Sobre el trastorno de adaptación en niños

Descripción general

El trastorno de adaptación en niños es una reacción emocional o de conducta muy intensa que aparece dentro de los tres meses siguientes a un evento estresante o importante en la vida. Los niños con trastorno de adaptación pueden tener reacciones más fuertes de lo esperado o un nivel de malestar emocional mayor de lo habitual ante ciertas situaciones. Estas fuentes de estrés pueden causar varios síntomas que afectan el bienestar mental y físico del niño.

Es importante saber que estos síntomas no se deben a otro problema de salud mental ni forman parte del proceso normal de duelo o de adaptación a cambios de vida. Ejemplos de eventos que pueden provocar el trastorno de adaptación en niños incluyen mudanza, divorcio o separación, la pérdida de un ser querido, una enfermedad o una lesión graves, cambiar de escuela y dificultades económicas. Factores como la genética, las experiencias de vida, la personalidad y problemas de salud mental ya existentes pueden influir en cómo reaccionan los niños ante estos eventos. El tratamiento del trastorno de adaptación en niños puede incluir terapia o medicamentos.

Causas y factores de riesgo

Las causas en el cuerpo del trastorno de adaptación en la niñez no se entienden por completo. Sin embargo, se han identificado varios factores de riesgo no modificables y modificables.

Los factores de riesgo no modificables son cosas que no se pueden cambiar ni controlar. Para el trastorno de adaptación en la niñez, incluyen:

  • Problemas serios en la familia
  • Problemas de salud mental en los padres o cuidadores
  • Bajo nivel socioeconómico
  • Inestabilidad familiar

Los factores de riesgo modificables son cosas que se pueden influir o cambiar. Para el trastorno de adaptación en la niñez, incluyen:

  • Trauma previo o exposición a eventos traumáticos
  • Falta de apoyo social
  • Problemas económicos
  • Enfermedades del cerebro que empeoran con el tiempo, como la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson

Es importante saber que estos factores de riesgo pueden interactuar entre sí y con factores biológicos y del entorno, y así aumentar la probabilidad de desarrollar un trastorno de adaptación. Además, la presencia de ciertos factores clínicos, como la edad en que se hace el diagnóstico y si hay hidrocefalia (acumulación de líquido en el cerebro), puede señalar posibles áreas para intervenir.

Recuerde que cada situación es única. Consulte con un profesional de la salud para una evaluación completa y recomendaciones personalizadas.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes del trastorno de adaptación (dificultad para adaptarse a un cambio o situación estresante) en niños y niñas incluyen:

  • Problemas para dormir
  • Llanto frecuente
  • Evitar o no querer ir a la escuela
  • Apartarse de sus amigos y su familia
  • Provocar peleas
  • Irritabilidad
  • Dañar cosas a propósito
  • Actuar con hostilidad
  • Depresión y ansiedad

A medida que el trastorno avanza o se vuelve más grave, los niños y las niñas pueden presentar otros síntomas como:

  • Dolor de estómago
  • Dolor de cabeza
  • Comportarse de manera diferente en la escuela o en la casa
  • Comportamientos que otras personas pueden ver como inadecuados
  • Mojar la cama

Es importante saber que los síntomas del trastorno de adaptación pueden variar mucho según la edad, el temperamento y las habilidades para afrontar el estrés de cada persona. Aunque estos síntomas pueden indicar un trastorno de adaptación, se recomienda consultar a un profesional de la salud para una evaluación completa y para conocer opciones de tratamiento adecuadas.

Diagnóstico

Para diagnosticar el trastorno de adaptación en niños, los médicos suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Evaluación de síntomas: El médico evalúa los síntomas del niño con una evaluación psiquiátrica y preguntas sobre su historia clínica. También revisa eventos recientes que podrían haber desencadenado el trastorno.
  • Evaluación psicológica: El médico puede usar mediciones y pruebas diagnósticas estandarizadas, como los criterios del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición (DSM-5), para ver si los síntomas cumplen con los criterios del trastorno de adaptación.
  • Evaluación del desarrollo: En los niños, el médico puede verificar si el desarrollo va como se espera, porque esto puede afectar las respuestas emocionales y de conducta.
  • Descarte de otras afecciones: El médico puede pedir análisis de sangre y orina para asegurarse de que otra afección no esté causando los síntomas.

Para determinar el grado o la gravedad del trastorno de adaptación en niños, también se pueden usar:

  • Autism Diagnostic Observation Schedule-2 (ADOS): esta prueba ayuda a medir qué tan graves son los síntomas del trastorno del espectro autista (TEA) en niños que también tienen trastorno de adaptación.
  • Pervasive Developmental Disorders Behavior Inventory Parent Ratings: esta prueba evalúa qué tan graves son los síntomas de los trastornos generalizados del desarrollo en niños con trastorno de adaptación y TEA.

Es importante que estas evaluaciones las realicen profesionales de salud mental capacitados. Consulte con un médico o un profesional de salud mental para recibir un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para el trastorno de adaptación (dificultad para ajustarse a un cambio o evento estresante) en niños y niñas varían según las necesidades de cada menor. Sin embargo, se pueden recomendar las siguientes opciones:

  • Psicoterapia (terapia de conversación): Es el tratamiento principal para el trastorno de adaptación. Ayuda a los niños y niñas a explorar el evento estresante, a desarrollar formas eficaces de afrontarlo y a reducir los síntomas difíciles. La participación de los padres o cuidadores en la terapia es fundamental. El progreso se mide con el tiempo por medio de tareas para la casa y cuestionarios.
  • Medicamentos: En algunos casos, se pueden recetar junto con la psicoterapia. El tipo de medicamento depende del diagnóstico e incluye antidepresivos, estimulantes, estabilizadores del estado de ánimo u otros. La dosis puede variar por muchos factores, por eso es importante consultar con un profesional de la salud.
  • Terapia familiar: Suele recomendarse para niños y niñas con trastorno de adaptación. Ayuda a mejorar la comunicación, resolver conflictos y apoyarse de formas saludables.
  • Terapia grupal con pares: Se enfoca en fortalecer habilidades sociales y de comunicación, especialmente en adolescentes. Ofrece un ambiente de apoyo para compartir retos y estrategias para manejar el estrés con otros de su misma edad.

Es importante saber que hay poca investigación sobre los tratamientos para el trastorno de adaptación, y por lo general no se recetan medicamentos para esta afección. Lo mejor es consultar con un profesional de salud mental que pueda hacer una evaluación completa y recomendar opciones de tratamiento adecuadas a las necesidades específicas de su hijo o su hija.