Acerca del útero retrovertido
Un útero retrovertido (inclinado hacia atrás) es cuando el útero se inclina hacia atrás en lugar de hacia adelante. Puede tener varias causas, algunas no modificables y otras modificables. La mayoría de los úteros retrovertidos se insertan en la parte superior de la vagina. Esto significa que reciben menos apoyo de las estructuras vecinas que los úteros insertados más hacia adelante. Factores como las adherencias pélvicas (bandas de tejido cicatricial), anomalías pélvicas congénitas, miomas en la pared posterior del útero (fibromas) y la endometriosis pueden impedir que el útero entre en la cavidad abdominal.
Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar. Los factores de riesgo no modificables de un útero retrovertido incluyen:
- Factores congénitos: algunas personas nacen con el útero retrovertido de forma natural.
- Anomalías pélvicas: ciertas anomalías presentes desde el nacimiento pueden favorecer un útero retrovertido.
Los factores de riesgo modificables son los que se pueden cambiar o influir. Los factores de riesgo modificables de un útero retrovertido incluyen:
- Endometriosis: la endometriosis es cuando el tejido que recubre el útero crece fuera de él; puede aumentar el riesgo de útero retrovertido.
- Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP): la inflamación e infección en la pelvis puede causar cambios en la posición del útero.
- Miomas uterinos (fibromas): son crecimientos no cancerosos en el útero y pueden cambiar su posición.
- Cirugías previas: haber tenido cirugías abdominales o pélvicas puede contribuir a un útero retrovertido.
- Desproporción: si hay una diferencia grande de tamaño entre la pelvis y el útero, esto puede contribuir a un útero retrovertido.
Es importante saber que, aunque estos factores pueden aumentar la probabilidad de tener un útero retrovertido, no todas las personas con estos factores lo desarrollan. Además, tener un útero retrovertido por lo general no causa problemas de salud ni requiere tratamiento.
Los síntomas de un útero inclinado hacia atrás (útero retrovertido) pueden variar, y algunas personas no presentan ningún síntoma. Sin embargo, si aparecen, pueden incluir:
- Dolor en la vagina o en la parte baja de la espalda durante las relaciones sexuales
- Dolor durante su período
- Dificultad para colocar tampones
- Necesidad de orinar con más frecuencia o sensación de presión en la vejiga
- Infecciones de las vías urinarias
- Escapes leves de orina (incontinencia)
En etapas posteriores o cuando el útero retrovertido es más grave, pueden presentarse otros síntomas, como:
- Incapacidad persistente para orinar
- Dolor en el vientre o cerca del recto
- Estreñimiento
- Incontinencia (escapes de orina)
Es importante saber que estos síntomas pueden indicar un útero encarcelado, que es cuando el útero queda atrapado. Si tiene estos síntomas, avise a su médico de inmediato.
En general, aunque un útero inclinado hacia atrás puede causar síntomas en algunas personas, rara vez afecta directamente la fertilidad o el embarazo. Si tiene inquietudes o nota síntomas inusuales relacionados con su útero, lo mejor es consultar con su profesional de la salud para una evaluación y orientación adecuadas.
Para diagnosticar un útero retrovertido (útero inclinado hacia atrás), los médicos pueden hacer los siguientes exámenes y pruebas:
- Examen pélvico: Durante un examen pélvico de rutina, su médico puede diagnosticar un útero retrovertido. Le examinará con las manos la zona pélvica para sentir si hay algo fuera de lo común o cambios en la posición del útero.
- Ultrasonido (ecografía): También se puede usar un ultrasonido para diagnosticar un útero retrovertido. Esta prueba de imagen usa ondas de sonido para crear imágenes de los órganos pélvicos, incluido el útero. Puede ayudar a saber la inclinación o la posición del útero.
El diagnóstico se basa en la posición del útero y, por lo general, no requiere evaluar etapas ni cuán grave es. Si tiene inquietudes o síntomas relacionados con un útero retrovertido, hable con su médico para una evaluación y orientación adicionales.
Las metas del tratamiento del útero retrovertido (útero que se inclina hacia atrás) son aliviar los síntomas y tratar las causas que pueden provocarlo. Estas son las opciones de tratamiento y cómo ayudan:
Medicamentos:
- Por lo general, no se usan medicamentos para tratar el útero retrovertido en sí. Pero si hay problemas de base, como endometriosis (cuando crece fuera del útero tejido parecido al que lo reviste por dentro) o enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), estos se pueden tratar con antibióticos u otros medicamentos.
Terapias:
- Ejercicios del suelo pélvico: fortalecen los músculos del suelo pélvico. Esto puede mejorar la posición y la estabilidad del útero.
Procedimientos:
- Histeropexia: cirugía para recolocar el útero y fijarlo a estructuras cercanas para evitar que vuelva a inclinarse hacia atrás. Se puede hacer por laparoscopia (pequeñas incisiones con una cámara e instrumentos especiales).
- Pesario: dispositivo que se coloca en la vagina para sostener el útero y mantenerlo hacia adelante. Esto puede aliviar los síntomas asociados con el útero retrovertido.
En algunos casos, no se necesita tratamiento, sobre todo si no hay síntomas ni preocupaciones sobre la fertilidad. Si le preocupan su fertilidad o los síntomas de esta afección, hable con su médico, quien podrá darle consejos y orientación según su situación.
La evolución natural de un útero retrovertido (inclinado hacia atrás) por lo general no causa síntomas. Las complicaciones son poco comunes. Cuando ocurren, suelen deberse a otros problemas que causan cicatrices o adherencias (bandas de tejido cicatricial) en la pelvis.
Una complicación conocida es el útero incarcerado (atrapado):
- En el embarazo, tener el útero retrovertido por lo general no afecta que el embarazo continúe. Sin embargo, en el primer trimestre puede aumentar la presión sobre la vejiga y causar más escapes de orina o dificultad para orinar.
- Algunas mujeres también pueden tener dolor de espalda.
- En casos raros, si el útero no se inclina hacia adelante y permanece hacia atrás durante todo el embarazo, hay un riesgo un poco mayor de aborto espontáneo. Esto se puede atender si se detecta a tiempo.
Recuerde que cada persona es diferente. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado. El profesional podrá orientarle sobre el paso más adecuado según su situación.