Información sobre la hemorragia subaracnoidea
La mayoría de los casos de hemorragia subaracnoidea (HSA) se deben a la ruptura de un aneurisma en el cerebro (aneurisma intracraneal), que es un punto débil en la pared de un vaso sanguíneo.
Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar ni controlar. Los factores de riesgo no modificables para la HSA incluyen:
- Sexo: Las mujeres tienen un riesgo un poco más alto de presentar HSA que los hombres.
- Edad: La HSA es más común en personas mayores de 40 años.
- Antecedentes familiares: Tener un familiar que ha tenido una HSA aumenta el riesgo.
Los factores de riesgo modificables son los que se pueden cambiar o controlar. Los factores de riesgo modificables para la HSA incluyen:
- Fumar: Fumar cigarrillos aumenta mucho el riesgo de HSA.
- Hipertensión arterial (presión arterial alta): Es un factor de riesgo importante para la HSA.
- Consumo excesivo de alcohol: Beber mucho alcohol puede aumentar el riesgo de HSA.
Si le preocupa su riesgo de HSA, lo mejor es consultar con su profesional de salud, quien puede darle consejos y orientación personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de la hemorragia subaracnoidea (HSA) incluyen:
- Dolor de cabeza repentino y muy intenso, a menudo descrito como el peor de su vida
- Dolor de cabeza pulsante cerca de la parte posterior de la cabeza (nuca)
- Rigidez en el cuello
- Náuseas y vómitos
A medida que la HSA avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Pérdida del conocimiento
- Habla arrastrada o poco clara
- Confusión o delirio (confusión intensa)
- Conciencia disminuida (más somnoliento o difícil de despertar)
- Convulsiones
- Hemorragia intraocular (sangrado dentro del ojo)
- Dificultad para levantar un párpado
- Subida brusca de la presión arterial
Es importante saber que estos síntomas pueden variar de una persona a otra y no siempre aparecen en todos los casos. Si usted presenta alguno de estos síntomas, sobre todo un dolor de cabeza repentino y muy intenso, busque atención médica de inmediato. La HSA puede ser una emergencia médica, y el diagnóstico y el tratamiento tempranos son esenciales para lograr el mejor resultado posible.
Para diagnosticar la hemorragia subaracnoidea (HSA), se suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El médico le hará un examen completo, incluido un examen neurológico, para evaluar sus síntomas y su estado general.
- Pruebas de imagen del cerebro: Las dos más usadas son la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM). La TC da resultados más rápidos. La RM puede mostrar imágenes más detalladas.
- Punción lumbar (punción espinal): Este procedimiento consiste en sacar una pequeña muestra de líquido cefalorraquídeo (LCR) de la espalda con una aguja. Puede confirmar la presencia de HSA, incluso si no aparece en la TC.
- Angiografía cerebral y angiografía por RM: Estas pruebas evalúan el flujo de sangre en el cerebro y pueden detectar un aneurisma u otras anomalías.
Para determinar el estadio o la gravedad de la HSA, pueden incluirse otras pruebas:
- Prueba de xantocromía: Examina el color del LCR después de girarlo a alta velocidad (centrifugarlo) para ver si contiene sangre.
- Escala de Fisher: Se usa para valorar la gravedad del sangrado en la TC y calcular el riesgo de espasmo de los vasos sanguíneos (vasoespasmo).
- Estudios vasculares: Se hacen angiografía por tomografía computarizada (angio‑TC) y por resonancia magnética (angio‑RM) para buscar la causa del sangrado, ubicarla y diagnosticar aneurismas rotos.
- Angiografía por sustracción digital: Es un procedimiento muy sensible para diagnosticar aneurismas rotos.
Es importante consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre estos exámenes, pruebas y procedimientos.
Los objetivos del tratamiento de la hemorragia subaracnoidea (HSA) son:
- Prevenir un nuevo sangrado:
- Se pueden usar medicamentos para evitar que las arterias se estrechen cuando tienen espasmos (vasoespasmo), algo común después de una HSA. Esto ayuda a reducir el riesgo de que vuelva a sangrar.
- Reparar vasos sanguíneos anormales:
- Si el sangrado fue causado por un vaso sanguíneo mal formado, puede ser necesaria una cirugía para repararlo y prevenir hemorragias futuras.
- Tratar los aneurismas:
- Los aneurismas se pueden reparar colocando un clip quirúrgico. Esto ayuda a eliminar el riesgo de que se rompan y vuelvan a sangrar.
- Manejar los síntomas y las complicaciones:
- La intervención temprana de especialistas en terapia ocupacional y fisioterapia puede ayudar a las personas a recuperar fuerza y a aprender a adaptarse a cualquier nueva discapacidad causada por la HSA. La hospitalización seguida de rehabilitación puede brindar terapia intensiva adicional para mejorar cómo se mueve y cómo habla.
Es importante saber que los medicamentos, las terapias, los procedimientos o los cambios en el estilo de vida pueden variar según cada caso. Debe hablarlos con un profesional de la salud.
La dosis de los medicamentos puede depender de muchos factores. Consulte con su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para usted. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.