Acerca de los tumores embrionarios

Descripción general

Los tumores embrionarios son un grupo de cánceres poco frecuentes que se presentan principalmente en niñas, niños y adolescentes. Se originan a partir de células inmaduras del tejido embrionario y pueden formarse tanto dentro como fuera del sistema nervioso central (SNC).

Los tipos principales incluyen neuroblastoma, tumor de Wilms, retinoblastoma y hepatoblastoma. Estos tumores a menudo aparecen en los primeros tres años de vida. Esto sugiere que las exposiciones durante el embarazo y en los primeros años de vida pueden influir en su desarrollo.

Los avances en el tratamiento han mejorado la supervivencia. Sin embargo, las personas sobrevivientes pueden tener problemas de salud a largo plazo por el tratamiento. Algunos de estos problemas incluyen segundos cánceres, enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos (cardiovasculares), pérdida de audición y problemas de las glándulas y hormonas (endocrinopatías).

Las mutaciones hereditarias en ciertos genes explican un pequeño porcentaje de los casos, pero la mayoría son esporádicos y no tienen una causa conocida.

Causas y factores de riesgo

Los tumores embrionarios se producen por cambios genéticos y moleculares (en las células) que ocurren durante el desarrollo embrionario. Estos cambios pueden causar que las células crezcan sin control y formen tumores.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar:

  • Predisposición genética: Ciertos síndromes genéticos, como el síndrome de Li-Fraumeni y el síndrome de Beckwith-Wiedemann, aumentan el riesgo de desarrollar tumores embrionarios.
  • Edad: Los tumores embrionarios son más comunes en niños y en adultos jóvenes.

Los factores de riesgo que sí se pueden cambiar no están bien definidos. Sin embargo, algunos factores posibles que podrían aumentar el riesgo incluyen:

  • Exposición a sustancias del ambiente: La exposición a ciertas sustancias químicas o toxinas durante el embarazo o en los primeros años de vida podría influir en el desarrollo de tumores embrionarios. Aun así, se necesita más investigación para entender bien estas relaciones.
  • Estilo de vida: Algunas decisiones, como fumar o llevar una alimentación poco saludable, podrían contribuir a un mayor riesgo de tumores embrionarios. Los mecanismos específicos no se comprenden bien.

Es importante saber que, aunque estos factores pueden aumentar la probabilidad de tener tumores embrionarios, no significan que usted los vaya a presentar. Si le preocupa su riesgo o tiene síntomas, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir orientación personalizada.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de los tumores embrionarios incluyen:

  • Dolores de cabeza
  • Vómitos por la mañana, al despertar
  • Somnolencia e irritabilidad en bebés

Otros síntomas comunes que pueden aparecer cuando el tumor avanza o es más grave incluyen:

  • Pérdida del equilibrio
  • Dificultad para caminar
  • Falta de coordinación
  • Habla lenta
  • Debilidad general
  • Debilidad en un lado de la cara
  • Somnolencia inusual o cambio en el nivel de energía
  • Convulsiones
  • Visión doble u otros problemas de la vista
  • Náuseas y vómitos
  • Dolor abdominal y sangrado gastrointestinal (sangrado en el estómago o los intestinos), por lo general en adultos
  • Abdomen hinchado y sensación de llenura temprana (sentirse lleno con poca comida)
  • Dificultad para tragar, color amarillento de la piel o estreñimiento
  • Bulto en el abdomen que se puede notar (poco común)
  • Sangre en la orina y color de orina anormal
  • Fiebre, poco apetito y presión arterial alta
  • Venas grandes y muy marcadas en el abdomen
  • Pérdida de peso sin causa aparente
  • Síntomas respiratorios
  • Crecimiento de las mamas
  • Dolor en la parte baja de la espalda
  • Dolor o malestar abdominal, o cambio en los hábitos intestinales
  • Síntomas neurológicos, como dolores de cabeza, confusión, convulsiones o problemas de visión

Recuerde: estos síntomas pueden variar según la persona y las características del tumor. Es importante consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un manejo adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar los tumores embrionarios, los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: el profesional de la salud busca señales físicas como dolor, hinchazón o bultos en el cuerpo.
  • Pruebas de laboratorio: se pueden recomendar pruebas específicas, como una extracción de sangre, para buscar anomalías.
  • Estudios de imagen: las radiografías o la resonancia magnética (RM) pueden dar imágenes detalladas del cuerpo para detectar tumores o anomalías.
  • Procedimientos clínicos: se pueden realizar pruebas de audición u otros procedimientos para obtener más información.

Para determinar qué tan avanzado está el tumor embrionario (su estadio) o su gravedad, los exámenes, pruebas y procedimientos adicionales pueden incluir:

  • Más estudios de imagen: se pueden hacer tomografías computarizadas (TC) o tomografías por emisión de positrones (TEP) para evaluar qué tanto ha crecido el tumor y si se ha extendido a otras partes del cuerpo.
  • Biopsia: se toma una muestra del tumor para analizarla y determinar su tipo y características.
  • Pruebas genéticas: pueden ayudar a identificar cambios (mutaciones) genéticas asociados con los tumores embrionarios.
  • Punción lumbar: este procedimiento consiste en recoger líquido cefalorraquídeo (LCR) para buscar células del tumor que puedan haberse extendido al sistema nervioso central (SNC).

Es importante saber que los exámenes, las pruebas y los procedimientos específicos pueden variar según cada caso. Consulte con su profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento para los tumores embrionarios son lograr la mejor función posible y las mayores probabilidades de sobrevivir, y al mismo tiempo reducir las complicaciones. Estos son los diferentes tipos de tratamiento y cómo ayudan a lograr esas metas:

  • Cirugía: La base del tratamiento es extirpar con cirugía la mayor cantidad posible del tumor. Esto ayuda a reducir su tamaño y a disminuir el número de células cancerosas en el cuerpo.
  • Quimioterapia: La quimioterapia usa medicamentos para matar las células cancerosas o impedir que crezcan. A menudo se da antes o después de la cirugía para reducir el tumor, destruir células que queden o evitar que el tumor regrese. La quimioterapia puede darse por la boca o por una vena.
  • Radioterapia: La radioterapia usa rayos de alta energía para matar células cancerosas o reducir tumores. Por lo general se usa después de la cirugía para tratar de alcanzar células que no se pudieron quitar en la operación. La radioterapia puede dirigirse a áreas específicas, como el cerebro y la médula espinal.
  • Cambios en el estilo de vida: Hacer ciertos cambios también puede apoyar las metas del tratamiento. Esto puede incluir mantener una alimentación saludable, hacer ejercicio con regularidad, descansar lo suficiente y manejar el estrés. Estos cambios pueden mejorar su bienestar general y apoyar la capacidad del cuerpo para luchar contra el cáncer.

Es importante saber que el plan de tratamiento específico puede variar según factores como la edad de la persona, el tipo de tumor y su estado general de salud. Recuerde consultar con un profesional de la salud sobre las dosis adecuadas de los medicamentos y la información sobre posibles efectos secundarios.