tejido del embarazo.
- Medicamentos: Su médico puede recetarle un medicamento, como misoprostol, para ayudar a provocar un aborto espontáneo. El misoprostol hace que el útero se contraiga y expulse el tejido del embarazo. Es importante hablar con su médico sobre los posibles efectos secundarios y riesgos antes de considerar esta opción.
- Dilatación y curetaje (D y C): Este procedimiento quirúrgico consiste en dilatar el cuello del útero y retirar el tejido del embarazo del interior del útero. Puede recomendarse si otros métodos no funcionan o si hay preocupación por un aborto espontáneo incompleto.
Es importante saber que, aunque estos tratamientos ayudan a manejar los aspectos físicos del embarazo anembriónico, no pueden prevenir ni revertir esta condición. Cada opción tiene beneficios y riesgos, así que es esencial hablarlas en detalle con su médico para tomar una decisión informada.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.