Acerca de las convulsiones que empiezan en una parte del cerebro

Descripción general

Las convulsiones de inicio parcial, también llamadas convulsiones focales, ocurren en una zona específica del cerebro. A diferencia de las convulsiones generalizadas, que afectan todo el cerebro, las convulsiones focales están localizadas. Pueden deberse a varios factores, como un traumatismo, inflamación, herencia (genética) o un accidente cerebrovascular (derrame cerebral).

Los síntomas dependen de la parte del cerebro afectada. El inicio suele ser rápido. Puede haber pérdida temporal de conciencia y movimientos o acciones involuntarios.

Durante estas convulsiones, hay actividad eléctrica anormal en el cerebro. Esto se puede observar con una prueba llamada electroencefalograma (EEG). Es importante saber que las convulsiones de inicio parcial pueden variar en duración e intensidad, pero por lo general duran solo unos minutos.

Causas y factores de riesgo

Las convulsiones de inicio focal pueden ocurrir por varias causas. Una causa es la activación de una zona específica del cerebro por desinhibición anormal (falta de control). Esta activación puede deberse a una serie de cambios en las neuronas; la glía (células de apoyo del cerebro); la matriz extracelular (sustancia entre las células); y la unión entre las células nerviosas, las células de apoyo y los vasos sanguíneos. Estos cambios pueden ser provocados por traumatismo, inflamación, falta de oxígeno, factores genéticos o un accidente cerebrovascular (derrame cerebral). Estos factores de riesgo se parecen a los de la epilepsia, porque las convulsiones de inicio focal son un tipo de epilepsia.

Factores de riesgo para convulsiones de inicio focal:

  • Antecedentes de traumatismo craneoencefálico (TCE). Estas lesiones aumentan el riesgo de tener convulsiones de inicio focal.
  • Antecedentes de infecciones del cerebro, tumores cerebrales o accidente cerebrovascular (derrame cerebral).
  • Edad: hay más probabilidad de tener una convulsión en la primera infancia o después de los 60 años.

Por otro lado, los factores de riesgo modificables son factores que se pueden cambiar o controlar. Algunos ejemplos frecuentes son:

  • Falta de sueño
  • Estrés
  • Consumo de alcohol

Tenga en cuenta que los desencadenantes (cosas que pueden provocar una convulsión) varían según la persona y dependen de la causa de fondo. Cuando sea posible, evite estos desencadenantes y tome los medicamentos recetados para prevenir convulsiones (antiepilépticos). Esto puede ayudarle a controlar mejor o prevenir las convulsiones de inicio focal.

Es importante que usted trabaje de cerca con su profesional de la salud para identificar y manejar estos factores de riesgo, para reducir la cantidad de convulsiones y su impacto.

Síntomas

Los síntomas comunes de las crisis de inicio focal (parciales) pueden variar según el tipo y la etapa de la crisis. A continuación se muestran los síntomas tempranos más comunes y otros que pueden aparecer más tarde, a medida que la crisis avanza o es más intensa:

Síntomas tempranos:

  • Aura: Muchas crisis empiezan con un aura, que es una crisis focal simple y actúa como señal de aviso. Las auras suelen durar solo unos segundos y pueden presentarse de distintas formas. Algunas personas sienten miedo, sensaciones extrañas en el cuerpo, sabores inusuales en la boca o escuchan sonidos específicos.
  • Conciencia afectada: Durante una crisis focal compleja, la persona por lo general no está al tanto de lo que pasa a su alrededor. Puede quedarse mirando fijamente al vacío, parecer que está soñando despierta o despertarse de golpe.
  • Automatismos (movimientos repetitivos)

Otros síntomas comunes:

  • Síntomas externos: Estos pueden ser observados por otra persona. Es importante saber que no siempre aparecen y pueden variar entre crisis y entre personas. Algunos ejemplos son:
  • Cambios bruscos en las emociones sin causa, como reír o llorar sin motivo
  • Sacudidas o espasmos en una sola parte del cuerpo (por lo general una pierna o un brazo)
  • Dificultad para hablar o hablar de forma que no tiene sentido
  • Síntomas internos: La mayoría de los síntomas de las crisis focales simples son internos y solo los nota la persona que los vive. Estos pueden incluir:
  • Cambios en el gusto, el tacto, la visión o el sonido
  • Visión distorsionada
  • Oler olores extraños
  • Hormigueo en los brazos o las piernas
  • Piel de gallina
  • Sensación de “mariposas” en el estómago
  • Mareo
  • Ver luces que parpadean
  • Sentir de pronto miedo o una felicidad muy intensa sin motivo
  • Sensación de déjà vu (como si algo ya hubiera pasado)
Diagnóstico

Para diagnosticar las crisis epilépticas de inicio focal (convulsiones), los médicos suelen realizar estas evaluaciones, pruebas y procedimientos:

