Sobre el síndrome de fatiga crónica
La encefalomielitis miálgica (EM), también llamada síndrome de fatiga crónica (SFC), es una enfermedad neuromuscular (afecta a los músculos y los nervios). Afecta a varios sistemas del cuerpo y puede dificultar hacer actividades normales.
La EM se caracteriza por cansancio muscular fácil o debilidad muscular que dura mucho, problemas neurológicos (del sistema nervioso), síntomas que cambian, y un curso largo con recaídas (periodos de mejoría y empeoramiento).
En 2011, se propusieron los Criterios Internacionales de Consenso para la EM (ME-ICC) como una nueva definición de la EM. Estos criterios establecen el agotamiento neuroinmune posesfuerzo (PENE) como condición obligatoria.
Para cumplir con el diagnóstico según el ME-ICC, la persona también debe tener una combinación de síntomas relacionados con problemas neurológicos, del sistema inmunitario (de defensa), del aparato digestivo y del sistema genitourinario (urinario y genital), así como problemas para producir o transportar la energía en el cuerpo.
La encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (EM/SFC) es una enfermedad que afecta los nervios y los músculos y también varios sistemas del cuerpo. Puede dificultar hacer actividades normales.
Las causas de la EM/SFC no se entienden por completo. Se cree que la enfermedad puede empezar por varios factores, como infecciones u otros factores de estrés en el cuerpo. Estos factores pueden causar distintos síntomas y sucesos que la desencadenan, lo que hace difícil identificar causas específicas.
Factores de riesgo de la EM/SFC incluyen:
- Edad: ser mayor se considera un factor que aumenta el riesgo de presentar esta afección.
- Orientación sexual: formar parte de la comunidad lesbiana, gay, bisexual, trans y queer/cuestionando (LGBTQ+) puede ser un posible factor de riesgo.
Es esencial consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre sus factores de riesgo y sobre cómo manejar esta afección.
Los síntomas tempranos más comunes de la encefalomielitis miálgica (EM), también conocida como síndrome de fatiga crónica (SFC), incluyen:
- Fatiga intensa: cansancio persistente y abrumador que no mejora con el descanso.
- Malestar posesfuerzo (MPE): empeoramiento de los síntomas después de un esfuerzo físico o mental, que puede durar días o incluso semanas.
- Niebla mental: dificultad para concentrarse, recordar y pensar con claridad.
- Sueño que no descansa: sentirse agotado incluso después de dormir toda la noche.
- Dolor muscular.
A medida que la enfermedad avanza o se vuelve más grave, las personas con EM/SFC pueden presentar otros síntomas, como:
- Dolores de cabeza: recurrentes o persistentes.
- Dolor articular: dolor y rigidez en las articulaciones.
- Síntomas gastrointestinales: problemas digestivos como náuseas, distensión (hinchazón) y síndrome del intestino irritable (SII).
- Alteraciones del sistema inmunitario: mayor susceptibilidad a infecciones y una respuesta inmunitaria debilitada.
- Hipersensibilidad: mayor sensibilidad a la luz, el sonido, los olores y las sustancias químicas.
Es importante saber que los síntomas pueden variar de una persona a otra, y no todas tendrán la misma combinación ni la misma gravedad. Si usted sospecha que tiene EM/SFC o presenta alguno de estos síntomas, lo mejor es consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y opciones de manejo adecuadas.
Para diagnosticar la encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (EM/SFC), los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historial médico: Se conversa a fondo sobre sus síntomas, incluido el malestar posterior al esfuerzo (se siente peor después de hacer actividad) y otros síntomas relacionados.
- Examen físico: Se revisan señales físicas, como cambios en la presión arterial o el ritmo del corazón, palidez, temblor, falta de coordinación y debilidad muscular.
- Pruebas de laboratorio: Se pueden pedir análisis de sangre para descartar otros problemas y revisar varios aspectos, como el conteo completo de células en la sangre (hemograma), la función del hígado y de los riñones, y señales de inflamación en la sangre.
- Estudios de imagen: Según sus síntomas y posibles complicaciones, se pueden recomendar estudios como una resonancia magnética (RM) del cerebro u otras partes del cuerpo.
Para determinar la etapa o la gravedad de la EM/SFC, se pueden incluir pruebas adicionales:
- Prueba de esfuerzo: Evalúa cómo responde su cuerpo al esfuerzo físico.
- Pruebas de la función del sistema nervioso autónomo: Pueden detectar problemas en el sistema que controla funciones automáticas del cuerpo, como la presión arterial y el ritmo del corazón.
- Pruebas neurocognitivas: Evalúan la memoria, la atención y otras funciones del pensamiento.
Es importante saber que el diagnóstico de la EM/SFC se basa sobre todo en una historia cuidadosa de los síntomas. La evaluación de la gravedad puede variar según cada persona. Su proveedor de atención médica decidirá qué exámenes, pruebas y procedimientos son los más adecuados para su situación.
Los objetivos del tratamiento de la encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (EM/SFC) se enfocan en manejar los síntomas y mejorar su calidad de vida. Aunque no hay cura ni un tratamiento aprobado para la EM/SFC, se pueden recomendar las siguientes opciones:
Manejo de los síntomas:
- Medicamentos: Se pueden recetar ciertos medicamentos para tratar síntomas específicos como el dolor, los problemas de sueño y los trastornos del estado de ánimo. Pregunte a su médico por opciones adecuadas.
- Terapias: La terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia de ejercicio graduado se usan con frecuencia para manejar los síntomas y mejorar su capacidad para realizar actividades. La TCC ayuda a trabajar pensamientos y conductas negativas. La terapia de ejercicio graduado aumenta la actividad física poco a poco.
- Intervenciones mente-cuerpo: Técnicas como la meditación, los ejercicios de relajación y la atención plena pueden ayudar a reducir el estrés y mejorar el bienestar general.
Cambios en hábitos de salud:
- Manejo de la actividad: Aprender a equilibrar actividades y descanso puede ayudar a prevenir empeoramientos de los síntomas y a ahorrar energía.
- Higiene del sueño: Establecer un horario regular para dormir, crear una rutina relajante antes de acostarse y mejorar el ambiente para dormir pueden ayudarle a dormir mejor.
- Cambios en la alimentación: Algunas personas notan que ciertos cambios, como evitar alimentos que les empeoran los síntomas o seguir una dieta antiinflamatoria, pueden aliviar los síntomas.
Atención de apoyo:
- Terapia de rehabilitación: La fisioterapia o la terapia ocupacional pueden ayudar a mantener la amplitud de movimiento de las articulaciones, prevenir contracturas y reducir la rigidez.
- Apoyo emocional: Participar en grupos de apoyo o recibir consejería puede brindarle apoyo emocional y estrategias para afrontar los retos de vivir con EM/SFC.
Los planes de tratamiento deben ser personalizados según sus necesidades y preferencias. Consulte a un profesional de la salud sobre las dosis específicas de los medicamentos y sus posibles efectos secundarios.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Hable con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.