Acerca del hematoma subdural

Descripción general

Un hematoma subdural es cuando se acumula sangre entre la superficie del cerebro y el cráneo. Ocurre cuando se rompe un vaso sanguíneo cerca de la superficie del cerebro. Esto causa sangrado en el espacio entre el cerebro y su capa externa, llamada duramadre (la cubierta más externa del cerebro). Esta acumulación de sangre puede presionar el cerebro y causar varios síntomas.

Hay tres tipos de hematomas subdurales según el momento en que aparecen:

  • Agudo: ocurre poco después de una lesión grave en la cabeza. Los síntomas aparecen dentro de los primeros 3 días.
  • Subagudo: aparece entre 4 y 21 días después de una lesión en la cabeza.
  • Crónico: los síntomas aparecen después de 21 días. Es más común en personas mayores.

Los hematomas subdurales suelen ser causados por traumatismos en la cabeza, como accidentes de automóvil o caídas desde una altura. Es crucial buscar atención médica de inmediato, porque si no se trata, un hematoma subdural puede causar complicaciones graves o incluso la muerte.

Causas y factores de riesgo

Un hematoma subdural ocurre cuando la sangre se acumula entre la superficie del cerebro y el cráneo, por lo general después de una lesión en la cabeza. Suele pasar cuando se rompe una vena debajo del cráneo y empieza a sangrar. El sangrado ocurre en una de las capas de tejido entre el cerebro y el cráneo, llamadas meninges (capas que cubren el cerebro).

Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar ni controlar. Los factores no modificables del hematoma subdural incluyen:

  • Edad: Ser muy joven o muy mayor aumenta el riesgo.
  • Enfermedades: Algunas enfermedades que causan problemas de coagulación de la sangre pueden aumentar el riesgo.
  • Lesiones previas en la cabeza: Golpes repetidos en la cabeza, como por caídas o deportes, pueden aumentar el riesgo.

Los factores de riesgo modificables son los que sí se pueden influir o cambiar. Los factores modificables del hematoma subdural incluyen:

  • Anticoagulantes (medicinas que hacen que la sangre tarde más en coagular): Tomar medicamentos como warfarina o aspirina puede aumentar la probabilidad de tener un hematoma subdural.
  • Consumo o abuso de alcohol: El consumo de alcohol a largo plazo puede aumentar el riesgo.

Es importante saber que estos factores pueden aumentar la probabilidad de presentar un hematoma subdural, pero no lo garantizan. Consulte siempre con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes del hematoma subdural (acumulación de sangre entre el cerebro y la capa que lo cubre) incluyen:

  • Dolor de cabeza muy fuerte
  • Cambios en el ánimo o el comportamiento
  • Convulsiones (ataques)
  • Habla arrastrada (palabras poco claras)
  • Pérdida del conocimiento o desmayo

A medida que el hematoma subdural avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas comunes, como:

  • Apatía (falta de interés)
  • Debilidad
  • Problemas de la vista
  • Mareos
  • Vómitos
  • Confusión

Es importante saber que los síntomas del hematoma subdural pueden variar de una persona a otra y pueden aparecer a ritmos distintos. Si usted tiene alguno de estos síntomas, busque atención médica de inmediato.

Diagnóstico

Para diagnosticar un hematoma subdural, los médicos suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Tomografía computarizada (TC): esta imagen muestra el cerebro con claridad y ayuda a identificar señales de sangrado.
  • Resonancia magnética (RM): similar a la TC; también permite ver el cerebro y detectar sangrado.
  • Control de la presión arterial y de la frecuencia del corazón: estas mediciones ayudan a evaluar su salud general y a detectar cualquier problema.
  • Análisis de sangre: se revisan los recuentos de células sanguíneas y de plaquetas para evaluar si hay sangrado interno o pérdida de sangre.

Para determinar la fase o la gravedad del hematoma subdural, se pueden hacer exámenes, pruebas y procedimientos adicionales como:

  • Evaluación de la gravedad con imágenes: se pueden usar programas de computadora de aprendizaje automático (software que aprende de los datos) para identificar y medir el hematoma en las TC y valorar su gravedad.
  • TC después de la cirugía: se realiza para vigilar cambios en el aspecto del hematoma y detectar lesiones isquémicas silenciosas (áreas pequeñas del cerebro que no reciben suficiente sangre y no causan síntomas).
  • Revisiones neurológicas: después de la cirugía, se hacen revisiones neurológicas y neurovasculares (del sistema nervioso y de los vasos sanguíneos del cerebro) de rutina para detectar complicaciones o cambios en la función del sistema nervioso.
  • Análisis estadístico: se pueden analizar datos demográficos y clínicos, así como datos de las imágenes, para evaluar si la afección progresa o se resuelve.

Recuerde: es importante consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre los exámenes, pruebas y procedimientos para diagnosticar y evaluar el hematoma subdural.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del hematoma subdural (acumulación de sangre entre el cerebro y la capa que lo recubre) son mejorar los síntomas, ayudar a que el hematoma se absorba y prevenir que vuelva. Estos son los tipos de tratamiento y cómo ayudan a lograr estas metas:

  • Tipos de medicamentos:
  • Tratamiento sintomático: Se usan medicamentos para mejorar los síntomas del sistema nervioso y preparar para una cirugía u otros tratamientos.
  • Tratamiento para favorecer la absorción del hematoma: Se usan medicamentos para ayudar a que el hematoma se reabsorba. Es una opción menos invasiva para personas con debilidad, que no toleran la cirugía o en quienes la cirugía no funcionó. Esto puede incluir corticosteroides (medicamentos antiinflamatorios fuertes).
  • Terapias:
  • Intervención quirúrgica: En algunos casos, se necesita cirugía de urgencia para drenar el hematoma y controlar el sangrado.
  • Drenaje del espacio subdural: Consiste en colocar un drenaje subdural para “lavar” el espacio subdural y así reducir la probabilidad de que el hematoma vuelva.
  • Procedimientos terapéuticos:
  • Craneostomía: Este procedimiento permite evacuar el hematoma haciendo una apertura pequeña en el cráneo, sin abrirlo por completo.
  • Cambios en conductas de salud:
  • Suspensión temporal o disminución de anticoagulantes y antiagregantes plaquetarios (medicinas que afinan la sangre): Puede ser necesario detenerlos o bajarlos temporalmente durante el tratamiento quirúrgico para reducir el riesgo de problemas del corazón o por coágulos.

Es importante señalar que en los documentos proporcionados no se mencionaron nombres específicos de medicamentos. Consulte siempre con su profesional de salud para recibir consejos personalizados sobre los tipos de medicamentos y las dosis.

La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Hable con su profesional de salud sobre la dosis adecuada para su caso. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre posibles efectos secundarios.