Sobre las verrugas vaginales
Las verrugas vaginales suelen sentirse como pequeños bultitos irregulares y pueden verse justo afuera de la entrada de la vagina. Las causa el virus del papiloma humano (VPH), que es una infección de transmisión sexual. Los factores de riesgo para verrugas vaginales incluyen:
- Edad: son más comunes en mujeres jóvenes o adolescentes
- Tener relaciones sexuales sin protección o con varias parejas sexuales
- Tener el sistema inmunitario (las defensas) debilitado
- Fumar
Es importante saber que, aunque estos factores pueden aumentar la probabilidad de tener verrugas vaginales, no significa que usted las vaya a tener. Siempre es buena idea practicar sexo seguro y hacerse chequeos regulares con un profesional de la salud para cuidar su salud sexual.
Los síntomas de las verrugas vaginales pueden variar según la etapa y la gravedad del problema. Estos son los síntomas más comunes de las verrugas vaginales:
- Bultos pequeños del color de la piel
- Picazón y molestia
- Flujo vaginal anormal
- Dolor durante las relaciones sexuales
- Sangrado
A medida que las verrugas vaginales avanzan o se hacen más graves, pueden aparecer otros síntomas:
- Aumento del tamaño y del número de verrugas
- Propagación de las verrugas a otras zonas
- Dolor al orinar
Si le preocupa su riesgo de tener verrugas vaginales o cualquier otra afección de salud, lo mejor es consultar con su profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.
Para diagnosticar las verrugas vaginales, los profesionales de la salud pueden hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Preguntas sobre su salud y examen físico: Un profesional de la salud le hará preguntas detalladas sobre sus síntomas y sobre factores que pueden contribuir a su situación. Esto puede incluir información sobre su vida sexual. Por lo general, puede diagnosticar las verrugas vaginales al observar el área afectada. También podría usar un colposcopio (un instrumento que permite ver el área con aumento) o aplicar una solución de vinagre para hacer las verrugas más visibles.
- Biopsia (tomar una pequeña muestra de tejido): En algunos casos, se toma una muestra pequeña de una verruga visible y se envía para análisis. Esto ayuda a confirmar el diagnóstico de verrugas vaginales.
- Prueba de Papanicolaou (Pap): Es una prueba de detección que ayuda a encontrar cambios anormales en las células del cuello del útero. Se puede hacer durante un examen pélvico para ver si hay señales de cambios en el cuello del útero relacionados con las verrugas vaginales que pueden ser preocupantes por cáncer.
Es importante saber que, si usted sospecha que tiene verrugas genitales o ha tenido contacto sexual con una pareja nueva, se recomienda hacerse un chequeo de salud sexual. Así, los profesionales de la salud podrán brindarle la atención y la orientación adecuadas según su situación.
El objetivo principal del tratamiento de las verrugas en la vagina es quitar las verrugas y aliviar cualquier síntoma. Estos son los tipos de tratamiento y cómo actúan para lograr estas metas:
Medicamentos:
- Medicamentos tópicos: incluyen cremas y pomadas que se aplican directamente sobre las verrugas. Actúan destruyendo las verrugas y estimulando las defensas del cuerpo para combatir el virus del papiloma humano (VPH), que causa las verrugas.
Terapias y procedimientos:
- Crioterapia: consiste en congelar las verrugas con nitrógeno líquido. El frío las destruye y permite que crezca piel sana en su lugar.
- Terapia con láser: en este procedimiento se usa un láser para quemar o quitar las verrugas. Según el caso, se pueden usar distintos tipos de láser y algunas sustancias.
- Terapia fotodinámica: usa una luz especial y un agente fotosensibilizante (sustancia que vuelve la piel sensible a la luz) para destruir las verrugas. Puede ayudar a reducir la probabilidad de que vuelvan a salir.
- Electrocauterio: este procedimiento usa una corriente eléctrica para quemar o destruir las verrugas. Es un método rápido que puede ser eficaz para quitarlas.
- Procedimiento de escisión electroquirúrgica con asa (LEEP): usa un lazo de alambre delgado calentado con corriente eléctrica para quitar las verrugas. Se usa a menudo cuando las verrugas son grandes o muy numerosas.
Cuidados personales y cambios de conducta:
- Evitar el contacto sexual durante el tratamiento: es importante evitar la actividad sexual mientras recibe tratamiento para las verrugas en la vagina, porque puede propagar el virus o causar irritación.
- Usar métodos de barrera durante las relaciones sexuales: usar condones o barreras bucales (láminas de látex) puede ayudar a reducir el riesgo de transmitir el VPH durante la actividad sexual.
Es importante saber que, aunque estos tratamientos pueden quitar las verrugas visibles, no existe una cura para el VPH. Las prácticas de sexo más seguro son especialmente importantes si usted tiene varias parejas sexuales. Es común que las verrugas genitales reaparezcan, así que es crucial acudir a sus citas de control y seguir con tratamientos adicionales si hacen falta.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los posibles efectos secundarios.
Las verrugas vaginales, también llamadas verrugas genitales, son causadas por el virus del papiloma humano (VPH), que es una infección de transmisión sexual. Es importante saber que las verrugas vaginales corresponden a un tipo de VPH de bajo riesgo. Son diferentes de los tipos de alto riesgo que pueden causar cáncer de cuello uterino u otros tipos de cáncer.
La evolución de las verrugas vaginales varía según la persona. En algunos casos, las verrugas desaparecen solas en un año, sin tratamiento. En otros, pueden aumentar de tamaño o en número, o volver a salir después del tratamiento.
Las complicaciones por verrugas vaginales no son comunes, pero pueden ocurrir. Si tiene una infección activa de verrugas genitales durante el embarazo, las verrugas pueden crecer más de lo usual. Esto puede causar molestia y dolor al orinar. Además, las verrugas grandes pueden causar sangrado durante el parto. En casos raros, si hay verrugas en la pared vaginal, puede ser difícil que la vagina se estire lo suficiente durante el parto. En esas situaciones, se puede recomendar una cesárea. Algunos estudios indican que el VPH que causa las verrugas vaginales puede transmitirse al bebé antes de nacer. Hable de esto con su obstetra.
Si tiene verrugas vaginales o cree que puede tenerlas, es esencial consultar con un profesional de la salud. Esta persona puede evaluar su situación y recomendarle opciones de tratamiento según varios factores: el tamaño y el número de verrugas, la zona del cuerpo donde están, sus preferencias, el costo del tratamiento, la comodidad y los posibles efectos secundarios. Recuerde que cada situación es única. Es clave hablar de su caso con un profesional que pueda darle orientación y apoyo personalizados.