Causas y factores de riesgo de la esclerosis múltiple (EM)
La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica autoinmune (cuando las defensas del cuerpo atacan por error al propio cuerpo) que afecta el sistema nervioso central (SNC). El SNC incluye el cerebro, la médula espinal y el nervio óptico. La causa exacta de la EM no se entiende por completo. Se cree que una combinación de factores genéticos (tener ciertos genes) y factores del ambiente contribuyen a que se desarrolle.
Puntos clave:
- Se cree que la EM ocurre por una falla del sistema inmunitario: ataca por error los tejidos del SNC.
- La genética influye en el desarrollo de la EM. En estudios genéticos de gran escala (llamados estudios de asociación del genoma completo), se han identificado más de 200 variantes o cambios en los genes relacionados con el riesgo de EM.
- Factores del ambiente como infecciones, falta de vitamina D, fumar y la exposición a ciertos virus, como el virus de Epstein-Barr, también pueden contribuir al desarrollo de la EM.
- La inflamación es clave en el desarrollo de la EM. Sustancias que promueven la inflamación, llamadas citocinas, y células del sistema inmunitario participan en la inflamación dentro del SNC.
- Se han visto problemas tempranos en las mitocondrias (las “fábricas de energía” de las células). Esto contribuye a la lesión de los axones (fibras nerviosas) y a la desmielinización (pérdida de la capa protectora de mielina).
- La enfermedad es más común en mujeres que en hombres.
En resumen, aunque la causa exacta de la esclerosis múltiple aún se desconoce, se cree que una combinación de factores genéticos y ambientales desencadena una respuesta autoinmune. Esto causa inflamación y daño en el sistema nervioso central.
Los factores de riesgo no modificables de la esclerosis múltiple (EM) son cosas que no se pueden cambiar ni controlar. Estos factores incluyen:
- Edad: el riesgo de tener EM tiende a aumentar con la edad.
- Sexo asignado al nacer: la EM es más común en personas a quienes se les asignó sexo femenino al nacer que en quienes se les asignó sexo masculino al nacer.
- Genética (herencia): tener antecedentes familiares de EM aumenta el riesgo de tener la enfermedad.
- Raza o etnia: algunos grupos raciales y étnicos tienen un riesgo más alto de tener EM que otros. Por ejemplo, las personas de ascendencia del norte de Europa tienen un riesgo más alto, mientras que las personas de ascendencia africana, asiática o indígena tienen un riesgo más bajo.
Es importante entender que los factores de riesgo no modificables no se pueden cambiar ni controlar. Sin embargo, tener estos factores no significa que usted tendrá EM. Solo indica que sus probabilidades pueden ser más altas que las de personas sin estos factores.
Si le preocupa su riesgo de tener EM u otro problema de salud, hable con un profesional de la salud. Esa persona puede darle orientación y apoyo personalizados según su situación.
La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad compleja que puede estar influida por factores genéticos y ambientales. Algunos factores de riesgo no se pueden cambiar, pero otros sí. Estos factores de riesgo modificables incluyen:
- Obesidad: Tener sobrepeso u obesidad se ha asociado con un mayor riesgo. La obesidad es tener un índice de masa corporal (IMC) por encima de cierto valor; el IMC se calcula con su estatura y su peso. Mantener un peso saludable con una alimentación balanceada y ejercicio regular puede ayudar a reducir el riesgo de EM.
- Niveles de vitamina D: Tener niveles bajos de vitamina D se ha relacionado con un mayor riesgo de EM. La vitamina D es importante para mantener huesos sanos y para el buen funcionamiento del sistema inmunitario (las defensas).
- Actividad física: Hacer actividad física de forma regular se ha asociado con menos impacto de la enfermedad en la EM.
- Alimentación: Algunos factores de la alimentación pueden influir en el riesgo y la evolución de la EM. Incluir variedad de frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras en su alimentación ayuda a la salud en general.
- Sueño: Los problemas de sueño y el cansancio son síntomas comunes en personas con EM. Dormir lo suficiente y con buen descanso es importante para su salud y bienestar.
Es importante saber que, aunque estos factores modificables se han asociado con la EM, no garantizan el desarrollo ni la prevención de la enfermedad. Aun así, adoptar hábitos de vida saludables contribuye a su bienestar general y puede ayudar a reducir el riesgo o la gravedad de los síntomas de la EM.
Aunque no es posible prevenir por completo la aparición de la esclerosis múltiple (EM), hay acciones que pueden reducir algunos factores de riesgo o ayudar a frenar el avance de la enfermedad. Considere estos pasos:
- Deje de fumar: Fumar se ha relacionado con mayor riesgo de desarrollar EM, síntomas más graves y avance más rápido. Dejar de fumar puede reducir estos riesgos.
- Mantenga un peso saludable: La obesidad, sobre todo en la niñez y la adolescencia, puede aumentar el riesgo de desarrollar EM más adelante, especialmente en mujeres. Mantener un peso saludable con una alimentación balanceada y ejercicio regular puede bajar esa probabilidad.
- Obtenga suficiente vitamina D: Niveles bajos de vitamina D se han asociado con mayor riesgo de EM. Pasar tiempo al aire libre y tomar sol, especialmente en países cercanos al ecuador, puede ayudar a reducir este riesgo. Además, hable con su médico sobre suplementos de vitamina D si los necesita.
- Considere la terapia hormonal: Aún se estudia si los factores hormonales influyen en el desarrollo de la EM. Es importante hablar de esto con un médico que se especialice en EM.
- Manténgase físicamente activo: La actividad física regular beneficia su salud general y puede ayudar a frenar el avance de los síntomas de la EM. La fisioterapia también puede mejorar la fuerza y la movilidad en personas con EM.
- Siga las opciones de tratamiento: Aunque hoy no hay cura para la EM, existen tratamientos que ayudan a frenar el avance y a manejar los síntomas. Las terapias modificadoras de la enfermedad (TME) pueden reducir los brotes y frenar la EM; un profesional de la salud puede recetarlas. Además, hay medicamentos para aliviar síntomas como la depresión, los espasmos musculares y los temblores.
Recuerde que cada persona vive la EM de forma única. Antes de hacer cambios o empezar tratamientos, consulte con un profesional de la salud que se especialice en EM. Esta persona puede darle consejos personalizados según su situación y su historia clínica.