Acerca del trastorno por estrés agudo

Descripción general

El trastorno por estrés agudo (TEA) es un problema de salud mental que puede aparecer inmediatamente después de un evento traumático. Se caracteriza por una reacción de miedo, sensación de no poder hacer nada o terror que es muy intensa. El TEA tiene aspectos similares al trastorno por estrés postraumático (TEPT) y comparten muchos síntomas. Sin embargo, a diferencia del TEPT, que dura más de un mes, los síntomas del TEA suelen durar entre 3 y 30 días. Si los síntomas continúan después de ese tiempo, se puede considerar un diagnóstico de TEPT.

Algunos síntomas comunes del TEA incluyen palpitaciones del corazón, falta de aire, sentir mareo, dolor de cabeza, dolor de estómago o indigestión, sudoración y dolor en el pecho. Es importante reconocer y tratar el TEA, porque sin tratamiento puede llevar al desarrollo de TEPT. Si sospecha que puede tener TEA, busque ayuda profesional para el diagnóstico y para conocer opciones de tratamiento adecuadas.

Causas y factores de riesgo

El trastorno por estrés agudo es una afección que aparece después de vivir un evento traumático. No se conocen por completo las causas biológicas de este trastorno, pero la investigación sugiere que influyen estos factores:

  • Factores del cerebro y el sistema nervioso: Un evento traumático puede activar en exceso el sistema de respuesta al estrés. Esto cambia el equilibrio de sustancias químicas del cerebro. Puede afectar el control de las emociones, la forma en que se guardan los recuerdos y el nivel de alerta del cuerpo.

Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar ni controlar. En este trastorno incluyen:

  • Antecedentes de trauma: Quienes ya vivieron un trauma antes tienen más probabilidad de presentar el trastorno después de otro evento traumático.
  • Antecedentes de enfermedad mental: Tener una condición de salud mental, como depresión o trastornos de ansiedad, puede aumentar el riesgo de presentar el trastorno.

Los factores de riesgo modificables son los que se pueden influir o cambiar. En este trastorno incluyen:

  • Apoyo social: Tener poco o mediano apoyo de familia, amistades o comunidad puede contribuir a que aparezcan los síntomas y a que sean más intensos.
  • Estrés percibido: Sentir niveles moderados de estrés puede aumentar la probabilidad de presentar el trastorno.

Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que usted desarrollará el trastorno, porque cada persona responde de forma distinta al trauma. Si sospecha que puede tenerlo o le preocupa su salud mental, es fundamental buscar orientación con un profesional de la salud que pueda darle consejos y apoyo personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes del Trastorno por Estrés Agudo (TEA) incluyen:

  • Palpitaciones (latidos rápidos o fuertes)
  • Falta de aire
  • Mareo
  • Dolor de cabeza
  • Dolor de estómago o indigestión
  • Sudoración
  • Dolor en el pecho

A medida que el TEA avanza o se hace más grave, pueden aparecer síntomas adicionales. Estos pueden incluir:

  • Ansiedad y miedo
  • Cambios en el ánimo, como irritabilidad o tristeza
  • Dificultad para tomar decisiones
  • Pérdida de interés en actividades habituales
  • Problemas para dormir
  • Sentirse indefenso
  • Dificultad en las relaciones con otras personas
  • Otros síntomas de depresión

Es importante saber que el TEA y el Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) comparten muchos síntomas. Si los síntomas duran más de un mes, se puede considerar un diagnóstico de TEPT. Siempre es mejor consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar el trastorno por estrés agudo (ASD, por sus siglas en inglés), se suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Entrevista clínica: un profesional de salud hará una entrevista detallada para evaluar los síntomas, los desencadenantes y cómo afectan la vida diaria.
  • Criterios diagnósticos: el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición (DSM-5), ofrece criterios específicos para diagnosticar este trastorno. El profesional de salud evaluará si la persona cumple estos criterios.
  • Cuestionarios de autoevaluación: se pueden usar cuestionarios estandarizados para medir los síntomas y la intensidad. Suelen preguntar sobre revivir el evento, evitación, estado de alerta o sobresalto, y disociación (sentirse desconectado de uno mismo o de la realidad).

Para determinar la etapa o la gravedad del trastorno por estrés agudo, se pueden incluir:

  • Escala de Trastorno por Estrés Agudo (ASDS, por sus siglas en inglés): se usa con frecuencia para medir la gravedad de los síntomas. Incluye preguntas que evalúan varios grupos de síntomas.
  • Escalas numéricas: evalúan la sensación de impotencia, el miedo a morir u otros factores relacionados con la gravedad.

Es importante saber que los exámenes, pruebas y procedimientos específicos pueden variar según el enfoque y el criterio clínico del profesional de salud. Se recomienda consultar con un profesional de salud para obtener un diagnóstico exacto y evaluar la gravedad del trastorno por estrés agudo.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del Trastorno por Estrés Agudo (TEA) son aliviar los síntomas, reducir las limitaciones en la vida diaria y mejorar el bienestar general. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estos objetivos:

  • Psicoeducación (información y educación sobre el problema): Dar información sobre la causa y el funcionamiento de la ansiedad ayuda a entender los síntomas y a que el tratamiento sea más eficaz.
  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): Ayuda a corregir actitudes y creencias inadecuadas y formas de pensar poco útiles sobre el evento traumático. También enseña estrategias para afrontar la situación y promueve conductas más saludables.
  • Medicación: Se pueden recetar ciertos medicamentos para manejar los síntomas del TEA. Pueden incluir antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN), para aliviar la ansiedad y la depresión.
  • Procedimientos terapéuticos: Se pueden usar técnicas de estimulación cerebral, como la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT, TMS) o la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa (tDCS), para modular la actividad del cerebro y reducir los síntomas.
  • Cambios en los hábitos de salud: Practicar técnicas de relajación, ejercicios para aliviar el estrés, yoga, meditación y ejercicio aeróbico puede ayudar a manejar la ansiedad y el estrés asociados con el TEA.
  • Tratamientos complementarios y alternativos: Pueden incluir técnicas de relajación, ejercicios de atención focalizada, ejercicios de respiración y posturas físicas.

Cada enfoque de tratamiento busca aliviar los síntomas, mejorar el funcionamiento y aumentar la calidad de vida de las personas con TEA. Es importante consultar con un profesional de la salud para definir el plan de tratamiento más adecuado para cada persona.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.