Acerca de la hiperplasia del endometrio
La hiperplasia endometrial es cuando el revestimiento interno del útero, llamado endometrio, se vuelve más grueso de lo normal. No es cáncer, pero se considera una afección precancerosa porque puede llegar a convertirse en cáncer de útero. Hay distintos tipos de hiperplasia endometrial. Se clasifican según los cambios en las células del revestimiento del útero. Los dos tipos principales son:
- Hiperplasia endometrial sin atipia: en este tipo no suele haber células anormales. Es la forma más común y no cancerosa.
- Hiperplasia endometrial atípica: en este tipo hay células anormales. Hay un mayor riesgo de que se convierta en cáncer de útero.
Esta afección ocurre por un desequilibrio de hormonas: hay demasiado estrógeno y no suficiente progesterona. El tratamiento suele ser terapia hormonal para restablecer ese equilibrio y controlar la hiperplasia.
La hiperplasia endometrial se debe sobre todo a un exceso de estrógeno en el cuerpo. Esto hace que se engrose el revestimiento del útero (matriz).
Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar. Entre ellos están:
- Edad: Las mujeres mayores de 35 años tienen más riesgo.
- Menopausia: Las mujeres después de la menopausia tienen más riesgo.
- Factores genéticos: Algunos cambios heredados en los genes (mutaciones), como el síndrome de Lynch, el síndrome de Cowden y Polymerase proof‑reading polyposis, pueden aumentar el riesgo.
Los factores de riesgo modificables son los que sí se pueden cambiar o influir. Entre ellos están:
- Exceso de peso: Tener demasiado peso puede causar desequilibrios hormonales y subir el estrógeno.
- Terapia con estrógeno sin acompañar: Usar estrógeno para terapia hormonal sin usar también progesterona o un progestágeno aumenta el riesgo.
- Periodos irregulares: Las mujeres con ciclos menstruales irregulares, en especial con síndrome de ovario poliquístico (SOP), tienen más riesgo.
- Medicamentos: Tomar medicamentos como tamoxifeno, que actúan de forma similar al estrógeno, puede aumentar el riesgo.
Estos factores de riesgo pueden variar entre distintos grupos de personas. Hable con su profesional de salud para recibir consejos y orientación personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de la hiperplasia endometrial (engrosamiento anormal de la capa interna del útero) incluyen:
- Sangrado vaginal irregular, como periodos más abundantes o más largos, ciclos menstruales más cortos y sangrado entre periodos
- Anemia (glóbulos rojos bajos) por sangrado excesivo
- Cansancio
No todas las personas con hiperplasia endometrial tendrán todos estos síntomas. La intensidad, el lugar y la duración de los síntomas pueden variar de una persona a otra. Si sospecha que puede tener hiperplasia endometrial o presenta síntomas que le preocupan, consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el manejo adecuado.
Para diagnosticar la hiperplasia endometrial (engrosamiento anormal del revestimiento del útero), los médicos suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Antecedentes médicos y evaluación de síntomas: El médico le preguntará sobre sus síntomas y sus antecedentes médicos para entender mejor su situación.
- Examen físico: El médico puede hacer un examen físico para detectar anomalías. Las mujeres con hiperplasia endometrial por lo general no tienen el útero agrandado ni doloroso al tocarlo.
- Ultrasonido: Se usa con frecuencia para medir el grosor del revestimiento del útero (endometrio) y buscar otras causas de sangrado vaginal anormal, como quistes en los ovarios.
- Biopsia endometrial: Si el revestimiento del útero parece engrosado, el médico puede recomendar una biopsia endometrial. En este procedimiento se extrae una pequeña muestra de células del revestimiento para analizarla.
- Histeroscopia: En algunos casos, el médico puede recomendar una histeroscopia, en la que se introduce una cámara delgada en el útero a través de la vagina. Esto permite ver el interior del útero para detectar irregularidades y tomar biopsias si es necesario.
- Estudio del tejido al microscopio (examen histopatológico): Se analizan las muestras de tejido obtenidas en biopsias o cirugías para determinar el tipo y la gravedad de la hiperplasia endometrial.
Es importante que consulte con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre los exámenes, pruebas y procedimientos que se ajusten a su situación.
Los objetivos del tratamiento de la hiperplasia endometrial son:
- Inducir la regresión del tejido endometrial y prevenir el crecimiento excesivo:
- El manejo quirúrgico, en especial la cirugía laparoscópica (cirugía con cámara y cortes pequeños) con extirpación completa de las lesiones fibrosas (tejido cicatricial), es la opción preferida. Este procedimiento ofrece mejor visualización, menos pérdida de sangre y menos formación de adherencias (bandas de tejido que pegan órganos). El uso de técnicas muy precisas, como láser de dióxido de carbono o energía de chorro de plasma, ayuda a minimizar posibles lesiones en estructuras cercanas.
- Prevenir la progresión hacia una obstrucción de los uréteres:
- El manejo quirúrgico también busca proteger los uréteres (tubos que llevan la orina de los riñones a la vejiga) y los vasos sanguíneos cercanos. Se hace una incisión en el peritoneo (revestimiento interno del abdomen) con láser en una zona no afectada, creando una abertura sin dañar los uréteres.
- Preservar la fertilidad:
- En los casos en que la mujer desea quedar embarazada o no puede operarse por contraindicaciones, se puede considerar un tratamiento conservador (sin cirugía). Esto puede incluir terapia hormonal, que limita el crecimiento del endometrio al reducir la estimulación por estrógeno. El tipo específico de terapia hormonal varía, pero busca reducir el tejido de endometriosis.
Es importante saber que esta información se basa en recomendaciones generales. Su plan de tratamiento debe decidirlo su profesional de salud después de considerar su situación específica.