Acerca del síndrome de dolor crónico
El síndrome de dolor crónico es una afección en la que el dolor dura mucho tiempo, por lo general más de dos a tres meses. Puede aparecer después de que una lesión o una enfermedad ya se haya curado. El dolor puede afectar articulaciones o músculos específicos, o sentirse en varias partes del cuerpo.
Puede presentarse con distintos síntomas y grados de intensidad: dolor sordo, dolor que corre, ardor, dolor punzante, dolor como descargas eléctricas, hormigueo y adormecimiento. A menudo se acompaña de otros problemas, como dificultad para pensar y concentrarse, problemas para dormir y cambios en el estado de ánimo, como depresión y ansiedad.
Las causas exactas pueden variar e involucrar los nervios del cuerpo, el cerebro y la médula espinal.
El síndrome de dolor crónico es un problema de salud con dolor que dura mucho tiempo. Las causas incluyen:
- Cambios en el sistema nervioso: cambios en cómo el sistema nervioso maneja las señales de dolor. Pueden deberse a daño en los nervios, inflamación o a que los receptores del dolor (sensores del dolor) no funcionan de forma normal.
- Sensibilización central: tener dolor por mucho tiempo puede hacer que el sistema nervioso se vuelva más sensible al dolor, aun después de que la lesión inicial ya sanó.
- Desequilibrios en sustancias químicas del cerebro: cambios en neurotransmisores (mensajeros químicos) que ayudan a regular el dolor, como la serotonina y la dopamina, pueden contribuir al dolor crónico.
Los factores de riesgo que no se pueden cambiar incluyen:
- Edad: el dolor crónico es más común a medida que se envejece.
- Sexo: las mujeres suelen ser más propensas al dolor crónico que los hombres.
- Factores genéticos: ciertas variaciones genéticas pueden hacer que una persona sea más propensa a presentar dolor crónico.
Los factores de riesgo que sí se pueden cambiar incluyen:
- Hábitos de vida: dormir mal, moverse poco y tener mucho estrés se han identificado como factores relacionados con el dolor crónico.
- Fumar: se ha señalado como un posible factor de riesgo para el dolor crónico.
Es importante saber que estos factores de riesgo se basan en estudios, y cada persona es diferente. Si tiene preocupaciones sobre el dolor crónico o sus factores de riesgo, lo mejor es consultar con un profesional de la salud.
Los síntomas tempranos más comunes del síndrome de dolor crónico incluyen dolor de espalda crónico y rigidez, así como dolor en la articulación sacroilíaca (unión entre la columna y la pelvis) o en las caderas.
Otros síntomas tempranos pueden incluir:
- Rigidez y dolor por la mañana que mejoran durante el día o con actividad física
- Dolor que le despierta por la noche
- Dolor en una o ambas nalgas y, a veces, también en la parte posterior de los muslos
- Algunas personas también pueden tener dolor en el cuello, el hombro, la cadera o el muslo
A medida que el síndrome de dolor crónico avanza o se vuelve más intenso, pueden aparecer más síntomas. Estos pueden incluir:
- Dolor en las articulaciones
- Dolores musculares
- Dolor con sensación de quemazón
- Cansancio
- Problemas para dormir
- Pérdida de resistencia y flexibilidad por moverse menos
- Problemas del estado de ánimo, como depresión, ansiedad e irritabilidad
Es importante saber que estos síntomas varían de una persona a otra. Si tiene alguno de estos síntomas, consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico correcto y un plan de tratamiento adecuado.
Para diagnosticar este problema de salud, los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: buscan señales físicas de un problema, como dolor e hinchazón, o la presencia de masas (bultos) llenas de líquido o sólidas dentro del cuerpo.
- Pruebas de laboratorio: pueden recomendarle pruebas específicas, como una extracción de sangre, para obtener más información.
- Estudios de imagen: pueden recomendarle radiografías o resonancias magnéticas (RM) para obtener imágenes detalladas de las zonas afectadas.
- Procedimientos clínicos: según los síntomas, podrían realizar procedimientos como pruebas de audición.
Para saber la etapa o gravedad del síndrome de dolor crónico (dolor que dura mucho tiempo), pueden recomendarle exámenes, pruebas y procedimientos adicionales, como:
- Más estudios de imagen: pueden hacer estudios adicionales como tomografías computarizadas (TC) o estudios de conducción nerviosa (miden cómo funcionan los nervios) para evaluar daño en los nervios o anomalías estructurales.
- Evaluaciones psicológicas: pueden derivarle para una evaluación psicológica, para ver cómo el dolor afecta su salud mental y su bienestar en general.
- Escalas/cuestionarios de dolor: pueden pedirle que complete escalas o cuestionarios para medir la intensidad del dolor y cómo afecta sus actividades diarias.
Es importante dar seguimiento con su profesional de la salud si sus síntomas empeoran o cambian después de los exámenes iniciales. Ellos le guiarán en los pasos diagnósticos adecuados.
Los objetivos del tratamiento para esta afección son mejorar su calidad de vida y recuperar su capacidad para hacer sus actividades. Estos son tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estas metas:
Tipos de medicamentos:
- Los medicamentos pueden ayudar a bajar la intensidad del dolor y mejorar su funcionamiento diario. Pueden incluir opioides (medicamentos fuertes para el dolor), antiinflamatorios no esteroides (AINE) u otros analgésicos. Pregunte a su médico cuál es el medicamento apropiado para su caso.
Terapias:
- Fisioterapia: Incluye ejercicios, estiramientos y técnicas para mejorar la fuerza, la flexibilidad y la movilidad. Puede ayudar a reducir el dolor, recuperar la función y mejorar su bienestar.
- Terapia ocupacional: Se enfoca en mejorar las actividades diarias y sus habilidades para funcionar. Puede incluir estrategias o equipos de apoyo para manejar el dolor y aumentar su independencia.
- Terapia cognitivo conductual (TCC): Ayuda a tratar los aspectos emocionales del dolor crónico al cambiar pensamientos y conductas relacionados con el dolor. Busca mejorar sus habilidades de afrontamiento, bajar la angustia y mejorar su funcionamiento general.
Procedimientos terapéuticos:
- Inyecciones de corticoides (esteroides): Llevan un medicamento antiinflamatorio directamente al área afectada, bajan la inflamación y alivian el dolor.
- Bloqueos nerviosos: Se inyectan medicamentos locales cerca de nervios específicos para bloquear las señales de dolor.
Cambios en la salud y el estilo de vida:
- Modificaciones del estilo de vida: Adoptar hábitos saludables puede ayudar a manejar el dolor crónico. Esto incluye hacer ejercicio con regularidad, mantener una alimentación balanceada, dormir lo suficiente, manejar el estrés y evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol.
Otros tratamientos:
- Terapias complementarias: Técnicas como la acupuntura, la terapia de masaje o la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS; un aparato que aplica pequeños impulsos eléctricos sobre la piel) pueden dar alivio adicional a algunas personas. Sin embargo, su eficacia varía de una persona a otra.
Las decisiones de tratamiento deben individualizarse según sus características, metas y preocupaciones.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.