Acerca de la vulvovaginitis atrófica
La vulvovaginitis atrófica ocurre por niveles bajos de estrógeno en los tejidos genitales. Las causas en el cuerpo de la vulvovaginitis atrófica incluyen:
- Menor exposición a estrógenos en los tejidos genitales por la menopausia o por falla de los ovarios debida a cirugía o a medicamentos.
- Enfermedad crónica y progresiva que afecta los genitales femeninos y las vías urinarias bajas.
Los factores de riesgo no modificables de la vulvovaginitis atrófica no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Edad avanzada; es más común después de la menopausia.
- Antecedentes de cáncer de mama; algunos tratamientos adicionales pueden causar vulvovaginitis atrófica.
Los factores de riesgo modificables de la vulvovaginitis atrófica se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Cambios hormonales por la menopausia o por falla de los ovarios, que se pueden manejar con terapia de reemplazo hormonal.
- Factores de estilo de vida, como fumar, consumo excesivo de alcohol y vida sedentaria, que pueden contribuir a los síntomas.
- Alimentación pobre, con pocas frutas y verduras.
Es importante saber que estos factores de riesgo pueden aumentar la probabilidad de desarrollar vulvovaginitis atrófica, pero no la garantizan. Lo mejor es que usted consulte con un profesional de la salud para recibir consejos y opciones de manejo personalizadas.
Los síntomas tempranos más comunes de la atrofia vulvovaginal (adelgazamiento y sequedad de la vagina y la vulva) incluyen:
- Sequedad vaginal
- Dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia)
- Flujo vaginal delgado, acuoso, de color amarillo o gris
- Palidez y adelgazamiento de la vulva y la vagina
- Irritación al usar cierta ropa o al sentarse en el asiento de una bicicleta
- Infecciones de las vías urinarias (IVU) más frecuentes
A medida que la atrofia vulvovaginal avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Dolor al orinar
- Sangre en la orina
- Orinar con más frecuencia
- Incontinencia (escape de orina)
- Mayor probabilidad de tener infecciones y con más frecuencia
- Disminución del vello púbico
- Estrechamiento y menor elasticidad de la vagina
Es importante saber que estos síntomas pueden variar de una persona a otra. Si presenta alguno de estos síntomas, consulte con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la vulvovaginitis atrófica, se suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Antecedentes médicos y examen ginecológico: El profesional de la salud le preguntará sobre sus síntomas, antecedentes y medicamentos. Luego hará un examen completo de la vulva y la vagina para buscar señales como adelgazamiento de la mucosa (capa interna), sequedad, enrojecimiento y atrofia del vestíbulo (entrada de la vagina).
- Medición del pH vaginal: Se mide el pH de la vagina para ver si está en el rango normal.
- Microscopía: Se observa una muestra del flujo vaginal al microscopio, con solución salina y con una solución de hidróxido de potasio, para detectar levaduras (hongos) u otras infecciones.
- Cultivos de levaduras y pruebas de infecciones de transmisión sexual (ITS): Se hacen cultivos para identificar los microbios que podrían causar los síntomas. También se hacen pruebas para detectar ITS.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales pueden incluir:
- Índice de maduración vaginal (IMV): Esta prueba evalúa qué tan maduras están las células de la vagina al observar su aspecto al microscopio.
- Evaluación de la elasticidad vaginal, las secreciones, el pH, la integridad de la mucosa (capa interna) y la hidratación del tejido: Estos elementos se valoran con la puntuación del índice de salud vaginal (ISV). Una puntuación menor de 15 indica vulvovaginitis atrófica.
- Evaluación de la función sexual: Incluye medir el deseo sexual, la excitación, la lubricación, el orgasmo, la satisfacción y el dolor con cuestionarios validados, como el índice de función sexual femenina (IFSF).
Recuerde que estos procedimientos deben hacerlos profesionales de la salud. Es importante consultar con su médico para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Las metas del tratamiento de la atrofia vulvovaginal (AVV) —adelgazamiento y sequedad de la vulva y la vagina— son aliviar los síntomas, mejorar la salud vaginal y aumentar la calidad de vida de las mujeres que tienen esta afección. A continuación verá las opciones de tratamiento y cómo ayudan a lograr estas metas:
Medicamentos:
- Terapia hormonal: Pueden recetarle cremas, tabletas o anillos con estrógeno para ayudar a recuperar los tejidos de la vagina y aliviar los síntomas de la AVV.
- Medicamentos con receta sin hormonas: Algunos, como ospemifeno, pueden mejorar los síntomas de la AVV sin contener estrógeno.
Terapias y procedimientos terapéuticos:
- Fisioterapia del suelo pélvico: Esta terapia ayuda a fortalecer los músculos del suelo pélvico y puede mejorar síntomas como pérdidas de orina y dolor durante las relaciones sexuales.
Autocuidado y cambios de hábitos de salud:
- Hidratantes vaginales: Los hidratantes de venta sin receta pueden aliviar la sequedad y las molestias vaginales. Aumentan la humedad y mejoran la elasticidad.
- Lubricantes: Los lubricantes vaginales reducen la fricción durante la actividad sexual y dan alivio temporal a la sequedad.
- Actividad sexual regular: Puede mejorar el flujo de sangre en la zona vaginal y favorecer la salud vaginal.
- Dejar de fumar: Dejar el tabaco puede reducir los síntomas de la AVV, porque fumar empeora la sequedad vaginal.
Es importante saber que el tratamiento puede variar según cada persona. Consulte con su profesional de la salud para determinar el enfoque más adecuado para su situación.
La dosis de los medicamentos puede cambiar por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud para saber cuál es la dosis adecuada para usted. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.