Ejercicios aeróbicos

Descripción general

Los ejercicios aeróbicos, también llamados ejercicios cardiovasculares o cardio, son actividades que hacen que la sangre circule más rápido y que trabajen los músculos grandes. Aumentan su respiración y los latidos del corazón. Esto mejora la circulación y fortalece el corazón y los pulmones. Estos ejercicios ayudan a aumentar su resistencia y su condición física en general.

Beneficios de los ejercicios aeróbicos:

  • Mejor salud cardiovascular (del corazón): fortalecen el músculo del corazón, mejoran el flujo de sangre y bajan la presión arterial. Esto puede reducir el riesgo de enfermedad del corazón y derrame cerebral.
  • Mayor capacidad de los pulmones: hacer ejercicio aeróbico con regularidad puede mejorar cómo funcionan sus pulmones. Le ayuda a tomar más oxígeno y mejora su resistencia.
  • Control del peso: queman calorías, lo que puede ayudarle a bajar de peso o mantenerlo. También aceleran el metabolismo (cómo el cuerpo usa la energía), así usted quema calorías incluso en reposo.
  • Bienestar mental: liberan endorfinas, que son sustancias naturales que mejoran el ánimo. Pueden ayudar a reducir síntomas de ansiedad y depresión, mejorar el sueño y aumentar el bienestar mental en general.
  • Mejor funcionamiento del cerebro: hacer ejercicio aeróbico con regularidad puede mejorar la memoria y la atención.

En general, los ejercicios aeróbicos son seguros para la mayoría de las personas. Pero si usted tiene problemas de salud crónicos o dudas sobre su condición física, es buena idea hablar con su médico antes de empezar un programa de ejercicio. Las personas que podrían necesitar evitar los ejercicios aeróbicos incluyen a quienes tienen:

  • Problemas del corazón
  • Presión arterial alta
  • Problemas de las articulaciones o lesiones

Si tiene problemas de las articulaciones o lesiones, los ejercicios aeróbicos de bajo impacto, como nadar o caminar a paso rápido, pueden ser más adecuados para usted.

Ejemplos de ejercicios aeróbicos:

  • Caminar a paso rápido: camine rápido al aire libre o en una caminadora.
  • Correr/trotar: empiece con un trote suave y aumente la intensidad poco a poco.
  • Andar en bicicleta: use una bicicleta al aire libre o una bicicleta fija.
  • Nadar: nade largos en una piscina o participe en clases de aeróbicos en el agua.
  • Bailar: únase a una clase de baile o baile en casa con su música favorita.
  • Tenis/baloncesto/hockey: participe en deportes de equipo con movimiento constante.

Consejos para incluirlos en su rutina diaria:

  • Comience despacio: si es nuevo en el ejercicio o lleva tiempo sin activarse, empiece con sesiones cortas y de baja intensidad. Aumente la duración e intensidad poco a poco.
  • Elija actividades que le gusten: si disfruta la actividad (bailar, nadar, andar en bicicleta, etc.), será más fácil mantener el hábito.
  • Póngase metas realistas: por ejemplo, busque hacer 30 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada la mayoría de los días de la semana.
  • Hágalo un hábito: programe momentos fijos para hacer ejercicio. Considere hacerlo por la mañana para iniciar el día o en la hora de comida para romper con el tiempo sentado.
  • Varíe las actividades: cambie sus ejercicios para mantener el interés y trabajar distintos grupos de músculos. Esto también ayuda a evitar el aburrimiento y los estancamientos.

Precauciones importantes:

  • Manténgase hidratado: beba agua antes, durante y después del ejercicio.
  • Use ropa cómoda y calzado con buen soporte para prevenir lesiones.
  • Caliente el cuerpo antes de hacer ejercicio intenso con estiramientos o movimientos suaves.
  • Escuche a su cuerpo y no se exija demasiado. Aumente la intensidad de sus rutinas poco a poco.
  • Si siente dolor o molestia durante el ejercicio, deténgase de inmediato y consulte a un profesional de la salud.

Recuerde: cada persona es diferente. Escuche las señales de su cuerpo y consulte con su médico antes de empezar una rutina nueva de ejercicio.