Acerca de la tortícolis espasmódica (distonía cervical)
La tortícolis espasmódica, también llamada distonía cervical, es un problema del sistema nervioso de largo plazo. Afecta los músculos del cuello. Se caracteriza por contracciones involuntarias de esos músculos. Esto puede hacer que la cabeza gire o se incline con movimientos bruscos, o que quede mucho tiempo en una posición forzada. Suele causar dolor de cuello. Puede limitar sus actividades diarias y su vida social, y afectar su calidad de vida.
Hay tratamientos con medicamentos por boca, pero a veces no ayudan o causan efectos secundarios que limitan su uso. El tratamiento principal son las inyecciones de toxina botulínica (BoNT). Para muchas personas, estas inyecciones alivian los síntomas. Sin embargo, alrededor de 25 de cada 100 pacientes no mejoran con la toxina botulínica, o con el tiempo el tratamiento deja de hacer efecto.
En esos casos, se pueden considerar cirugías. Algunas opciones son:
- Desnervación (se cortan nervios del músculo afectado).
- Miotomía (se cortan fibras del músculo afectado).
- Estimulación cerebral profunda (cirugía para colocar electrodos en el cerebro que envían señales eléctricas).
Estas cirugías pueden ser efectivas, pero pueden tener costos de hospitalización altos. Es importante considerar las limitaciones económicas al decidir un método quirúrgico para pacientes con tortícolis espasmódica que no responde a otros tratamientos.
La tortícolis espasmódica es un problema en el que el cuello y la cabeza se giran de forma anormal. Las causas pueden ser genéticas y ambientales.
Causas de la tortícolis espasmódica:
- Genéticas: Los médicos creen que hay un componente genético, es decir, puede presentarse en varias personas de una misma familia. Sin embargo, aún no se han identificado los genes específicos.
- Desencadenantes ambientales: No se entienden por completo, pero ciertos factores, como el estrés o una lesión, pueden contribuir a que aparezca la tortícolis espasmódica.
Los factores de riesgo que no se pueden cambiar son cosas que no se pueden modificar ni controlar. Factores de riesgo no modificables de la tortícolis espasmódica:
- Edad: Puede aparecer a cualquier edad, pero lo más común es que comience en la mediana edad.
- Sexo: Tanto hombres como mujeres pueden tener tortícolis espasmódica, pero es un poco más común en las mujeres.
Estos son los síntomas tempranos más comunes de la tortícolis espasmódica (una afección que causa contracciones involuntarias de los músculos del cuello):
- Dolor de cuello
- Posición o postura anormal de la cabeza: la cabeza puede estar girada hacia un lado e inclinada hacia el otro, una posición llamada cock-robin.
- Rigidez en el cuello
- Espasmo muscular: durante el examen, suele verse que los músculos del cuello están contraídos. El músculo esternocleidomastoideo, en la parte delantera del cuello, puede afectarse más.
- Infecciones de las vías respiratorias altas (nariz y garganta)
A medida que la tortícolis espasmódica avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Dolor que se extiende: el dolor puede ir a otras zonas, como la región occipital (parte de atrás de la cabeza), la cara y los oídos. Esto puede deberse a compresión de nervios.
- Síntomas neurológicos: en la mayoría de los casos no hay síntomas neurológicos porque el conducto vertebral en esa zona es amplio. Sin embargo, en casos raros, si se desplaza una vértebra específica, puede haber afectación neurológica.
Al diagnosticar la tortícolis espasmódica, el personal de salud suele hacer varias evaluaciones, pruebas y procedimientos para obtener información y determinar qué tan grave es la afección. Algunos de los más comunes son:
- Antecedentes médicos: El profesional reunirá información sobre su historial de salud y diagnósticos previos para entender su salud general e identificar posibles factores de riesgo de tortícolis espasmódica.
- Examen físico: El profesional hará un examen físico para buscar señales de tortícolis espasmódica, como dolor y rigidez en el cuello.
- Análisis de laboratorio: Su profesional puede recomendar análisis para ayudar con el diagnóstico. Suelen revisar una muestra de sangre, orina o tejidos del cuerpo. El tipo de análisis depende de sus síntomas y de las enfermedades que se estén considerando.
- Estudios de imagen: Estos estudios permiten ver dentro del cuerpo para apoyar el diagnóstico y planear el tratamiento. El estudio elegido depende de sus síntomas y de la zona que se va a examinar. Un ejemplo es la ecografía. Esta prueba usa ultrasonido para evaluar el músculo del cuello llamado esternocleidomastoideo. Puede dar información útil sobre cambios en el músculo relacionados con la tortícolis espasmódica.