  • Historia clínica (entrevista médica): El médico le preguntará qué pasa antes, durante y después de una crisis. Como muchas personas no recuerdan sus crisis, es importante obtener información de alguien que las haya visto.
  • Electroencefalograma (EEG): Esta prueba mide la actividad eléctrica del cerebro. Aunque el EEG sea normal, esto no descarta la epilepsia ni las crisis de inicio focal. A veces, para tener un resultado más preciso, hay que repetir la prueba durante una crisis.
  • Pruebas de imagen: Se puede hacer una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM) para buscar posibles causas de las crisis.
  • Análisis de laboratorio: Se pueden hacer análisis de sangre o de orina para revisar los niveles de sales minerales (electrolitos), el uso de drogas o sustancias, y las concentraciones de medicamentos antiepilépticos si ya se los recetaron. Estas pruebas a menudo pueden revelar la causa de las crisis.

Para determinar la etapa o la gravedad de las crisis de inicio focal, pueden hacer pruebas adicionales:

  • Registrar las crisis con un EEG: Para evaluar con precisión la etapa o la gravedad, puede ser necesario que el EEG registre una crisis.
  • Examen neurológico: El médico puede hacer un examen neurológico para evaluar la función del cerebro y buscar cualquier problema que pueda contribuir a las crisis.

Es importante saber que estos procedimientos diagnósticos los realizan profesionales de la salud, como médicos o especialistas, para diagnosticar con precisión y determinar la etapa o la gravedad de las crisis de inicio focal.

Opciones de tratamiento

Objetivos del tratamiento

Los objetivos del tratamiento de las convulsiones de inicio parcial (convulsiones que empiezan en una parte del cerebro) son eliminar o reducir la frecuencia de las convulsiones, ayudar a mantener una vida normal y conservar las actividades sociales y laborales, evitando los efectos secundarios del tratamiento a largo plazo. Estas son algunas opciones de tratamiento:

Medicamentos

La forma principal de tratar las convulsiones de inicio parcial son los medicamentos, en especial los medicamentos antiepilépticos (medicamentos para prevenir las convulsiones). La meta es prevenir por completo las convulsiones, con la menor toxicidad y la menor cantidad de reacciones adversas posibles. Algunos medicamentos que se recetan con frecuencia en adultos son:

  • Carbamazepina
  • Fenitoína
  • Oxcarbazepina

La carbamazepina y la fenitoína se usan para tratar convulsiones parciales complejas en adultos. La oxcarbazepina puede tratar convulsiones parciales simples y complejas en adultos. Estos medicamentos estabilizan la actividad eléctrica del cerebro y reducen la posibilidad de descargas anormales que causan convulsiones.

Procedimientos terapéuticos

Además de los medicamentos, hay procedimientos que pueden ayudar a manejar las convulsiones de inicio parcial:

  • Estimulación del nervio vago (ENV): consiste en implantar un dispositivo llamado estimulador del nervio vago, que envía pulsos de energía eléctrica al cerebro. Esto puede ayudar a reducir la cantidad de convulsiones. Sin embargo, algunas personas pueden necesitar seguir tomando sus medicamentos para las convulsiones aun con el dispositivo de ENV.

Cambios en el estilo de vida y la conducta

También pueden ayudar a manejar las convulsiones de inicio parcial:

  • Evitar desencadenantes comunes de las convulsiones; esto puede ayudar a que ocurran con menos frecuencia.
  • Dormir lo suficiente.
  • Seguir una dieta cetogénica (baja en carbohidratos y proteína, y alta en grasa) ha sido útil para algunas personas con convulsiones parciales.

El tratamiento puede incluir una combinación de estas opciones, según las necesidades de cada persona. Es importante que usted trabaje de cerca con su profesional de salud para decidir el plan de tratamiento más apropiado para usted.

Evolución o complicaciones

Las convulsiones de inicio focal (convulsiones que empiezan en una zona del cerebro) pueden cambiar con el tiempo. La gravedad y la frecuencia de las convulsiones varían de una persona a otra. Algunas personas notan un aumento gradual en el número o la intensidad de las convulsiones. Otras tienen periodos en los que las convulsiones se vuelven menos frecuentes o se detienen por completo. No todas las personas con convulsiones de inicio focal tendrán la misma evolución.

Pueden presentarse complicaciones. Una complicación común es el riesgo de caídas y lesiones durante una convulsión. Esto es más probable si la persona pierde el conocimiento o si el cuerpo se pone rígido. Además, puede haber daño en los nervios a largo plazo si la persona no recibe el tratamiento adecuado para sus convulsiones.

Es importante que usted consulte con un profesional de la salud para definir el plan de tratamiento más adecuado para manejar las convulsiones de inicio focal. Podrán darle recomendaciones personalizadas según sus necesidades y sus antecedentes médicos.