Consejos de alimentación para la colitis ulcerosa
La colitis ulcerosa (CU) es una afección crónica e inflamatoria que afecta el revestimiento del colon y el recto. Las personas con colitis ulcerosa tienen necesidades nutricionales diferentes a las de la población general. La inflamación puede causar dolor de abdomen, diarrea y pérdida de peso.
Estas necesidades nutricionales especiales se deben a varios factores. Primero, la inflamación en el aparato digestivo puede dificultar que el cuerpo absorba bien los nutrientes. Segundo, la diarrea frecuente puede causar deshidratación y desequilibrios de electrolitos (sales minerales). Tercero, algunos alimentos pueden desencadenar brotes (empeoramiento de los síntomas) y agravar los síntomas.
Además, las necesidades nutricionales varían según si la persona está en remisión (cuando los síntomas están controlados) o si tiene antecedentes de estenosis (estrechamiento del intestino) y/o obstrucción intestinal. Es importante saber que faltan datos sobre cuál es la mejor dieta para la colitis ulcerosa. Siga las recomendaciones solo en consulta con su proveedor de atención médica.
Para cubrir sus necesidades nutricionales, las personas con colitis ulcerosa pueden enfocarse en incluir ciertos alimentos y evitar otros. Ejemplos:
- Alimentos de origen vegetal: Una alimentación basada en plantas puede ayudar a mantener la remisión. Frutas como banano y melón, y verduras cocidas, suelen tolerarse bien.
- Cereales refinados: El pan blanco, la pasta blanca y el arroz blanco suelen ser más fáciles de digerir que los granos integrales.
- Proteínas magras: Fuentes como pescado, pollo, huevos y tofu firme pueden ser buenas opciones.
- Muchos líquidos: Puede que necesiten beber más líquidos para prevenir la deshidratación causada por la diarrea.
Alimentos que podría convenir evitar:
- Dieta baja en fibra: Por lo general no se recomienda, a menos que haya antecedentes de estenosis u obstrucción intestinal. Métodos de cocina que ayudan a la digestión incluyen pelar, hornear o cocinar al vapor las frutas y verduras. Estos métodos ayudan a descomponer la fibra y facilitan la digestión.
- Restricción de lactosa: Algunas personas durante un brote pueden beneficiarse de evitar la lactosa presente en los productos lácteos.
- Alimentos azucarados: Limite pasteles, dulces y galletas, ya que pueden empeorar los síntomas.
- Alimentos con alto contenido de grasa: Las frituras, la mantequilla y los quesos pueden ser difíciles de digerir.
- Alcoholes de azúcar y edulcorantes artificiales: Estos aditivos pueden causar molestias gastrointestinales.
Es importante trabajar de cerca con su médico o su dietista para crear un plan de alimentación personalizado que cubra sus necesidades. Llevar un diario de alimentos puede ayudar a identificar desencadenantes y a seguir los patrones de síntomas. Al compartir esta información con su proveedor de atención médica, podrán ajustar su plan para las comidas y los refrigerios. Además, algunas personas pueden beneficiarse de tomar suplementos dietéticos o probióticos bajo la guía de un profesional de la salud.
Recuerde consultar siempre a su médico antes de hacer cambios importantes en su dieta o de probar suplementos nuevos.