- Evaluación oftalmológica: Si se sospechan problemas de la vista relacionados con la tortícolis espasmódica, como desalineación de los ojos, nistagmo (movimientos rápidos e involuntarios de los ojos) o estrabismo (ojos desviados), se puede pedir un examen de los ojos para una evaluación más detallada.
- Exámenes neurológicos: Los realiza un fisiatra pediátrico especializado (médico de medicina física y rehabilitación) para evaluar si hay problemas neurológicos relacionados con la tortícolis espasmódica.
- Tomografía computarizada tridimensional con reconstrucción volumétrica (TC 3D): Cuando la alineación y la forma de las vértebras del cuello no se ven en las radiografías y la ecografía no muestra anomalías, se puede hacer una TC 3D de la columna cervical para evaluar posibles anomalías vertebrales.
Los objetivos del tratamiento para la tortícolis espasmódica (también llamada distonía cervical) son reducir los síntomas, mejorar la calidad de vida y aumentar la movilidad. Hay varias opciones para lograr estos objetivos, entre ellas:
- Medicamentos:
- Inyecciones de toxina botulínica (Botox): La toxina botulínica bloquea la liberación de acetilcolina, una sustancia química que los nervios usan para activar los músculos. Al inyectarla en los músculos afectados, los debilita de forma temporal. Esto reduce los movimientos involuntarios y las posturas anormales.
- Medicamentos por vía oral: Pueden ayudar a reducir los espasmos musculares y el dolor. Ejemplos: relajantes musculares como baclofeno y medicamentos anticolinérgicos (que reducen la acción de la acetilcolina) como trihexifenidilo.
- Terapias:
- Fisioterapia: La fisioterapia incluye ejercicios y estiramientos para mejorar la postura, fortalecer los músculos y aumentar el rango de movimiento.
- Terapia ocupacional: Puede ayudar en las actividades diarias con ajustes o dispositivos de apoyo para hacer las tareas más fáciles.
- Terapia del habla: Si la tortícolis espasmódica afecta los músculos que usa para hablar, un terapeuta del habla puede enseñarle técnicas para mejorar la comunicación.
- Procedimientos terapéuticos:
- Procedimientos de denervación: Son cirugías en las que se cortan o se retiran de forma selectiva nervios que controlan los músculos afectados. La operación McKenzie y el procedimiento Bertrand son ejemplos.
- Estimulación cerebral profunda (ECP): Consiste en implantar electrodos en áreas específicas del cerebro que controlan el movimiento. Estos electrodos envían impulsos eléctricos para regular la actividad cerebral anormal y reducir los síntomas.
- Cuidados personales y cambios en la salud:
- Manejo del estrés: El estrés puede empeorar los síntomas. Practicar respiración profunda, meditación o dedicar tiempo a pasatiempos puede ayudar a manejar el estrés.
- Buenos hábitos de sueño: Dormir lo suficiente es importante para la salud en general y puede ayudar con los síntomas. Mantener un horario regular y crear una rutina relajante a la hora de dormir puede ser útil.
Es importante saber que la eficacia de cada tratamiento puede variar de una persona a otra. Un profesional de la salud evaluará sus necesidades y recomendará el plan más adecuado según la gravedad de sus síntomas, su respuesta a tratamientos previos y sus preferencias.
La forma en que avanza la tortícolis espasmódica (también llamada distonía cervical) puede variar de una persona a otra. En esta condición, los músculos del cuello se contraen sin control. Algunas personas pueden notar un empeoramiento gradual de los síntomas con el tiempo. Otras pueden tener períodos de estabilidad o incluso de mejoría.
Complicaciones comunes relacionadas con la tortícolis espasmódica:
- Dolor crónico (dolor que dura mucho tiempo): Muchas personas sienten dolor en el cuello o los hombros por las contracciones musculares anormales. Este dolor puede afectar mucho su calidad de vida.
- Movimiento limitado: Las contracciones involuntarias pueden limitar el movimiento del cuello y causar dificultades para realizar actividades diarias que requieren mover el cuello.
- Postura alterada: La tortícolis espasmódica puede causar posturas anormales de la cabeza y el cuello, lo que puede provocar problemas de equilibrio y coordinación.
- Impacto en el bienestar emocional: Vivir con una condición crónica como la tortícolis espasmódica puede afectar las emociones. Algunas personas pueden sentir frustración, vergüenza o aislamiento social por los síntomas visibles.
El objetivo del tratamiento para la tortícolis espasmódica no es curar la condición, sino aliviar los síntomas, frenar su avance y mejorar la calidad de vida. Es importante que, si tiene tortícolis espasmódica, trabaje de cerca con su profesional de la salud para decidir el plan de tratamiento más adecuado para sus necesidades.