Acerca de las lesiones de los nervios periféricos

Descripción general

Las lesiones de los nervios periféricos son problemas que ocurren cuando los nervios periféricos —que incluyen los nervios sensitivos, motores y del sistema nervioso autónomo en las extremidades y el torso— sufren daño o isquemia-reperfusión (falta de flujo de sangre y luego retorno). Estas lesiones pueden deberse a traumatismos, estiramientos, aplastamientos o heridas penetrantes. Pueden causar síntomas como alteraciones de la sensibilidad, debilidad o pérdida de masa muscular, y una menor calidad de vida.

La evaluación de estas lesiones es clave para decidir el tratamiento, orientar la rehabilitación e incluso para asuntos legales relacionados con reclamaciones de seguros o sentencias. Repararlas puede ser difícil por la inflamación, la formación de cicatrices y porque el nervio a veces se regenera en una dirección incorrecta. Sin embargo, la terapia celular con células madre mesenquimales (un tipo de célula que puede ayudar a reparar tejidos) ha mostrado ser prometedora para favorecer la regeneración del nervio.

Es importante consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico adecuado y conocer las opciones de tratamiento.

Causas y factores de riesgo

Las lesiones de los nervios periféricos pueden tener varias causas. Algunas comunes son:

  • Traumatismos: accidentes de tránsito, caídas, lesiones deportivas o heridas penetrantes pueden dañar directamente los nervios periféricos.
  • Compresión: la presión prolongada sobre los nervios, como en el síndrome del túnel carpiano o en el atrapamiento de un nervio, puede causar lesión del nervio.
  • Inflamación: algunas enfermedades inflamatorias, como enfermedades autoinmunes (por ejemplo, lupus eritematoso) o infecciones (como la enfermedad de Lyme), pueden dañar los nervios periféricos.
  • Isquemia (falta de riego sanguíneo): la falta de sangre en los nervios, por enfermedades de los vasos sanguíneos o por una lesión, puede causar daño del nervio.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar:

  • Edad: las personas mayores pueden tener más riesgo por cambios relacionados con la edad en la función del nervio y menor capacidad de sanar.
  • Genética: ciertos factores hereditarios pueden aumentar la probabilidad de lesiones de los nervios periféricos.

Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:

  • Trabajo y estilo de vida: algunos trabajos o actividades con movimientos repetitivos, presión prolongada sobre los nervios o exposición a vibraciones aumentan el riesgo.
  • Diabetes: la diabetes mal controlada puede dañar los nervios y aumentar el riesgo de lesiones de los nervios periféricos.

Tenga en cuenta que estos factores pueden variar según el tipo y la ubicación de la lesión del nervio periférico. Siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud para una evaluación y orientación personalizadas.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de las lesiones de los nervios periféricos incluyen:

  • Parestesia (sensaciones anormales): puede sentir hormigueo, entumecimiento o una sensación de “pinchazos” en la zona afectada.
  • Dolor: puede tener dolor en la zona a la que llega ese nervio. Puede sentirse como ardor, pinchazos, dolor a “carne viva” o un dolor que “roe”.
  • Hipersensibilidad: el contacto o la presión pueden doler, incluso algo tan suave como una sábana.

A medida que las lesiones de los nervios periféricos avanzan o se vuelven más graves, pueden aparecer estos síntomas:

  • Más dolor: la intensidad puede aumentar y causar mayor molestia.
  • Problemas para mover: puede haber debilidad o pérdida de control de los músculos en la zona afectada.
  • Problemas de sensibilidad: puede aparecer entumecimiento o menor sensibilidad, con dificultad para sentir el tacto, la temperatura o el dolor.
  • Problemas en los pies: en lesiones relacionadas con enfermedades como la diabetes, pueden surgir úlceras (llagas), infecciones y dolor en las articulaciones.

