Acerca de la enfermedad inflamatoria pélvica crónica (EIP)

Descripción general

La enfermedad inflamatoria pélvica crónica (EIP crónica) es una inflamación de larga duración. Afecta los órganos reproductivos internos y los tejidos alrededor en personas a quienes se les asignó sexo femenino al nacer. Es común en mujeres de 20 a 35 años, en edad fértil, y ocurre en aproximadamente 40 de cada 100.

La EIP crónica afecta sobre todo los ovarios, las trompas de Falopio y el útero. Sus síntomas incluyen dolor en la parte baja del abdomen y en la espalda, fiebre, flujo vaginal inusual y sangrado menstrual irregular. Sin tratamiento, la EIP crónica puede causar complicaciones como infertilidad o dolor pélvico crónico. El tratamiento oportuno es clave para prevenir estas complicaciones.

Causas y factores de riesgo

Las causas de la EIP (enfermedad inflamatoria pélvica) incluyen:

  • Infección: La EIP suele deberse a infecciones en la zona pélvica. Las bacterias principales implicadas son Gardnerella vaginalis, Neisseria gonorrhoeae, Streptococcus agalactiae, Escherichia coli y especies de Bacteroides.

Los factores de riesgo no modificables de la EIP no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:

  • Antecedente de cirugías en la zona pélvica: Si tuvo cirugías previas en la pelvis, puede tener mayor riesgo de EIP.
  • Antecedente de rotura prematura de membranas (RPM): La RPM es cuando la bolsa de agua se rompe antes de tiempo durante el embarazo. Es un factor de riesgo no modificable para la EIP.
  • Sangrado vaginal: Si tuvo sangrado vaginal, esto puede aumentar su riesgo de EIP.
  • Placenta previa y desprendimiento de placenta: Son problemas de la placenta durante el embarazo y son factores de riesgo no modificables para la EIP.
  • Inserción marginal del cordón umbilical: Es el lugar donde el cordón se une a la placenta y es un factor de riesgo no modificable para la EIP.
  • Hiperdistensión uterina: Ocurre cuando el útero se estira o se distiende en exceso. Suele asociarse con embarazo múltiple o polihidramnios (demasiado líquido amniótico).

Los factores de riesgo modificables de la EIP se pueden cambiar o influir. Incluyen:

  • Conducta sexual: Tener relaciones sexuales a edad temprana (menor de 25 años) y tener varias parejas sexuales puede aumentar su riesgo de EIP.
  • No usar condón: Tener relaciones sexuales sin condón también aumenta su riesgo de EIP.
  • Colocación de un dispositivo intrauterino (DIU): La inserción reciente de un DIU puede aumentar la posibilidad de desarrollar EIP.
  • Duchas vaginales: Las duchas vaginales, que consisten en lavar la vagina por dentro con agua u otras soluciones, pueden alterar el equilibrio natural de bacterias y aumentar el riesgo de EIP.
  • Antecedente de EIP: Si ya tuvo EIP antes, puede tener un riesgo más alto de volver a presentarla.
Síntomas

La enfermedad inflamatoria pélvica crónica (EIP) es un problema ginecológico común que puede causar varios síntomas. Los síntomas de la EIP pueden variar según la etapa, la evolución o la gravedad de la enfermedad. Estos son los síntomas tempranos más comunes de la EIP:

  • Dolor abdominal: Es uno de los síntomas tempranos más comunes. Por lo general se siente en la parte baja del abdomen.
  • Cansancio: Algunas personas con EIP sienten cansancio como síntoma temprano.
  • Fiebre: Puede ser fiebre baja o fiebre mayor de 38.3 °C.
  • Dolor durante las relaciones sexuales con penetración: La EIP puede causar dolor durante las relaciones sexuales.
  • Dolor al orinar: Algunas personas sienten dolor o molestia al orinar.
  • Aumento del flujo vaginal o flujo con mal olor: Puede aumentar el flujo y tener un olor desagradable.

Cuando la EIP avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas:

  • Desmayo: En casos más graves pueden presentarse episodios de desmayo.
  • Dolor abdominal agudo e intenso: Algunas personas sienten dolor fuerte y punzante en el abdomen.
  • Náuseas y vómitos: Pueden ocurrir en etapas más avanzadas de la EIP.
  • Fiebre alta: Una fiebre alta mayor de 38.3 °C puede ser señal de que la infección se ha extendido y necesita atención médica inmediata.

Si usted presenta síntomas graves o cree que tiene EIP, busque atención médica de emergencia. La infección puede haberse propagado a otras partes del cuerpo y podría poner en riesgo su vida.

Diagnóstico

Para diagnosticar la enfermedad inflamatoria pélvica crónica (EIP crónica), los médicos suelen usar una combinación de exámenes, pruebas y procedimientos. Esto ayuda a confirmar el diagnóstico y a saber qué tan grave es la afección. Estos son los métodos de diagnóstico más comunes para la EIP crónica:

  • Examen pélvico: Un médico hará un examen pélvico para buscar señales de inflamación, sensibilidad o dolor en sus órganos reproductivos. Puede presionar su abdomen y usar un instrumento llamado espéculo para mirar dentro de la vagina y el cuello del útero (cérvix), y ver si hay secreción anormal o hinchazón.
  • Cultivo: Se puede tomar una muestra de su vagina o del cuello del útero para buscar infecciones. Esto ayuda a identificar la bacteria específica que causa la infección.
  • Pruebas de infecciones de transmisión sexual (ITS): A menudo se hacen pruebas para gonorrea y clamidia, ya que son causas comunes de la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP). Si no se tratan, estas infecciones pueden llevar a EIP crónica.
  • Análisis de sangre y orina: Estas pruebas buscan señales de infección o inflamación en su cuerpo y ayudan a descartar otras afecciones que pueden causar síntomas parecidos.

