Acerca de la esclerosis múltiple secundaria progresiva (EM)
La esclerosis múltiple secundaria progresiva (EMSP) es un tipo de esclerosis múltiple (EM) que aparece después de una fase inicial de esclerosis múltiple remitente-recurrente (EMRR). En la EMSP hay un cambio: se pasa de tener brotes (empeoramientos súbitos) y remisiones (mejorías) a un empeoramiento gradual y constante de los síntomas. A diferencia de la EMRR, en la EMSP ya no hay periodos de remisión.
Esta fase progresiva se caracteriza por una acumulación lenta de discapacidad neurológica con el tiempo, sin brotes. La EMSP puede desarrollarse en la mayoría de las personas con EMRR, pero no todas avanzarán a esta etapa. Suele comenzar alrededor de los 40 años y afecta a hombres y mujeres en números casi iguales. Es importante saber que el diagnóstico de EMSP suele hacerse después, al revisar que la discapacidad ha empeorado poco a poco fuera de los brotes.
Las causas de la esclerosis múltiple secundaria progresiva (EMSP) incluyen procesos de inflamación y de neurodegeneración (daño y pérdida de las células nerviosas). La base principal de la EMSP es la neurodegeneración, que hace que los síntomas y la discapacidad empeoren con el tiempo.
Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar ni controlar. Los factores de riesgo no modificables para la EMSP incluyen:
- Factores genéticos: Ciertas variaciones genéticas, como la presencia del alelo HLA-DRB1*1501 (un marcador genético), se han asociado con un mayor riesgo de desarrollar esclerosis múltiple (EM).
- Sexo: Las mujeres se afectan con más frecuencia por la EM y tienen un mayor riesgo de presentar más recaídas a lo largo del tiempo que los hombres.
Los factores de riesgo modificables son los que sí se pueden influir o cambiar. Los factores de riesgo modificables para la EMSP incluyen:
- Fumar: Fumar puede empeorar la progresión de la EM.
- Niveles bajos de vitamina D: Mantener niveles adecuados de vitamina D puede ayudar a reducir el riesgo de progresión de la EM.
- Obesidad: Mantener un peso saludable puede ayudar a manejar la progresión de la EM.
- Infección por el virus de Epstein–Barr (VEB): Esta infección se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar EM y podría influir en la progresión de la enfermedad.
Es importante saber que, aunque estos factores de riesgo modificables se han asociado con la progresión de la EM, aún se estudia si causan directamente esos cambios. Si tiene inquietudes sobre su situación, lo mejor es consultar a su profesional de la salud.
Los síntomas iniciales más comunes de la esclerosis múltiple secundaria progresiva (EMSP) incluyen:
- Debilidad o parálisis parcial en las extremidades
- Dificultad para caminar
- Problemas para controlar la vejiga
- Problemas de visión, como visión borrosa o doble, o pérdida parcial o total de la visión
A medida que la EMSP avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas. Estos pueden incluir:
- Temblores
- Rigidez muscular (espasticidad: músculos tensos y rígidos)
- Reflejos exagerados (hiperreflexia: reflejos muy activos)
- Síntomas del pensamiento, como problemas de memoria y atención
- Cansancio intenso (fatiga)
- Problemas de equilibrio y mareos
- Problemas para hablar
- Problemas para tragar
- Dificultad para respirar
- Convulsiones
- Pérdida de la audición
Es importante saber que los síntomas y su gravedad pueden variar de una persona a otra. Si usted presenta alguno de estos síntomas, consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un manejo adecuado.
Para diagnosticar la esclerosis múltiple secundaria progresiva (EMSP), los profesionales de la salud suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: La o el profesional le hará un examen físico para buscar señales de un problema de salud, como dolor, hinchazón o bultos en el cuerpo.
- Antecedentes médicos: Obtener información sobre sus antecedentes médicos y cualquier diagnóstico previo es clave para diagnosticar la EMSP.
- Análisis de laboratorio: Se pueden recomendar análisis específicos, como una extracción de sangre, para evaluar varios factores relacionados con la EMSP.
- Estudios de imagen: Pruebas como la resonancia magnética (RM) ayudan a ver el cerebro y la médula espinal para detectar cambios relacionados con la EMSP.
Para determinar la etapa o la gravedad de la EMSP, se pueden hacer exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:
- Evaluación clínica: Su profesional de la salud puede hacer una evaluación clínica completa para revisar sus síntomas y cómo afectan su vida diaria.
- Evaluación neurológica: Una evaluación neurológica detallada ayuda a revisar la función de los nervios e identificar cambios o avance de la EMSP.
- Pruebas cognitivas: Se pueden hacer pruebas cognitivas para evaluar si hay problemas de pensamiento o memoria asociados con la EMSP.
- Prueba de potencial evocado visual (PEV): Esta prueba mide la actividad eléctrica en la vía visual para detectar problemas de la vista causados por la EMSP.
Tenga en cuenta que los exámenes, pruebas y procedimientos específicos pueden variar según su situación y las preferencias del profesional de la salud. Siempre consulte con su profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas.
Los objetivos del tratamiento de la esclerosis múltiple secundaria progresiva (EMSP) son frenar el avance de la enfermedad, controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Estas son las diferentes maneras de lograrlo:
- Terapias modificadoras de la enfermedad: Estos medicamentos buscan reducir la frecuencia y la gravedad de los brotes de esclerosis múltiple (EM). Actúan sobre partes específicas del sistema inmunitario que influyen en la progresión de la EM.
- Tratamientos sintomáticos: Estas terapias se enfocan en controlar los síntomas crónicos de la EMSP. Incluyen medicamentos para aliviar el cansancio, los problemas de memoria y concentración, la depresión y los problemas para controlar la vejiga o el intestino. Estos tratamientos pueden mejorar mucho su calidad de vida.
- Cambios en el estilo de vida: Hacer ciertos cambios puede ayudar a controlar los síntomas de la EMSP y a frenar la progresión de la enfermedad. Incluyen hacer ejercicio con regularidad, mantener una alimentación saludable, manejar el estrés, dormir bien y evitar fumar.
- Terapias de rehabilitación: La fisioterapia, la terapia ocupacional y la terapia del habla pueden ayudar a controlar los síntomas y a mejorar la movilidad, la coordinación, la fuerza y el habla en personas con EMSP.
- Cuidados de apoyo: Incluyen brindar apoyo emocional y ayuda con las actividades diarias para mejorar el bienestar general.
Es importante personalizar el plan de tratamiento según sus necesidades y preferencias. Consulte siempre con su profesional de salud para recibir consejos personalizados sobre los tipos de medicamentos y las dosis.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Hable con su profesional de salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.