Los síntomas pueden variar según la persona y los nervios afectados. Si presenta alguno de estos síntomas, consulte a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar las lesiones de los nervios periféricos, suelen hacerse estos exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Historia de salud: Recoger información sobre sus síntomas, su historia médica y posibles causas de la lesión.
  • Examen clínico: Un examen físico para revisar la fuerza, la sensibilidad, los reflejos y las funciones automáticas del cuerpo (sistema nervioso autónomo).
  • Signos provocativos: Pruebas como el signo de Tinel y bloqueos nerviosos (inyección para adormecer un nervio) para provocar los síntomas y ver si el nervio está afectado.
  • Electromiografía (EMG): Mide la actividad eléctrica de los músculos para ver cómo funcionan los nervios y detectar lesión de los axones (las fibras del nervio).
  • Estudios de conducción nerviosa: Miden la velocidad y la intensidad de las señales eléctricas a lo largo de los nervios para detectar daño.
  • Neurografía por resonancia magnética: Usa la resonancia magnética para ver los nervios periféricos y detectar lesiones o cambios en su estructura.
  • Ecografía de alta resolución: Ofrece imágenes directas de los nervios periféricos para revisar su integridad.

Para determinar la etapa o la gravedad de las lesiones de los nervios periféricos, se pueden agregar:

  • Exámenes clínicos seriados: Citas de control regulares para vigilar cambios en los síntomas y ver el progreso.
  • Electroneurografía: Mide la velocidad de conducción del nervio con el tiempo para evaluar la regeneración y la recuperación.
  • Ecografía: Sirve para vigilar el avance del tratamiento, detectar causas anatómicas y comparar con el lado no afectado.
  • Comparación con el lado contrario: Revisar diferencias entre el lado lesionado y el lado sano puede ayudar a determinar el tipo de lesión.

Estas pruebas pueden requerir equipos o experiencia especializados y deben realizarlas profesionales de la salud.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para las lesiones de nervios periféricos son aliviar el dolor, recuperar la función y favorecer la regeneración de los nervios. A continuación, las opciones de tratamiento y cómo ayudan a lograr estas metas:

  • Tipos de medicamentos:
  • Medicamentos por vía oral: pueden incluir antiinflamatorios no esteroideos (AINE), opioides (analgésicos fuertes) o anticonvulsivos (medicamentos para convulsiones). Pueden ayudar a controlar el dolor y reducir la inflamación.
  • Medicamentos de uso tópico: cremas o parches con lidocaína (anestésico local) o capsaicina (sustancia presente en los chiles) pueden dar alivio del dolor en la zona.
  • Terapias:
  • Fisioterapia: los ejercicios y estiramientos pueden mejorar la fuerza muscular, la flexibilidad y la coordinación.
  • Terapia ocupacional: se enfoca en recuperar habilidades para las actividades diarias.
  • Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS): corrientes eléctricas aplicadas en la piel pueden ayudar a aliviar el dolor.
  • Procedimientos terapéuticos:
  • Estimulación de nervios periféricos: usa estimulación eléctrica para bloquear las señales de dolor y ayudar a que el nervio sane.
  • Bloqueos nerviosos: anestésicos locales inyectados cerca del nervio afectado pueden dar alivio temporal del dolor y ayudar al diagnóstico.
  • Cambios en los hábitos de salud:
  • Modificaciones del estilo de vida: mantener un peso saludable, dejar de fumar y controlar enfermedades crónicas como la diabetes puede apoyar la sanación del nervio.
  • Dieta y nutrición: una alimentación balanceada rica en vitaminas, minerales y antioxidantes puede favorecer la regeneración de los nervios.
  • Otros tratamientos:
  • Terapia con células madre: tratamiento experimental que busca regenerar nervios dañados usando células madre.
  • Electroacupuntura: combina acupuntura con estimulación eléctrica para aliviar el dolor y favorecer la reparación del nervio.

Es importante hablar de estos tratamientos con un profesional de la salud, ya que pueden variar según la gravedad de la lesión y las necesidades de cada persona. La dosis de los medicamentos puede depender de muchos factores, por lo que es clave consultar para recibir indicaciones personalizadas. Pueden presentarse otros efectos secundarios; lea la información del medicamento o consulte a un profesional de la salud para más detalles.