Dieta para la enfermedad inflamatoria intestinal (EII)
Una dieta personalizada puede ser útil para las personas con enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Esta dieta busca bajar la inflamación del intestino y apoyar la salud intestinal en general.
La alimentación influye en el desarrollo y en cómo progresa la EII. Los estudios muestran que seguir una dieta “occidental”, baja en frutas y verduras y alta en grasas, ácidos grasos omega-6 (un tipo de grasa), carne roja y alimentos procesados, puede contribuir al aumento de casos de EII. Por eso, cambiar la alimentación puede ayudar a manejar los síntomas.
Una dieta personalizada para la EII destaca comer alimentos que ayudan a bajar la inflamación. Esto puede reducir la inflamación del intestino y aliviar los síntomas. Se recomiendan alimentos ricos en nutrientes como frutas, verduras, granos integrales, proteínas magras y grasas saludables. Estos aportan vitaminas, minerales, antioxidantes (que protegen las células) y fibra, que apoyan la salud intestinal.
Alimentos que puede comer en una dieta personalizada para la EII:
- Verduras crudas que no tienen mucho almidón, como pimientos, brócoli, espinaca y calabacín.
- Frutas como toronja, manzana, arándanos y fresas.
- Granos integrales como pan proteico.
- Carnes magras como pollo y pavo.
- Huevos preparados sin grasas añadidas.
- Lácteos bajos en grasa como leche con 2% de grasa (semidescremada) y rebanadas de queso.
- Nueces y semillas con moderación.
- Hierbas y especias para sazonar.
- Bebidas como café negro sin azúcar, té, agua o refrescos de dieta sin calorías.
Alimentos que debe evitar en una dieta personalizada para la EII:
- Batata, aguacate, frijoles y lentejas.
- Alimentos con mucha azúcar.
- Refrescos.
- Carne roja (excepto los cortes magros).
- Alimentos preparados con grasas o aceites añadidos.
- Lácteos altos en grasa.
- Consumo excesivo de nueces y semillas.
Cómo convertir esta dieta en un hábito diario:
- Planificación de comidas: Planifique sus comidas con anticipación para tener opciones nutritivas a mano. Incluya variedad de frutas, verduras, granos integrales, proteínas magras y grasas saludables.
- Preparación de alimentos: Cocine en casa con ingredientes frescos siempre que pueda. Así controla mejor la calidad y el contenido de sus comidas.
- Control de porciones: Fíjese en el tamaño de las porciones para no comer de más. Comer porciones más pequeñas a lo largo del día puede ayudar a manejar los síntomas de la EII.
- Hidratación: Tome suficiente agua durante el día. Una buena hidratación ayuda a la digestión y a la salud intestinal.
- Comer con atención: Ponga atención a las señales de hambre y saciedad de su cuerpo. Coma despacio y saboree cada bocado para ayudar a la digestión.
Es importante recordar que la tolerancia a ciertos alimentos varía entre personas. Escuche a su cuerpo y consulte con un profesional de la salud o un dietista registrado antes de hacer cambios grandes en su alimentación. Ellos pueden darle consejos personalizados según sus necesidades y su historia clínica.