Sobre los quistes en los ovarios
Los quistes ováricos son bolsas llenas de líquido que pueden crecer en la superficie o dentro de un ovario. En la mayoría de los casos, no son peligrosos. Sin embargo, si se vuelven muy grandes, pueden causar un útero agrandado y, a veces, complicaciones más graves.
Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar. Los factores no modificables para los quistes ováricos incluyen:
- Edad avanzada o después de la menopausia.
- Antecedentes de endometriosis: la endometriosis es cuando el tejido que normalmente recubre el útero crece fuera de él.
- Tratamiento con tamoxifeno: las mujeres que han tenido cáncer de mama y han recibido tamoxifeno tienen un mayor riesgo de presentar quistes ováricos.
Los factores de riesgo modificables son los que sí se pueden cambiar o influir. Los factores modificables para los quistes ováricos incluyen:
- Fumar.
- Tener sobrepeso u obesidad.
- Tratamiento de fecundación in vitro (FIV).
- Uso prolongado de terapia de reemplazo hormonal (TRH).
- Embarazo: es más probable que se formen quistes ováricos, en especial durante el segundo trimestre.
Los quistes ováricos son sacos llenos de líquido que pueden formarse en los ovarios. La mayoría de las veces, no causan síntomas. Pero, a medida que el quiste crece o si hay complicaciones, pueden aparecer síntomas. Los primeros síntomas incluyen molestia abdominal.
Los síntomas pueden variar según el tamaño y la gravedad del quiste. En etapas más avanzadas, cuando el quiste es más grande o causa complicaciones, pueden presentarse estos síntomas:
- Dolor pélvico (sordo o agudo)
- Molestia abdominal
- Sentirse llena rápidamente
- Falta de apetito
- Dificultad para orinar o evacuar
- Orinar con frecuencia
- Dolor durante las relaciones sexuales
- Sangrado menstrual anormal
Si tiene alguno de estos síntomas, es importante que consulte a un médico. Los síntomas graves, inusuales o que se repiten deben atenderse lo antes posible. Recuerde que estos síntomas también pueden deberse a otros problemas de salud. Por eso, es importante buscar atención médica para un diagnóstico preciso.
Para diagnosticar los quistes de ovario, los médicos pueden hacer varios exámenes, pruebas y procedimientos. Estos incluyen:
- Consulta y examen físico: El médico le hará un examen físico, con enfoque en la zona de la pelvis. Puede tratar de palpar si hay hinchazón cerca de los ovarios. También le hará preguntas para conocer sus síntomas y factores que puedan influir en su problema.
- Ultrasonido pélvico: Es una prueba de imagen que usa ondas de sonido para ver los órganos internos. Sirve para confirmar si hay un quiste de ovario y para saber el tamaño y la ubicación del quiste.
- Pruebas de laboratorio: Los análisis de sangre pueden ayudar a medir niveles de hormonas, saber si hay embarazo y evaluar la posibilidad de otros problemas serios. Se pueden hacer pruebas hormonales para revisar si hay exceso de estrógeno o progesterona. En mujeres después de la menopausia, pueden ser necesarios análisis para buscar señales de cáncer.
- Prueba de antígeno del cáncer 125 (CA 125): Si el médico sospecha que el quiste podría ser canceroso, puede recomendar una prueba de sangre de CA 125. Niveles altos de CA 125 pueden ser una señal de cáncer de ovario, aunque otras afecciones también pueden elevar este valor.
Además de estas pruebas iniciales, los médicos pueden pedir más exámenes y procedimientos para saber qué tan avanzado o grave es el quiste:
- Repetir ultrasonido: Si se detecta un quiste en el ultrasonido inicial, el médico puede repetirlo en unas semanas o meses para vigilar cambios en el tamaño o en el estado del quiste.
- Tomografía computarizada (TC): Es un estudio de imagen que crea cortes del interior del cuerpo. Puede dar información más detallada sobre el quiste y sus alrededores.
