Sobre el raquitismo
El raquitismo es una enfermedad que afecta principalmente a los niños. Ocurre cuando el hueso nuevo no se mineraliza bien (no se endurece como debería) en las placas de crecimiento de los huesos largos (las zonas donde el hueso crece). El raquitismo es una enfermedad pediátrica y solo puede aparecer antes de que se cierren los extremos de los huesos largos. Si ocurre después de ese cierre, en la adultez se llama osteomalacia (reblandecimiento de los huesos).
Hay reportes de raquitismo desde el siglo XVII. Se sabe que la vitamina D es clave para absorber y usar el calcio y así mantener huesos sanos. El raquitismo puede deberse a varias condiciones que interfieren con la absorción y el metabolismo de la vitamina D, como enfermedades de los riñones, del aparato digestivo, del hígado o del metabolismo.
A pesar de los esfuerzos por enriquecer alimentos con vitamina D, el raquitismo sigue siendo frecuente en todo el mundo, incluso en países industrializados.
Las causas del raquitismo se relacionan con un problema en la maduración y el endurecimiento del hueso en niños en crecimiento. Fallan en madurar y mineralizarse la placa de crecimiento (la parte del hueso donde crece) y el tejido del hueso. Esto ocurre por niveles bajos por mucho tiempo de calcio y fósforo en el cuerpo, lo que altera el desarrollo normal del hueso. El raquitismo se clasifica en raquitismo calcipénico, causado por comer poco calcio y/o por deficiencia de vitamina D, y raquitismo fosfopénico (bajo fósforo).
Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar. Para el raquitismo incluyen:
- Mayor edad
- Predisposición genética, como tener familiares con raquitismo o problemas relacionados
Los factores de riesgo modificables del raquitismo dependen en gran parte de los hábitos y el estilo de vida. Incluyen:
- Hábitos de alimentación poco saludables, en especial consumir poca vitamina D y pocos alimentos ricos en calcio
- Falta de exposición al sol, que ayuda al cuerpo a producir vitamina D
- No tomar suplementos de vitamina D a pesar de tener alto riesgo de desarrollar raquitismo
Se recomienda mantener una alimentación saludable, recibir suficiente luz solar y considerar tomar suplementos de vitamina D si tiene riesgo de raquitismo. Recuerde consultar con su profesional de salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes del raquitismo incluyen:
- Poco apetito y poco aumento de peso
- Empieza a caminar tarde
- Camina con inestabilidad
- Rigidez y dolor en las articulaciones
- Debilidad muscular, sobre todo en los muslos
A medida que el raquitismo avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas comunes, como:
- Dolor o sensibilidad en los huesos
- Huesos que crecen lentamente
- Piernas arqueadas o curvadas
- Huesos blandos y que se rompen con facilidad
- Pérdida temprana de los dientes de leche
- Caries e irregularidades dentales
- Codos y muñecas más anchos de lo normal
- Frente grande o abdomen grande
- Forma inusual de las costillas y del esternón (hueso del pecho)
Es importante saber que estos síntomas pueden variar según el tipo de raquitismo y cada caso. Si sospecha que usted o su hijo pueden tener raquitismo, lo mejor es consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar el raquitismo, suelen realizarse los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: Su proveedor de atención médica buscará señales físicas de raquitismo, como piernas arqueadas o cráneo blando.
- Evaluación de hábitos de vida: El médico puede preguntarle sobre su alimentación y su exposición al sol para obtener más información.
- Análisis de sangre: Pueden detectar niveles bajos de calcio y fósforo y niveles altos de una enzima llamada fosfatasa alcalina. También pueden medir la acidez de la sangre.
- Radiografías: Pueden mostrar pérdida de calcio en los huesos o cambios en su estructura.
- Biopsia ósea (se usa rara vez): Consiste en tomar una pequeña muestra de hueso para analizarla. Puede confirmar el raquitismo, pero no se hace con frecuencia.
- Pruebas genéticas: Pueden ayudar a identificar cambios en los genes relacionados con el raquitismo.
- Estudios de imágenes: Como una resonancia magnética (RM), pueden recomendarse para evaluar la salud de los huesos.
- Procedimientos clínicos: Pueden variar según el sistema del cuerpo que se evalúe y pueden realizarlos distintos profesionales de la salud.
Recuerde: es importante dar seguimiento con su proveedor de atención médica si sus síntomas empeoran o cambian. Su proveedor le guiará durante el proceso de diagnóstico.
Las metas del tratamiento del raquitismo son corregir o mejorar la afección según los signos, los síntomas y los análisis de laboratorio. A continuación, se describen los tipos de tratamientos y terapias recomendados y cómo ayudan a lograr estas metas:
Suplementos:
- Suplementos de vitamina D: Según la causa, el médico puede recetar vitamina D para aumentar su aporte y ayudar al cuerpo a absorber calcio y fósforo. Esto ayuda a que los huesos se fortalezcan de forma adecuada.
- Suplementos de calcio y fósforo: Cuando el raquitismo se debe a una dieta pobre o a causas genéticas, el médico puede recetar estos suplementos para apoyar la salud de los huesos.
Procedimientos terapéuticos:
- Terapia de reemplazo enzimático (TRE): En personas con hipofosfatasia, se puede considerar la TRE de manera de prueba para evaluar si reduce el dolor y mejora los síntomas.
- Fisioterapia: Para dolor leve, el tratamiento conservador con fisioterapia puede ser útil. Ayuda a aliviar el dolor, fortalecer los músculos y mejorar la movilidad.
Cambios en los hábitos de salud:
- Exposición al sol: Aumentar la exposición al sol ayuda al cuerpo a producir vitamina D de forma natural.
- Cambios en la alimentación: Consumir alimentos ricos en vitamina D, como huevos, pescados grasos (salmón, atún) y alimentos fortificados (leche, cereales), contribuye a una ingesta adecuada de vitamina D.
Es importante hablar de estas recomendaciones con un profesional de la salud, quien puede darle consejos personalizados según sus necesidades. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores, por lo que es crucial consultar con un profesional de la salud sobre la dosis en su caso. Pueden ocurrir otros efectos secundarios; verifique con su profesional de la salud o lea la información que acompaña su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.