Cómo hacer zancadas
Las zancadas (también llamadas desplantes) son un ejercicio que trabaja los músculos de la parte baja del cuerpo: la parte frontal del muslo, la parte de atrás del muslo, los glúteos y las pantorrillas. Ayudan a fortalecer las piernas y a mejorar el equilibrio. También aumentan la flexibilidad y la amplitud de movimiento (qué tanto se mueven) de las caderas y de la parte de atrás del muslo.
Para hacer una zancada:
- Póngase de pie con los pies al ancho de las caderas.
- Dé un paso grande al frente con un pie, llevando el peso hacia adelante.
- Baje hasta que la pierna de adelante forme un ángulo recto: el muslo paralelo al piso y la espinilla vertical.
- Empuje con el talón delantero para volver a la posición inicial.
- Repita con la otra pierna.
Consejos para incluir zancadas en su rutina:
- Empiece solo con su peso corporal para cuidar la estabilidad y la postura.
- Cuando ya se acostumbre, puede añadir mancuernas para aumentar la intensidad.
- Mantenga el pecho erguido y los hombros hacia atrás durante todo el movimiento.
- Evite que la rodilla delantera pase más allá del tobillo para no forzar las articulaciones.
- Si necesita apoyo, sosténgase del respaldo de una silla o use una pared para mantener el equilibrio.
Las zancadas son adecuadas para la mayoría de las personas que desean fortalecer las piernas y mejorar su condición física. Sin embargo, tenga estas precauciones:
- Si tiene problemas de rodillas o caderas, consulte con un profesional de la salud antes de hacer zancadas.
- Las personas embarazadas o con ciertas afecciones médicas pueden necesitar modificarlas o evitarlas.
- Empiece despacio y aumente la intensidad poco a poco.
Recuerde: escuche a su cuerpo y deténgase si siente dolor o molestia al hacer zancadas. Si tiene dudas o preguntas sobre cómo incluirlas en su rutina, consulte con un profesional de la salud o con un entrenador físico certificado.