Sobre lesiones o traumatismos en la cabeza
Una lesión en la cabeza es cualquier daño que afecta el cerebro, el cráneo o el cuero cabelludo. Puede ir desde un golpe leve hasta una lesión cerebral traumática grave (daño grave en el cerebro por un golpe). Las lesiones en la cabeza ocurren por golpes externos y pueden bajar o cambiar su nivel de conciencia.
Los tipos comunes incluyen:
- Conmociones cerebrales (golpe que afecta cómo funciona el cerebro).
- Fracturas de cráneo.
- Heridas en el cuero cabelludo.
Pueden ser cerradas (no se rompe el cráneo) o abiertas (algo rompe el cuero cabelludo y el cráneo y entra en el cerebro). A veces es difícil saber qué tan grave es: una lesión pequeña puede sangrar mucho y una lesión grande puede no sangrar. Es importante tomar todas las lesiones en la cabeza en serio y hacer que un profesional de la salud las evalúe.
Una lesión o un traumatismo en la cabeza es cualquier daño que afecta el cerebro, el cráneo o el cuero cabelludo. Las lesiones primarias ocurren en el momento del golpe y pueden causar:
- Fracturas del cráneo
- Acumulación de sangre (hematomas)
- Daño del tejido cerebral
Las lesiones secundarias se desarrollan con el tiempo y empeoran la lesión primaria. Involucran procesos a nivel celular y molecular que pueden activarse por problemas como hipotensión (presión arterial baja) o hipoxia (poco oxígeno en el cuerpo). Estas lesiones secundarias pueden provocar:
- Hinchazón del cerebro
- Cambios en el metabolismo
- Problemas en las mitocondrias (las partes de las células que producen energía)
- Estrés oxidativo (daño por moléculas reactivas)
- Exceso de neurotransmisores excitatorios (mensajeros químicos del cerebro)
- Inflamación
Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar ni controlar. Para las lesiones o traumatismos en la cabeza incluyen:
- Sexo
- Edad: Las personas adultas mayores tienen más riesgo de lesiones en la cabeza por caídas.
- Predisposiciones genéticas
- Antecedentes de pólipos o de enfermedades inflamatorias del intestino (EII) en ciertos tipos de lesiones en la cabeza.
Los factores de riesgo modificables son los que sí se pueden influir o cambiar. Para las lesiones o traumatismos en la cabeza incluyen:
- Hábitos de vida como mala alimentación y poca actividad física
- No usar equipo de protección durante deportes o actividades
- Poca fuerza en los músculos del cuello
Recuerde consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre cómo reducir el riesgo de lesión o traumatismo en la cabeza.
Los síntomas tempranos más comunes de una lesión o golpe en la cabeza incluyen:
- Dolor de cabeza
- Mareo o sensación de desmayo
- Vértigo (sensación de que todo da vueltas)
- Confusión leve
- Náuseas
- Zumbido temporal en los oídos
Si la lesión en la cabeza empeora o es más grave, pueden aparecer otros síntomas. Estos pueden incluir:
- Pérdida del conocimiento
- Convulsiones
- Vómitos
- Problemas de equilibrio o de coordinación
- Desorientación grave
- Incapacidad para enfocar la vista
- Movimientos anormales de los ojos
- Pérdida del control muscular
- Dolor de cabeza que no se quita o que empeora
- Pérdida de memoria
- Cambios en el estado de ánimo
- Salida de líquido claro (transparente) por el oído o la nariz
No todas las lesiones en la cabeza causan sangrado, pero el sangrado en la superficie del cerebro o dentro del cerebro es un problema grave. Vigile sus síntomas durante varios días después de una lesión en la cabeza y busque atención médica si aparece cualquier síntoma que le preocupe.
Una lesión o traumatismo en la cabeza es cualquier daño que afecta el cerebro, el cráneo o el cuero cabelludo. Para diagnosticarlo, suelen hacerse estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Escala de Coma de Glasgow: esta prueba de 15 puntos evalúa su estado mental y ayuda a saber qué tan grave es la lesión.
- Examen clínico: su médico le examinará para ver señales de trauma, como moretones e hinchazón.
- Examen neurológico: evalúa los nervios, el control y la fuerza de los músculos, el movimiento de los ojos y la sensibilidad.
- Pruebas de imagen: la tomografía computarizada (TC) se usa para buscar fracturas, sangrado, hinchazón del cerebro y otros daños en la estructura.
- Radiografías del cráneo: las radiografías (rayos X) simples del cráneo ayudan a detectar fracturas.
- Ultrasonido del cerebro o TC de cabeza: estas pruebas detectan bien fracturas del cráneo, hemorragia intracraneal (sangrado dentro del cráneo), edema cerebral (hinchazón del cerebro) y cambios isquémicos (menos flujo de sangre).
- Resonancia magnética (RM): se usa para estudiar más a fondo si algo sale anormal en las pruebas iniciales o si siguen las dudas clínicas.
Para determinar la gravedad del traumatismo en la cabeza, pueden hacerse pruebas adicionales:
- Neuroimagen: la resonancia magnética (RM) de la columna cervical (cuello) se hace junto con las imágenes del cerebro para detectar lesiones en la columna.
- Tomografía de coherencia óptica (OCT): puede usarse para documentar lesiones en el nervio óptico y en las fibras nerviosas de la retina.
- Perimetría (prueba del campo visual): evalúa cambios en el campo visual causados por lesiones del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal).
- Evaluaciones de seguimiento: se pueden programar controles cada cierto tiempo para revisar su progreso y detectar complicaciones.
Recuerde: estos procedimientos deben realizarlos profesionales de la salud según su situación. Consulte a su médico para saber qué exámenes y pruebas necesita.
Los objetivos del tratamiento para una lesión en la cabeza son:
- Estabilizar el estado de la persona y evitar que el daño en el cerebro empeore:
- Asegurar que pueda respirar, dar respiración de apoyo y oxígeno, y mantener la presión arterial estable.
- Controlar los síntomas:
- Se pueden recetar medicamentos para aliviar el dolor, bajar la inflamación y controlar las convulsiones (ataques).
- Cirugía:
- En algunos casos puede ser necesaria una operación para reparar una fractura hundida del cráneo, drenar una acumulación de sangre (hematoma) o tratar un sangrado en el cerebro (hemorragia cerebral). Estos procedimientos buscan bajar la presión sobre el cerebro y evitar más daño.
- Rehabilitación:
- Puede incluir terapia física, terapia ocupacional, terapia del habla y del lenguaje, y terapia cognitiva (para el pensamiento y la memoria). La rehabilitación ayuda a reaprender tareas diarias como caminar y hablar.
Es importante saber que los tipos de medicamentos, terapias, procedimientos, cambios en hábitos de salud u otros tratamientos pueden variar según su condición y la gravedad de la lesión en la cabeza. Siempre es mejor consultar con un profesional de la salud para recibir orientación personalizada.