Acerca de la meningitis

Descripción general

La meningitis es una infección que inflama las membranas (capas delgadas) que rodean el cerebro y la médula espinal. Puede ser causada por virus, bacterias, hongos u otras enfermedades de base, como el cáncer. La infección puede hacer que esas membranas se hinchen. Esa hinchazón puede presionar el cerebro y la médula espinal y alterar procesos importantes del cuerpo.

En algunos casos, la meningitis es contagiosa y puede transmitirse al toser, estornudar o por contacto cercano. Los síntomas incluyen fiebre, dolor de cabeza muy fuerte, náuseas o vómitos, sensibilidad a la luz, rigidez en el cuello y, en algunos casos, erupciones o manchas características en la piel.

Es importante buscar atención médica si usted sospecha meningitis, ya que puede causar complicaciones si no se trata.

Causas y factores de riesgo

Las causas de la meningitis incluyen infecciones por virus, bacterias o hongos. Las causas no infecciosas pueden incluir ciertos medicamentos, enfermedades autoinmunes y cáncer que se disemina a las meninges (las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal).

Los factores de riesgo no modificables son factores que no se pueden cambiar ni controlar. Los factores de riesgo no modificables de la meningitis incluyen:

  • Sistema inmunitario debilitado (las defensas del cuerpo): Las personas con deficiencias del sistema inmunitario, enfermedades autoinmunes o que reciben tratamientos como quimioterapia o trasplante de órganos tienen más riesgo.
  • Edad: Todos los grupos de edad tienen riesgo, pero los bebés y los niños menores de 5 años son más propensos a la meningitis viral y bacteriana. Las personas adultas mayores también tienen riesgo de ciertas infecciones que pueden causar meningitis.

Los factores de riesgo modificables son factores que se pueden influir o cambiar. En la meningitis, dependen de los hábitos y el estilo de vida, e incluyen:

  • Vida en comunidad: Vivir en espacios cerrados y compartidos, como residencias estudiantiles o hogares grupales, aumenta la posibilidad de exposición.
  • Embarazo: Las mujeres embarazadas tienen mayor riesgo de listeriosis (infección causada por la bacteria Listeria).
  • Medicamentos: Algunos medicamentos antiinflamatorios, antibióticos, de quimioterapia y para las convulsiones pueden causar meningitis.

Es importante saber que estos factores de riesgo pueden variar según la causa específica de la meningitis. Hable con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la meningitis incluyen:

  • Fiebre
  • Dolor de cabeza
  • Náuseas y vómitos
  • Rigidez en el cuello

A medida que la meningitis avanza o se agrava, pueden aparecer más síntomas. Estos pueden incluir:

  • Manos y pies fríos
  • Confusión
  • Respiración rápida
  • Dolor de músculos y articulaciones
  • Manchas pálidas, moteadas o irregulares en la piel, o sarpullido
  • Sensibilidad a la luz fuerte
  • Mucho sueño o dificultad para despertar
  • Convulsiones

Es importante saber que los síntomas pueden variar según la edad de la persona con meningitis. Si usted o alguien que conoce presenta cualquiera de estos síntomas, en especial si son graves o empeoran rápido, busque atención médica de inmediato. La meningitis puede ser una emergencia médica y requiere tratamiento rápido para lograr el mejor resultado.

Diagnóstico

Para diagnosticar la meningitis, los médicos suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: El médico valora la probabilidad de meningitis al revisar sus síntomas y enfermedades recientes. También hace pruebas físicas para ver si hay inflamación de las meninges (las capas que cubren el cerebro y la médula espinal).
  • Prueba del signo de Brudzinski: El médico flexiona el cuello hacia arriba, acercándolo al pecho, para ver si esto hace que la persona flexione las rodillas o las caderas. Esto puede sugerir inflamación de las meninges e indicar meningitis.
  • Prueba del signo de Kernig: El médico dobla la rodilla hacia el pecho y luego intenta estirar la pierna. Esta prueba ayuda a saber si hay inflamación de las meninges.

Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para conocer la fase o la gravedad de la meningitis:

  • Examen neurológico: Evalúa los movimientos, la coordinación, el equilibrio, la audición y la visión.
  • Análisis de sangre y de orina: Ayudan a saber cómo está su salud en general, si hay infección y a descartar otras posibles causas de los síntomas.
  • Análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR): Se toma una muestra con una punción lumbar para buscar señales de inflamación o infección en el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal.
  • Estudios de imagen: Una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM) permiten ver el cerebro y los tejidos cercanos para buscar señales de inflamación.

Es importante consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico y una evaluación precisos de la meningitis.

Opciones de tratamiento

La meningitis puede ser una urgencia médica y requiere tratamiento rápido para lograr los mejores resultados. Los objetivos del tratamiento son resolver la infección más pronto, reducir el riesgo de daño a las neuronas y disminuir las complicaciones neurológicas a largo plazo. A continuación se explican los tipos de tratamiento y cómo ayudan a lograr estos objetivos:

Tipos de medicamentos:

  • Antibióticos: se usan para tratar la meningitis bacteriana. Matan las bacterias que causan la infección, ayudan a eliminarla y evitan que se propague.
  • Quimioterapia intratecal: consiste en inyectar medicamentos de quimioterapia directamente en el líquido cefalorraquídeo (el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal). A menudo se usa como tratamiento principal de la meningitis asociada al cáncer. Permite que los medicamentos crucen la barrera hematoencefálica (la barrera que protege el cerebro) y lleguen al cerebro o al líquido cefalorraquídeo.

Terapias:

  • Corticosteroides (medicamentos antiinflamatorios): pueden usarse en la meningitis bacteriana para reducir la inflamación y prevenir complicaciones.
  • Terapia con células madre: esta terapia en desarrollo busca mejorar los problemas neurológicos después de la meningitis y la encefalitis (inflamación del cerebro). Podría ayudar a revertir el daño y mejorar la calidad de vida a largo plazo, sobre todo en recién nacidos y niños.

Cambios de salud y conducta:

  • Vacunas preventivas: la educación y la aplicación de vacunas ayudan a prevenir causas infecciosas de meningitis y disminuyen los problemas neurológicos en la comunidad.

Otros tratamientos:

  • Cuidados de apoyo: incluyen control del dolor, aporte de líquidos, descanso y vigilancia de los signos vitales para apoyar la recuperación del cuerpo durante el tratamiento.

Es importante saber que las opciones específicas de tratamiento pueden variar según el tipo de meningitis, las características de cada paciente y la gravedad de la enfermedad. Consulte siempre a un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

La dosis de un medicamento puede verse afectada por muchos factores. Hable con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.