Sobre la tartamudez (tartamudeo)

Descripción general
La tartamudez es un trastorno del habla con interrupciones en el flujo del habla, llamadas disfluencias. Estas disfluencias pueden incluir repetir sonidos, sílabas o palabras; alargar un sonido; o detenerse de pronto en medio de una sílaba o palabra. La tartamudez también puede acompañarse de movimientos como mover la cabeza, parpadeo rápido o temblor en los labios. Es más frecuente en niños que en niñas y suele empezar en la infancia, cuando los niños están aprendiendo a hablar. Muchos niños dejan de tartamudear con el tiempo, pero algunas personas lo siguen presentando en la edad adulta. Se desconoce la causa exacta de la tartamudez persistente, pero hay diferencias en el cerebro de las personas que continúan tartamudeando. La tartamudez puede ser frustrante y afectar la comunicación, la escuela, el trabajo y las relaciones. Buscar ayuda profesional, como terapia del habla o del lenguaje, es común en quienes tienen tartamudez persistente.
Causas y factores de riesgo

Las causas exactas de la tartamudez no se entienden por completo. Sin embargo, varios factores pueden contribuir a que se desarrolle:

  • Desarrollo del habla: La tartamudez es común en los niños mientras aprenden a hablar y desarrollan el lenguaje. La mayoría tiene menos síntomas conforme avanzan en esta etapa.
  • Cambios en el sistema nervioso: Interrupciones en las señales entre el cerebro y los nervios y músculos del habla pueden causar tartamudez. Esto puede ocurrir en niños y en adultos después de un accidente cerebrovascular (derrame cerebral) o una lesión cerebral.
  • El estrés, la vergüenza y la ansiedad pueden hacer que la tartamudez sea más marcada.

Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar. En la tartamudez, incluyen:

  • Antecedentes familiares: La tartamudez puede darse en varias personas de la misma familia debido a una diferencia heredada en la parte del cerebro que controla el lenguaje.

Los factores de riesgo modificables son los que se pueden cambiar o influir. En la tartamudez, incluyen:

  • Niños que muestran mayor esfuerzo para hablar, como repetir sílabas y sonidos, tienen más riesgo de desarrollar tartamudez.
  • Actitud negativa de la familia hacia el habla.

Es importante saber que estos factores no garantizan que se desarrolle la tartamudez, pero pueden aumentar la probabilidad. Si le preocupa la tartamudez, consulte con un profesional de la salud para una evaluación específica.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la tartamudez incluyen:

  • Repetición de palabras, sonidos o sílabas
  • Algunas personas pueden tener dificultad con ciertos sonidos o les cuesta iniciar el habla

A medida que la tartamudez avanza o se vuelve más intensa, pueden aparecer más síntomas. Estos pueden incluir:

  • Cambios físicos: Se pueden observar tics (movimientos bruscos) en la cara, temblores en los labios, parpadeo excesivo y tensión en la cara y en la parte superior del cuerpo.
  • Frustración al intentar comunicarse
  • Dudas o pausas antes de hablar
  • Negarse a hablar
  • Interjecciones de sonidos o palabras extra: Se pueden agregar sonidos como “eh” o “mmm” en las frases.
  • Tensión en la voz
  • Reordenar las palabras en una oración
  • Alargar los sonidos

Es importante saber que estos síntomas pueden variar de una persona a otra y pueden verse influidos por factores como el estrés y la ansiedad. Si usted o alguien que conoce presenta síntomas de tartamudez, se recomienda consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y estrategias adecuadas para manejarla.

Diagnóstico

Para diagnosticar la tartamudez, a menudo se realizan estos exámenes y pruebas:

  • Historia médica: Se reúne información sobre la salud de la persona, sus problemas del habla o del lenguaje y sus antecedentes familiares.
  • Evaluación del habla: Un especialista en habla y lenguaje (terapeuta del habla) revisa los síntomas de tartamudez. Mide con qué frecuencia y por cuánto tiempo ocurren las interrupciones típicas de la tartamudez, como repeticiones o bloqueos.
  • Evaluación auditiva: Se hacen pruebas básicas de audición para medir qué tan bien oye y reconoce el habla. Esto ayuda a descartar problemas de audición.

Para determinar el grado o la gravedad de la tartamudez, pueden hacerse más exámenes:

  • Stuttering Severity Instrument (SSI): El SSI se usa para clasificar la tartamudez como moderada o grave. Evalúa la frecuencia y la duración de los síntomas y también las reacciones físicas relacionadas con la tartamudez.
  • Evaluación de la fluidez: Se valora la fluidez del habla espontánea en distintas condiciones de retroalimentación auditiva (por ejemplo, cómo la persona se oye a sí misma).

Es importante saber que estos exámenes y pruebas deben hacerlos profesionales calificados, como especialistas en habla y lenguaje. Ellos pueden hacer una evaluación completa y determinar el diagnóstico y el grado de gravedad adecuados para la tartamudez.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para la tartamudez son mejorar la fluidez al hablar, reducir cuántas veces ocurre y qué tan fuerte es, y mejorar sus habilidades generales de comunicación. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estas metas:

  • Terapia para la tartamudez: Esta terapia enseña técnicas para disminuir la tartamudez, como hablar más despacio, controlar la respiración y avanzar poco a poco, de sílabas sueltas a palabras y oraciones más largas. También trabaja la ansiedad relacionada con la tartamudez. Al practicar estas técnicas, usted puede mejorar su fluidez y reducir el impacto de la tartamudez en su comunicación.
  • Medicamentos: Actualmente no hay medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) específicamente para la tartamudez. Sin embargo, algunos medicamentos para la epilepsia, la ansiedad o la depresión pueden ayudar con síntomas relacionados, como la ansiedad o la tensión muscular. Es importante consultar con un profesional de la salud para recibir orientación sobre el uso de medicamentos.
  • Dispositivos electrónicos: Algunos dispositivos electrónicos ayudan a controlar la fluidez. Por ejemplo, un dispositivo parecido a un audífono se coloca en el canal del oído y reproduce una versión levemente cambiada de su voz. Esto crea la sensación de que habla al mismo tiempo que otra persona. Estos dispositivos ofrecen ayuda en el momento y pueden mejorar la fluidez.
  • Cambios en su comportamiento de salud: Pueden incluir practicar técnicas de relajación, mantener buen apoyo de la respiración al hablar, controlar la velocidad al hablar y reducir la tensión. Estos cambios pueden ayudar a mejorar la fluidez.
  • Grupos de apoyo: Unirse a un grupo de apoyo puede darle apoyo emocional y mejorar su ánimo si tiene trastornos del habla. Al compartir experiencias y retos con otras personas que entienden su situación, usted puede ganar confianza y estrategias para afrontarlo.

Es importante saber que los tratamientos pueden variar según factores personales como su edad y sus necesidades específicas. Consultar con un especialista en habla y lenguaje o con un profesional de la salud es clave para elegir las mejores opciones para su situación.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su caso. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.