Acerca de la disfunción sexual en mujeres
La disfunción sexual femenina (DSF) es un conjunto de problemas que afectan el deseo, la excitación, el orgasmo y el dolor durante las relaciones sexuales en las mujeres. Causa malestar importante y puede afectar la calidad de vida de la mujer.
La DSF tiene muchas causas y puede verse influida por factores como la edad, las enfermedades crónicas, los antecedentes de abuso sexual, las situaciones de estrés emocional y social, y la subfertilidad (capacidad reducida para lograr un embarazo).
Se estima que cerca de 43 de cada 100 mujeres tienen algún tipo de disfunción sexual. La frecuencia de la DSF puede variar según las definiciones, los métodos de los estudios, los factores culturales, el entorno y las variaciones genéticas. Es una condición compleja que puede estar influida por la genética y por el entorno.
El dolor crónico, como las migrañas, y otras enfermedades crónicas también pueden contribuir a la disfunción sexual en las mujeres.
Los factores asociados con los problemas sexuales en las mujeres incluyen:
- Mala salud física
- Mala salud mental
- Estrés
- Problemas en los genitales y las vías urinarias
- Mutilación genital femenina
Es importante tener en cuenta que estos factores pueden variar de un país a otro y están influenciados por factores culturales y sociales.
Síntomas de la disfunción sexual femenina (DSF):
- Trastorno de la excitación sexual: las mujeres con DSF pueden tener dificultad para excitarse sexualmente.
- Trastorno de deseo sexual hipoactivo: pueden tener poco o ningún deseo de actividad sexual.
- Falta de lubricación vaginal: pueden tener menos lubricación vaginal, lo que hace que las relaciones sexuales sean incómodas.
- Disfunción orgásmica: pueden tener dificultad para llegar al orgasmo.
- Dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales): pueden sentir dolor al tener relaciones sexuales.
A medida que la DSF avanza o se hace más grave, pueden aparecer estos síntomas:
- Menor deseo sexual: la falta de interés puede empeorar.
- Más dolor en las relaciones sexuales: el dolor puede hacerse más intenso y constante.
- Malestar emocional: la DSF puede causar frustración, ansiedad y baja autoestima.
- Dificultades en la relación de pareja: los problemas sexuales pueden tensar la relación y causar problemas de comunicación.
La frecuencia y la gravedad de los síntomas pueden variar entre mujeres con DSF. Si usted tiene cualquier síntoma de DSF, consulte a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico preciso y opciones de manejo adecuadas.
Para diagnosticar la disfunción sexual femenina, los médicos pueden realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Antecedentes médicos: El profesional de la salud le preguntará sobre sus síntomas, enfermedades recientes y los medicamentos que toma. Puede usar cuestionarios para recoger información sobre su impulso o deseo sexual, su satisfacción sexual y si tiene dolor durante las relaciones sexuales.
- Examen físico: Esto puede incluir un examen de los genitales y un examen pélvico.
- Pruebas de laboratorio: Estas pueden incluir pruebas de la tiroides, análisis de sangre, muestras de la secreción vaginal, pruebas de hormonas y pruebas del nivel de colesterol.
- Pruebas diagnósticas: El profesional de la salud puede recomendar pruebas para infecciones de transmisión sexual (ITS), estudios de imagen, pruebas de hormonas y evaluaciones de salud mental.
Es importante consultar a un médico que pueda darle consejos personalizados según su situación.
Los objetivos del tratamiento de la disfunción sexual femenina (DSF) son mejorar el funcionamiento sexual y la satisfacción sexual. Estos son algunos tratamientos recomendados y cómo actúan:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): la TCC ayuda a las mujeres a identificar y abordar factores que mejoran o limitan sus experiencias sexuales. Busca cambiar pensamientos poco útiles sobre la sexualidad, reducir la ansiedad y fomentar actitudes y conductas positivas hacia el sexo. Puede incluir ejercicios, entrenamiento en habilidades de comunicación, educación sexual, masturbación dirigida (autoestimulación guiada) y desensibilización sistemática (exposición gradual).
- Educación sexual: aclarar ideas erróneas y brindar información correcta sobre el sexo puede ayudar a superar creencias equivocadas que dificultan disfrutar la actividad sexual.
- Terapia de pareja: los problemas de pareja no resueltos pueden afectar el deseo y la atracción. La terapia de pareja ayuda a tener conversaciones productivas, resolver conflictos y mejorar la intimidad.
- Medicamentos: ciertos medicamentos pueden ser recetados por un profesional de la salud para tratar causas específicas de la DSF, como desequilibrios hormonales o algunas afecciones médicas. Si corresponde, pregunte a su médico sobre las opciones de medicamentos.
- Cirugía: en algunos casos, puede ser necesaria para corregir problemas de estructura que afectan la función sexual, como complicaciones del parto o lesiones en los genitales.
Es importante saber que la eficacia de terapias alternativas como la terapia de aceptación y compromiso (ACT), la acupuntura, el yoga y los productos de hierbas sigue en estudio. Se necesita más evidencia antes de sacar conclusiones firmes sobre su efectividad.
Recuerde: hable de las opciones de tratamiento con un profesional de la salud. Esa persona puede darle consejos personalizados según su situación.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para usted. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.