Acerca de la discinesia tardía

Descripción general

La discinesia tardía (DT) es un trastorno del movimiento. Se caracteriza por movimientos involuntarios y anormales de la cara, el tronco y otras partes del cuerpo. Estos movimientos pueden repetirse. Pueden incluir muecas en la cara, sacar la lengua, chasquidos con los labios y movimientos involuntarios de los brazos o las piernas.

La DT ocurre por el uso prolongado de ciertos medicamentos que bloquean los receptores de dopamina (una sustancia química del cerebro). Entre ellos están los antipsicóticos usados para tratar trastornos mentales como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la depresión, así como algunos medicamentos contra las náuseas. Se cree que estos medicamentos alteran la señal normal de la dopamina en la parte del cerebro que controla el movimiento.

Los síntomas de la DT pueden durar y afectar la vida diaria, el bienestar emocional y las relaciones sociales de una persona. Es importante saber que dejar o reducir estos medicamentos no siempre alivia los síntomas de la DT. Sin embargo, hay tratamientos disponibles que pueden ayudar a manejar la DT.

Causas y factores de riesgo

La discinesia tardía es un trastorno del movimiento que puede ser causado por usar ciertos medicamentos por mucho tiempo, en especial los antipsicóticos (medicamentos para tratar algunos trastornos de salud mental). Estos medicamentos bloquean la acción de la dopamina, un mensajero químico del cerebro. Esto puede causar movimientos anormales. La causa exacta de la discinesia tardía no se conoce por completo, pero se cree que incluye cambios en el sistema de la dopamina en el cerebro.

Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar):

  • Edad: ser mayor aumenta el riesgo de tener discinesia tardía.
  • Género: ser mujer también aumenta el riesgo.

Factores de riesgo modificables (se pueden cambiar o controlar en parte):

  • Uso de medicamentos: tomar antipsicóticos, sobre todo por mucho tiempo, es el mayor factor de riesgo para desarrollar discinesia tardía.
  • Otras afecciones médicas: tener diabetes, demencia o haber tenido una lesión en el cerebro puede aumentar el riesgo.
  • Trastornos por consumo de sustancias: tener trastornos por consumo de alcohol u otras sustancias también puede aumentar el riesgo.

No todas las personas con estos factores de riesgo desarrollarán discinesia tardía. Sin embargo, conocer estos factores y buscar atención médica si aparecen síntomas es clave para detectarla y manejarla a tiempo.

Síntomas

Los síntomas más comunes al inicio de la discinesia tardía (un trastorno del movimiento con movimientos que usted no puede controlar) incluyen movimientos involuntarios de la cara. Estos movimientos pueden aparecer poco a poco mientras toma medicamentos antipsicóticos (medicinas para tratar ciertas enfermedades mentales) o incluso meses o años después de dejar de tomar el medicamento. Algunos síntomas tempranos incluyen:

  • Muecas
  • Fruncir el ceño
  • Fruncir los labios
  • Sacar la lengua
  • Masticar o morder con fuerza
  • Chasquear los labios
  • Parpadear en exceso

A medida que la discinesia tardía avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas. Estos pueden incluir movimientos involuntarios de los brazos, las piernas, los dedos de las manos y de los pies. Otros síntomas comunes en etapas más avanzadas o con la progresión de la discinesia tardía incluyen:

  • Torcer el cuello
  • Movimientos rápidos y bruscos de los brazos y las piernas
  • Golpeteo con los dedos de los pies
  • Golpeteo con los dedos de las manos
  • Movimientos lentos y retorcidos del torso
  • Empujar las caderas hacia adelante o balancearse de lado a lado
  • Moverse de un lado a otro
  • Caminar de forma torpe
  • Sensación de inquietud
Diagnóstico

Para diagnosticar la discinesia tardía, los médicos suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico y de antecedentes médicos: Un médico le hará un examen completo de su salud física y de sus antecedentes médicos. Le preguntará sobre los medicamentos que toma para ver si podrían estar causando sus síntomas.
  • Escala de Movimientos Involuntarios Anormales (AIMS): Es una escala de cinco puntos que usan los médicos para evaluar la intensidad de sus movimientos, si usted se da cuenta de ellos y si le causan malestar. La AIMS ayuda a los médicos a evaluar sus síntomas y a determinar si son compatibles con discinesia tardía.
  • Análisis de sangre y estudios de imagen del cerebro: En algunos casos, los médicos pueden pedir análisis de sangre y estudios de imagen del cerebro para descartar otras afecciones que puedan causar movimientos inusuales parecidos. Estas pruebas pueden ayudar a diferenciar la discinesia tardía de otras afecciones como otros tipos de discinesia, la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Huntington, la parálisis cerebral, el síndrome de Tourette o la distonía.

