Ejercicios de fuerza en casa
El entrenamiento de fuerza, también llamado entrenamiento con pesas o de resistencia, es un tipo de ejercicio que consiste en mover su cuerpo contra una resistencia. Esta resistencia puede ser su propio peso corporal, pesas libres como mancuernas o barras, bandas de resistencia o máquinas. El entrenamiento de fuerza es importante para su condición física. Le ayuda a ser más fuerte y a mejorar la resistencia muscular, que es la capacidad de sus músculos de seguir trabajando por más tiempo sin cansarse.
Beneficios de agregar entrenamiento de fuerza a su rutina:
- Ayuda a aumentar la masa y la fuerza muscular. Esto mejora cómo se mueve y hace más fáciles las tareas del día a día.
- Además, puede aumentar el metabolismo, lo que ayuda a bajar de peso y a mantener su peso. También fortalece los huesos y las articulaciones, lo que puede reducir el riesgo de osteoporosis (cuando los huesos se debilitan y se rompen con facilidad) y otros problemas óseos.
- También se ha visto que mejora la flexibilidad, la postura, el equilibrio y el estado de ánimo.
Hacer entrenamiento de fuerza en casa es una opción fácil y privada para quienes prefieren ejercitarse en su propio espacio. No necesita mucho equipo y aun así puede dar muy buenos resultados. Sin embargo, puede no ser adecuado para todas las personas. Las personas con ciertas afecciones de salud o lesiones deben hablar con su profesional de la salud o con un entrenador personal certificado antes de empezar una rutina de fuerza en casa.
Ejemplos de ejercicios de fuerza que puede hacer en casa:
- Flexiones:
- Acuéstese boca abajo en el suelo.
- Coloque las manos a la altura de los hombros sobre el suelo.
- Estire las piernas para que solo las manos y las puntas de los pies toquen el suelo.
- Mantenga el cuerpo en línea recta de la cabeza a los talones.
- Doble los codos para bajar el cuerpo hasta que el pecho esté cerca del suelo.
- Empuje con las manos para volver a la posición inicial.
- Repita las veces que necesite.
- Sentadillas:
- Párese con los pies separados al ancho de los hombros.
- Mantenga el pecho arriba y la espalda recta.
- Doble las rodillas y baje las caderas como si se sentara en una silla.
- Siga bajando hasta que los muslos queden casi paralelos al suelo.
- Empuje con los talones para volver a ponerse de pie.
- Repita las veces que necesite.
- Zancadas:
- Párese con los pies separados al ancho de las caderas.
- Dé un paso al frente con un pie, manteniendo el torso recto.
- Doble ambas rodillas hasta formar ángulos de 90 grados.
- Asegúrese de que la rodilla delantera quede encima del tobillo y no pase los dedos del pie.
- Empuje con el talón del pie delantero para volver a la posición inicial.
- Repita con la otra pierna.
- Plancha:
- Empiece en posición de flexión, con las manos justo debajo de los hombros.
- Mantenga el cuerpo en línea recta de la cabeza a los talones.
- Asegúrese de que las caderas no estén demasiado altas ni demasiado bajas.
- Active los músculos del centro del cuerpo (abdomen y espalda baja) para mantener el cuerpo firme.
- Mantenga esta posición, con buena alineación y los músculos tensos, todo el tiempo que pueda.
- Concéntrese en una buena técnica. Evite que la espalda se hunda o que las caderas suban demasiado.
Para incluir el entrenamiento de fuerza en su rutina diaria en casa, considere estos consejos:
- Programe sesiones regulares: Intente hacerlo tres veces por semana, de 20 a 30 minutos cada vez.
- Trabaje todos los grupos musculares principales: Incluya ejercicios para la parte superior del cuerpo (por ejemplo, flexiones), la parte inferior (por ejemplo, sentadillas) y el centro del cuerpo (por ejemplo, planchas) en cada sesión.
- Comience con pesos ligeros: Si está empezando en el entrenamiento de fuerza, use pesos ligeros o bandas de resistencia y aumente la dificultad poco a poco a medida que se hace más fuerte.
- Caliente antes de cada sesión: Haga ejercicios que aumenten el flujo de sangre a los músculos que va a usar para ayudar a prevenir lesiones.
- Escuche a su cuerpo: Si un ejercicio le causa dolor o molestia, deténgase de inmediato y hable con un profesional para recibir ayuda.
Recuerde que cada persona tiene un nivel de condición física diferente. Es importante empezar a un nivel que le resulte cómodo y aumentar la intensidad poco a poco con el tiempo. Si tiene problemas de salud o lesiones que puedan afectar su capacidad para hacer entrenamiento de fuerza en casa, hable con un profesional de la salud antes de comenzar una nueva rutina de ejercicio.