Acerca de la atrofia multisistémica (AMS o MSA, síndrome de Shy-Drager)

Descripción general

La atrofia multisistémica (AMS), también llamada síndrome de Shy-Drager, es una enfermedad del sistema nervioso que empeora con el tiempo. Afecta tanto al sistema nervioso central (controla el movimiento) como al sistema nervioso autonómico (controla funciones involuntarias como la presión arterial y la digestión). Se caracteriza por la pérdida de distintos tipos de células nerviosas en el cerebro y la médula espinal.

Los síntomas iniciales pueden parecerse a los de la enfermedad de Parkinson. Incluyen lentitud al moverse, temblor, rigidez, falta de coordinación y cambios en la voz. A medida que avanza, la persona puede tener más dificultad para moverse y, con el tiempo, quedar en cama. También pueden aparecer problemas para tragar, que en etapas tardías pueden causar neumonía.

La AMS suele comenzar en los 50 años y progresa rápido en 5 a 10 años.

Causas y factores de riesgo

La causa de la atrofia multisistémica (AMS) aún no se entiende por completo. Entre las causas propuestas de la AMS están:

  • Acumulación de la proteína alfa-sinucleína en el cerebro, que provoca el deterioro y la muerte de las neuronas.
  • Interrupción de la comunicación entre áreas específicas del cerebro, lo que puede contribuir a los síntomas de la AMS.
  • Estrés oxidativo (daño en las células por sustancias reactivas), que puede empeorar o desencadenar la AMS.

Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:

  • Factores genéticos: Cambios en ciertos genes, como SNCA y COQ2, se han asociado con un mayor riesgo de AMS. Variaciones en estos genes pueden afectar cómo se producen y funcionan proteínas que ayudan a las células del cerebro.

Es importante señalar que estas causas y factores de riesgo propuestos se basan en la investigación y el conocimiento actual. Sin embargo, se necesita más investigación para entender por completo qué pasa en el cuerpo e identificar otros factores de riesgo de la AMS.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la atrofia multisistémica (AMS) incluyen:

  • Temblores
  • Rigidez muscular
  • Falta de coordinación
  • Dificultad para controlar la orina
  • Problemas de erección
  • Bajada brusca de la presión arterial al ponerse de pie

A medida que la AMS avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer más síntomas, como:

  • Dificultad para hablar o voz temblorosa
  • Problemas de coordinación y equilibrio
  • Desmayos
  • Torpeza

Es importante saber que la AMS es una enfermedad progresiva y que los síntomas suelen empeorar con el tiempo. Hay opciones de tratamiento para controlar los síntomas, pero es fundamental que consulte con un profesional de la salud para una evaluación y orientación adecuadas.

Diagnóstico

Para diagnosticar la atrofia multisistémica (AMS), los profesionales de la salud suelen hacer varias evaluaciones y pruebas. Pueden incluir:

  • Examen físico: El profesional hará un examen físico para buscar señales de un problema, como dolor, hinchazón o bultos dentro del cuerpo.
  • Historia clínica: Reunirá información sobre su historia médica y la de su familia para entender mejor sus síntomas.
  • Examen neurológico: Se hará un examen neurológico completo para evaluar la fuerza y el movimiento, los reflejos, la coordinación y la sensibilidad.
  • Pruebas del sistema nervioso autónomo: Se evalúan funciones automáticas, como el control de la presión arterial y los latidos del corazón.
  • Evaluación de la vejiga: El profesional puede revisar cómo funciona su vejiga para detectar problemas.
  • Imágenes del cerebro: Se puede pedir una resonancia magnética (RM) o una tomografía por emisión de positrones (TEP) para ver cambios en el cerebro que sugieran AMS o para descartar otras causas con síntomas parecidos.
  • Exploración del transportador de dopamina (DaTscan): Esta prueba muestra la distribución y la actividad de la dopamina en el cerebro y ayuda a diferenciar la AMS de la enfermedad de Parkinson.

Para determinar la etapa o la gravedad de la AMS, también pueden hacerse:

  • Escalas clínicas de valoración: Se pueden usar escalas como la Escala Unificada de Valoración de la Enfermedad de Parkinson (UPDRS) para medir la función motora y el avance de la enfermedad.
  • Evaluación neuropsicológica: Ayuda a medir la función cognitiva (cómo piensa) y a detectar cambios en la memoria, el pensamiento o la conducta relacionados con la AMS.

Es importante saber que estas evaluaciones, pruebas y procedimientos los realizan profesionales de la salud y, por lo general, requieren una referencia de su médico de atención primaria. Se recomienda hablar con su médico para recibir consejos personalizados sobre su situación.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento para la atrofia multisistémica (AMS) son controlar los síntomas, mejorar la calidad de vida y retrasar el avance de la enfermedad. Algunas opciones de tratamiento incluyen:

  • Tipos de medicamentos:
  • Agonistas de dopamina: ayudan a mejorar la función motora (el movimiento), pero a menudo el beneficio dura poco.
  • Inyecciones de toxina botulínica: pueden aliviar posturas musculares anormales.
  • Medicamentos para controlar la presión arterial.
  • Medicamentos para el control de la vejiga y para problemas del sueño.
  • Terapias y procedimientos:
  • Fisioterapia.
  • Terapia del habla.
  • Sonda de alimentación o apoyo nutricional.
  • Medias de compresión o faja abdominal.
  • Cambios en los hábitos de salud:
  • Beber más agua y agregar sal a la dieta puede ayudar a manejar la hipotensión ortostática (bajada de presión al ponerse de pie).
  • Evitar comidas muy grandes.

Es importante saber que la eficacia de estos tratamientos puede variar de una persona a otra. Las decisiones de tratamiento deben individualizarse según sus características, metas y preocupaciones. Antes de empezar cualquier tratamiento nuevo, consulte con un profesional de la salud para recibir la dosis adecuada y conocer los posibles efectos secundarios.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis apropiada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.