- Resonancia magnética (RM): Usa campos magnéticos para producir imágenes detalladas de los órganos internos. Ayuda a saber más sobre el tamaño, la forma y la composición del quiste (si es sólido o está lleno de líquido).
Es importante saber que no todos los quistes de ovario requieren tratamiento inmediato. Muchos desaparecen solos con el tiempo. Sin embargo, si no hay mejoría en los síntomas o si el quiste aumenta de tamaño, pueden necesitarse más pruebas para buscar otras causas posibles o complicaciones.
Los objetivos del tratamiento de los quistes de ovario son aliviar los síntomas, prevenir complicaciones y reducir el riesgo de que vuelvan a aparecer. Hay varias opciones de tratamiento: medicamentos, terapias y procedimientos quirúrgicos. A continuación se explica cada una:
Medicamentos:
- Píldoras anticonceptivas hormonales: Ayudan a regular las hormonas y a prevenir que se formen quistes nuevos.
- Metformina: Se usa con frecuencia en mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP). Ayuda al cuerpo a usar mejor la insulina. Al tratar el desequilibrio hormonal del SOP, la metformina puede ayudar a controlar los quistes ováricos relacionados con esta afección.
Terapias:
- Observación: Si el quiste es pequeño y no causa síntomas, su médico puede recomendar vigilarlo sin tratamiento inmediato. Esta opción se usa cuando el quiste no da síntomas o es probable que desaparezca solo.
- Cambios en el estilo de vida: Mantener un peso saludable y hacer ejercicio con regularidad puede ayudar a controlar los quistes relacionados con el SOP. Estos cambios mejoran el equilibrio hormonal y reducen el riesgo de formación de quistes.
Procedimientos quirúrgicos:
Los procedimientos quirúrgicos buscan quitar quistes grandes o persistentes que causan síntomas importantes o cuando se sospecha cáncer. Al quitar los quistes o los órganos afectados, la cirugía ayuda a aliviar los síntomas, prevenir complicaciones y reducir el riesgo de que vuelvan a aparecer.
Los quistes ováricos pueden cambiar de distintas maneras con el tiempo. Los quistes pequeños que se forman de manera natural como parte del ciclo menstrual, llamados quistes ováricos funcionales (quistes normales del ciclo), por lo general no causan síntomas y desaparecen sin tratamiento. A veces, una persona solo descubre que tiene quistes ováricos durante un examen pélvico de rutina.
Sin embargo, hay posibles complicaciones por los quistes ováricos, aunque son raras. Estas incluyen:
- Quiste roto (ruptura de un quiste): Puede causar dolor súbito e intenso en la parte baja del abdomen o en la espalda. Un quiste roto por lo general no requiere tratamiento, pero si es grande puede causar sangrado abundante. Esto puede provocar síntomas como desmayo o sensación de desmayo, mareo o respiración rápida. Puede necesitarse cirugía para tratar un quiste roto que causa sangrado abundante.
- Torsión ovárica: Ocurre cuando un quiste grande hace que el ovario se gire sobre sí mismo. Puede causar dolor súbito e intenso en un lado del abdomen, náuseas y vómitos, y latidos rápidos del corazón. La torsión ovárica puede cortar el flujo de sangre al ovario afectado, por lo que se necesita cirugía de inmediato para evitar que el tejido muera.
Es importante saber que, en general, las complicaciones de los quistes ováricos son leves. Sin embargo, algunas pueden ser más graves, como presión sobre la vejiga que hace orinar con frecuencia, o un quiste agrandado que empuja el ovario fuera de su lugar habitual en el cuerpo. La torsión ovárica también puede ocurrir y ser muy dolorosa. En casos raros, los quistes ováricos pueden convertirse en cáncer de ovario.
En resumen, es fundamental buscar atención médica y hablar con su médico sobre las opciones de tratamiento para manejar los quistes ováricos de forma adecuada y reducir las posibles complicaciones.