Para determinar la etapa o la gravedad de la discinesia tardía, se pueden realizar exámenes, pruebas y procedimientos adicionales, entre ellos:

  • Seguimiento continuo de los síntomas: Para confirmar un diagnóstico de discinesia tardía, la persona debe seguir con síntomas durante al menos un mes después de haber tomado un medicamento antipsicótico (medicina para tratar trastornos mentales) durante tres meses.
  • Seguimiento regular con la AIMS: La AIMS también se usa en las visitas de seguimiento para vigilar cómo progresa la discinesia tardía y qué tan grave es con el tiempo. Al evaluar los síntomas de forma periódica con esta escala, los médicos pueden seguir los cambios en los patrones de movimiento y ajustar el tratamiento según sea necesario.

Es importante saber que detectar pronto y avisar sobre movimientos involuntarios es clave para manejar la discinesia tardía. Las visitas regulares con un psiquiatra o un profesional de la salud mientras toma medicamentos antipsicóticos pueden ayudar a identificar los síntomas a tiempo. Además, las personas que toman ciertos medicamentos para problemas digestivos pueden necesitar evaluaciones periódicas con un médico para detectar síntomas de discinesia tardía.

Opciones de tratamiento

Los objetivos principales del tratamiento de la discinesia tardía (DT) son controlar los síntomas, frenar la progresión de la enfermedad y mejorar su calidad de vida. Lamentablemente, no existe una cura conocida para la discinesia tardía. Sin embargo, algunos medicamentos y procedimientos terapéuticos pueden ayudar a controlar los síntomas y a frenar su avance. Las opciones de tratamiento incluyen:

  • Medicamentos:
  • Suspensión de neurolépticos: Uno de los tratamientos principales para la DT es dejar de usar los neurolépticos, que pueden contribuir a la aparición de la DT. Esto debe hacerse con la guía y la vigilancia de un médico.
  • Medicamentos antipsicóticos: Muchos médicos intentan reducir o modificar el tratamiento con antipsicóticos para ayudar a manejar los síntomas de la DT.
  • Inhibidores del Transportador Vesicular de Monoaminas tipo 2 (VMAT2): Estos medicamentos fueron aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) en 2017 específicamente para tratar la DT. Actúan regulando los niveles de dopamina en el cerebro, lo que ayuda a reducir los movimientos involuntarios.
  • Procedimientos terapéuticos:
  • Inyecciones de toxina botulínica (Botox): En algunos casos, se usan para reducir o limitar los movimientos involuntarios, sobre todo los que afectan la cara.
  • Estimulación cerebral profunda (ECP): Es una cirugía en la que se colocan electrodos en áreas específicas del cerebro para ayudar a controlar el movimiento y la postura. Se puede considerar en casos graves de DT.
  • Cambios en el estilo de vida:
  • Alimentación equilibrada: Comer de forma nutritiva apoya la salud en general y puede ayudar de manera indirecta a manejar los síntomas de la DT.
  • Sueño de buena calidad: Dormir lo suficiente y descansar bien es importante para la salud en general y puede ayudar a aliviar los síntomas asociados con la DT.
  • Evitar fumar y consumir sustancias: Fumar y ciertas sustancias pueden empeorar los síntomas de la DT, por lo que se recomienda evitarlas.

Es importante saber que cada persona puede responder de manera diferente a las opciones de tratamiento. Por eso, es clave trabajar de cerca con un profesional de la salud para encontrar el enfoque más efectivo para manejar sus síntomas de DT. Las evaluaciones periódicas y mantenerse al día con nuevas terapias ayudan a que el plan de tratamiento se adapte a sus necesidades.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.

Evolución o complicaciones

La discinesia tardía es un trastorno del movimiento. Puede aparecer como efecto secundario de ciertos medicamentos, en especial los neurolépticos o antipsicóticos (medicamentos para tratar algunos problemas de salud mental). La evolución de la discinesia tardía varía entre personas. En algunas, los síntomas se estabilizan o incluso mejoran con el tiempo; en otras, pueden empeorar.

Las complicaciones comunes incluyen dificultades para hablar y comer. Los movimientos involuntarios de la cara, la lengua y la mandíbula pueden dificultar hablar con claridad o tragar bien los alimentos. Esto puede causar vergüenza en situaciones sociales y dificultad para mantener una alimentación saludable.

Una opción es cambiar a otros medicamentos con menor riesgo de causar discinesia tardía. Esto se hace trabajando de cerca con su profesional de la salud, quien evaluará sus necesidades y decidirá el mejor plan.

Otra opción de tratamiento es usar medicamentos dirigidos a tratar la misma discinesia tardía. Estos medicamentos actúan al regular los niveles de dopamina (una sustancia química del cerebro), lo que ayuda a controlar el movimiento de los músculos. Además, pueden recomendarle algunos suplementos y cambios en su estilo de vida como parte del plan de tratamiento.

Recuerde: si usted o alguien que conoce tiene síntomas de discinesia tardía, es fundamental consultar a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico preciso y opciones de tratamiento adecuadas.