Además de estos métodos iniciales, el médico puede usar más exámenes, pruebas y procedimientos para determinar la gravedad de la EIP crónica:

  • Ecografía pélvica: Esta prueba de imagen usa ondas de sonido para crear imágenes de sus órganos internos, como el útero y las trompas de Falopio. Ayuda a buscar problemas estructurales o señales de infección, como trompas llenas de líquido (hidrosálpinx).
  • Biopsia endometrial: En este procedimiento ambulatorio, el médico toma una pequeña muestra del revestimiento del útero (endometrio) para revisar si hay inflamación o infección.
  • Laparoscopia: Este procedimiento mínimamente invasivo consiste en hacer cortes pequeños en la parte baja del abdomen e introducir una cámara delgada y flexible para ver directamente los órganos pélvicos. Ayuda a ver cuánto daño ha causado la EIP en el útero, las trompas o los ovarios.

Es importante saber que no siempre se necesitan estos exámenes, pruebas y procedimientos adicionales en todos los casos de EIP crónica. Se pueden recomendar según sus síntomas, la gravedad o si hay dudas con el diagnóstico. Su médico decidirá qué métodos de diagnóstico son apropiados para su situación.

Recuerde: el diagnóstico y tratamiento tempranos son clave para manejar bien la EIP crónica. Si cree que puede tener EIP o presenta síntomas como dolor pélvico, secreción vaginal anormal o dolor al orinar, busque atención médica pronto con un médico general o un ginecólogo.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la enfermedad inflamatoria pélvica crónica (EIP) son aliviar los síntomas, reducir la inflamación y prevenir complicaciones. Estos son los tipos de tratamiento y cómo ayudan:

  • Medicamentos:
  • Antibióticos: Los antibióticos son la base del tratamiento de la EIP. Eliminan las bacterias que causan la infección y bajan la inflamación en los órganos reproductores. La médica o el médico puede recetar más de un antibiótico al principio y luego ajustarlo según las bacterias que muestren las pruebas. Es importante tomar los antibióticos todos los días indicados, aunque usted se sienta mejor.
  • Además de los antibióticos, pueden recomendarle medicinas para bajar la fiebre y el dolor. Esto ayuda a la recuperación y reduce los síntomas.
  • Cambios en los hábitos de salud:
  • Practique sexo más seguro usando métodos de barrera como el condón. Así evita reinfectarse o contagiar a otras personas.
  • Evite las duchas vaginales. Pueden alterar el equilibrio natural de bacterias en la vagina y aumentar el riesgo de infección.

Los antibióticos y otros medicamentos pueden causar efectos secundarios. Avise a su médico si presenta posibles efectos secundarios.

Se pueden considerar tratamientos alternativos, como la medicina tradicional china (MTC) y las hierbas medicinales. Sin embargo, hable de estas opciones con el personal de salud para lograr las metas de eliminar la infección por bacterias, reducir la inflamación, aliviar síntomas como el dolor y la secreción vaginal anormal, y prevenir complicaciones como la infertilidad o el dolor pélvico crónico. Siga la guía de un profesional de la salud para un plan de tratamiento personal según sus necesidades.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.

Evolución o complicaciones

La enfermedad inflamatoria pélvica crónica (EIP crónica) es una enfermedad del aparato reproductor que puede durar mucho tiempo y causar varias complicaciones. Con el tiempo, si no se trata o se trata de forma insuficiente, la EIP crónica puede causar varias complicaciones. Estas complicaciones incluyen con frecuencia:

  • Absceso tubo-ovárico (ATO): Es una complicación grave y de corto plazo de la EIP. Ocurre cuando la infección forma una bolsa llena de pus (absceso) que afecta la trompa de Falopio y el ovario, y a veces otros órganos cercanos en la pelvis. El tratamiento suele requerir hospitalización y antibióticos de amplio espectro, que son medicamentos fuertes que combaten muchos tipos de bacterias. En algunos casos, se necesita un procedimiento para drenar el absceso o una cirugía si la infección no mejora solo con medicamentos.
  • Infertilidad por daño en las trompas: La EIP crónica puede dañar las trompas de Falopio y causar bloqueos o cicatrices. Esto puede impedir que el óvulo llegue al útero y causar infertilidad. Incluso la EIP subclínica (un tipo de EIP que no causa síntomas) se ha relacionado con la infertilidad. Esto significa que puede haber daño sin que usted sepa que tiene una infección.
  • Embarazo ectópico: La EIP crónica aumenta el riesgo de embarazo ectópico, que ocurre cuando un óvulo fertilizado se implanta fuera del útero, por lo general en las trompas de Falopio. Los embarazos ectópicos pueden poner en riesgo la vida y necesitan atención médica inmediata.
  • Dolor pélvico crónico: El dolor pélvico persistente es una complicación común de la EIP crónica. La inflamación y las cicatrices que causa la enfermedad pueden producir molestia o dolor continuo en la zona pélvica.

Busque atención médica lo antes posible si sospecha que tiene EIP crónica o si presenta síntomas como dolor en la parte baja del abdomen, fiebre, flujo vaginal anormal o sangrado menstrual irregular. Detectar la enfermedad temprano y recibir el tratamiento adecuado puede ayudar a prevenir complicaciones y mejorar los resultados a largo plazo.