Acerca de la esclerosis múltiple remitente-recurrente (EMRR)
La esclerosis múltiple (EM) remitente-recurrente (EMRR) es un tipo de EM con periodos de actividad de la enfermedad seguidos de periodos de remisión.
La EM es una enfermedad autoinmunitaria. El sistema inmunitario (las defensas del cuerpo) ataca por error la cubierta protectora (mielina) de las fibras nerviosas en el sistema nervioso central.
Durante los brotes (recaídas), las personas con EMRR tienen síntomas neurológicos nuevos o que empeoran, como problemas de visión, debilidad muscular o dificultad para coordinar los movimientos. Después de los brotes llegan periodos de remisión, cuando los síntomas pueden mejorar o desaparecer por completo. Los síntomas y su intensidad varían de una persona a otra.
La EMRR es la forma más común de EM. Representa cerca del 85% de los diagnósticos. Aunque hoy no hay cura para la EMRR, hay tratamientos para controlar los síntomas, reducir la frecuencia y la intensidad de los brotes y frenar el avance de la enfermedad.
Las causas de la esclerosis múltiple remitente-recurrente (EMRR) implican una combinación de factores genéticos y ambientales. A continuación se describen los factores de riesgo no modificables y modificables asociados con la EMRR:
Factores de riesgo no modificables: son factores que no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Factores genéticos: Ciertos genes se asocian con un mayor riesgo de desarrollar EMRR. Sin embargo, tener estos genes no garantiza que se desarrolle la enfermedad.
Factores de riesgo modificables: son factores que se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Fumar: Fumar se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar EMRR y también puede empeorar el avance de la enfermedad.
- Niveles bajos de vitamina D: Los niveles bajos de vitamina D se han asociado con un mayor riesgo de desarrollar EMRR. Asegurar una ingesta suficiente de vitamina D puede ayudar a reducir el riesgo.
- Actividad física regular: Realizar actividad física de forma regular ha mostrado un efecto protector frente a la EMRR.
- Reducción del estrés: El estrés crónico puede contribuir al avance de la EMRR. Poner en práctica técnicas para reducir el estrés, como atención plena o ejercicios de relajación, puede ser útil.
- Peso saludable: Mantener un peso saludable con una alimentación equilibrada y ejercicio regular puede ayudar a reducir el riesgo o a frenar el avance de la EMRR.
- Niveles normales de lípidos en sangre: Tener niveles normales de colesterol y otros lípidos en la sangre puede ayudar a proteger contra la EMRR.
Es importante saber que, aunque estos factores modificables se han asociado con la EMRR, no determinan por sí solos el desarrollo ni la progresión de la enfermedad. Siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud para recibir orientación y consejos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de la esclerosis múltiple remitente-recurrente (EMRR) varían según la persona. Pueden incluir:
- Problemas de la vista, como visión borrosa o doble
- Debilidad en brazos o piernas
- Hormigueo y entumecimiento
- Rigidez muscular y espasmos (espasticidad)
- Dificultad para caminar
- Problemas para controlar la vejiga
A medida que la EMRR avanza o se vuelve más grave, otros síntomas comunes pueden ser:
- Reflejos exagerados
- Pérdida de la visión parcial o total
- Temblores
- Problemas de coordinación y equilibrio
- Cansancio intenso
- Cambios en el pensamiento y la memoria
Estos síntomas pueden variar de una persona a otra y no todas las personas tendrán todos. La atención temprana es clave en la EMRR para prevenir la discapacidad a largo plazo. Si presenta alguno de estos síntomas, busque atención médica pronto.
Para diagnosticar la esclerosis múltiple remitente-recurrente (EMRR), se suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El profesional de la salud buscará señales físicas de un problema médico, como dolor, hinchazón o bultos en el cuerpo.
- Análisis de laboratorio: Se pueden recomendar análisis específicos, como una extracción de sangre, para buscar señales asociadas con la esclerosis múltiple (EM).
- Estudios de imagen: Estudios como radiografías o resonancias magnéticas (RM) pueden dar imágenes detalladas del cerebro y la médula espinal para identificar cualquier problema.
- Procedimientos clínicos: Según los síntomas y la información reunida, se pueden recomendar procedimientos como una prueba de audición para ayudar a determinar el diagnóstico.
Para conocer la etapa o la gravedad de la EMRR, los exámenes, pruebas y procedimientos adicionales pueden incluir:
- Escala Expandida del Estado de Discapacidad (EDSS): Esta escala mide la discapacidad en personas con EM al evaluar funciones como la movilidad y la coordinación.
- Pruebas de función cognitiva: Pruebas como la Symbol Digit Modalities Test (SDMT) evalúan la función cognitiva (cómo piensa y procesa información) en personas con EM.
- Análisis del volumen cerebral: Software automático como NeuroQuant puede analizar cambios en el volumen del cerebro con el tiempo para evaluar la progresión de la enfermedad.
Es importante saber que estos exámenes, pruebas y procedimientos deben realizarlos profesionales de la salud. Ellos evaluarán su situación y le darán recomendaciones personalizadas según sus necesidades específicas. La dosis de los medicamentos puede depender de muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis en su caso. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.
Los objetivos del tratamiento para la esclerosis múltiple recurrente-remitente (EMRR) son:
- Reducir la frecuencia y la intensidad de las recaídas (brotes): Se suelen recetar medicamentos llamados terapias modificadoras de la enfermedad (TME). Estas terapias ajustan la respuesta del sistema inmunitario para bajar la inflamación y evitar daño a los nervios y a la vaina de mielina (la cubierta que los protege).
- Prevenir o retrasar el avance de la discapacidad: Las TME también pueden ayudar a frenar la progresión de la discapacidad en la EMRR. Al reducir la inflamación y proteger los nervios, buscan conservar la función neurológica y mantener la calidad de vida.
- Manejar las recaídas agudas: Durante una recaída, con síntomas nuevos o que empeoran, a menudo se usan por poco tiempo corticosteroides (corticoides) para bajar la inflamación y acelerar la recuperación. En casos graves, se puede considerar el intercambio de plasma (plasmaféresis) o la inmunoglobulina intravenosa (IGIV).
- Atender los síntomas y mejorar la calidad de vida: El manejo de los síntomas es clave en la EMRR. Hay terapias e intervenciones para síntomas específicos como fatiga, dolor, espasticidad, problemas de vejiga y dificultades cognitivas.
- Promover la salud en general: Un estilo de vida saludable puede complementar el tratamiento médico. Hacer ejercicio con regularidad, llevar una alimentación balanceada, manejar el estrés y descansar lo suficiente puede mejorar su bienestar y, a veces, los síntomas.
Es importante saber que los tipos específicos de medicamentos, terapias, procedimientos y cambios en la salud varían según cada persona. Consultar con un profesional de la salud es esencial para decidir el plan de tratamiento más adecuado para cada persona con EMRR.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis correcta para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.