Sobre la adicción al ejercicio
La adicción al ejercicio es un problema de conducta. Es una obsesión poco saludable con la actividad física o el ejercicio. La persona siente que no puede dejar de hacer ejercicio, aun cuando eso afecta sus otras obligaciones, sus relaciones y su salud. Algunas personas usan el ejercicio para controlar sus emociones. Con el tiempo, necesitan hacer más ejercicio para sentir el mismo alivio o control. Esto causa más estrés, conflictos en sus relaciones, enfermedades y lesiones.
La adicción al ejercicio suele aparecer junto con trastornos de la alimentación (problemas graves con la alimentación) o con patrones de alimentación poco saludables. Aunque el ejercicio tiene muchos beneficios para la salud mental y física, la adicción hace que deje de ser una parte normal de un estilo de vida saludable y se convierta en algo dañino y controlador. Es importante que usted busque tratamiento adecuado para la adicción al ejercicio para recuperar una relación equilibrada y sana con la actividad física.
Las causas exactas de la adicción al ejercicio no se conocen por completo. Se cree que resulta de una interacción compleja de factores biológicos, psicológicos y del entorno.
Los factores de riesgo no modificables de la adicción al ejercicio no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Antecedentes de adicción o adicción activa
- Trastorno alimentario diagnosticado o patrones de alimentación problemáticos
- Problema de salud mental
- Perfeccionismo
- Autoestima baja
Los factores de riesgo modificables de la adicción al ejercicio se pueden cambiar o influir. Incluyen:
- Deseo intenso de estar muy delgada o muy delgado
- Bulimia (un trastorno alimentario)
- Insatisfacción con el cuerpo
- Preocupaciones sobre la imagen corporal
Es importante saber que estos factores de riesgo pueden superponerse e interactuar entre sí. Además, tener estos factores no significa necesariamente que una persona desarrollará adicción al ejercicio. Es una condición compleja que puede involucrar una combinación de varios factores. Si le preocupa la adicción al ejercicio, consulte con un profesional de la salud para una evaluación completa y orientación.
La adicción al ejercicio puede mostrar varios síntomas, tanto al inicio como al avanzar o hacerse más grave. Estos son los síntomas más comunes:
Síntomas tempranos:
- Preocupación constante por hacer ejercicio: organizar su horario alrededor del ejercicio y sentir que necesita hacer cada vez más para sentirse bien o para no sentirse culpable
- Ansiedad o culpa cuando no puede hacer ejercicio: sentir una reacción emocional intensa, culpa fuerte o ansiedad cuando pierde una sesión de ejercicio
Etapas posteriores/progresión/mayor gravedad:
- Hacer ejercicio estando enfermo o lesionado: negarse a saltarse sesiones o a bajar la intensidad aun cuando está enfermo o lesionado
- Síntomas de abstinencia cuando no puede ejercitarse: presentar ansiedad, enojo o irritabilidad cuando no puede hacer ejercicio
- Priorizar el ejercicio sobre responsabilidades o relaciones: descuidar el pago de cuentas, faltar al trabajo diciendo que está enfermo o aislarse por su rutina de ejercicio
- Imagen corporal poco saludable o distorsionada: desarrollar dismorfia corporal (preocupación excesiva por supuestos defectos en su apariencia) y estar pendiente de esos defectos
- Usar el ejercicio para controlar la salud o el peso: depender en exceso del ejercicio con fines de salud o para bajar de peso
Recuerde: estos síntomas pueden variar de una persona a otra. Si sospecha que tiene adicción al ejercicio, busque ayuda de un profesional de la salud para obtener un diagnóstico correcto y un manejo adecuado.
Para diagnosticar la adicción al ejercicio, se usan con frecuencia los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Cuestionarios de autoevaluación: Se usan cuestionarios como el Exercise Addiction Inventory (EAI) y el Exercise Dependence Scale (EDS) para evaluar los síntomas de adicción al ejercicio. Estos cuestionarios presentan una serie de afirmaciones y usted responde según sus propias experiencias y conductas.
Para determinar la etapa o qué tan grave es la adicción al ejercicio, se pueden incluir exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:
- Lista de síntomas: Se puede usar una lista de síntomas para evaluar la gravedad. Esta lista suele incluir criterios basados en publicaciones sobre adicción al ejercicio. El nivel de gravedad se define según cuántos criterios cumple la persona.
- Entrevistas en persona: Se pueden hacer entrevistas en persona con un profesional de la salud o con un investigador para obtener más información sobre sus hábitos de ejercicio, sus motivaciones y posibles señales de adicción.
- Evaluaciones en línea: Gracias a las plataformas en línea, evaluaciones como la EDS-21 pueden ofrecerse por internet, para que usted las complete a distancia. Las entrevistas también se pueden hacer por videollamada.
Es importante saber que estos exámenes, pruebas y procedimientos no son herramientas diagnósticas definitivas; sirven como señales para realizar una evaluación más profunda. Para un diagnóstico exacto y para determinar la gravedad, se recomienda consultar a un profesional de la salud especializado en adicciones o salud mental.
Las metas del tratamiento para la adicción al ejercicio son atender las causas de fondo, promover una relación sana con el ejercicio y mejorar el bienestar general. Estos son algunos tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estas metas:
- Terapia o consejería: La terapia cognitivo-conductual (TCC) se usa con frecuencia para tratar la adicción al ejercicio. Ayuda a identificar y cambiar pensamientos y conductas poco saludables relacionados con el ejercicio. La terapia busca atender las causas de fondo, como problemas de imagen corporal o perfeccionismo.
- Medicamentos: En este momento no hay medicamentos específicos aprobados para tratar la adicción al ejercicio. Sin embargo, si la adicción al ejercicio está relacionada con otros problemas como trastornos de la alimentación o ansiedad, se pueden recetar medicamentos para manejar esos problemas.
- Cambios en los hábitos de salud: Desarrollar hábitos saludables y un enfoque equilibrado del ejercicio es clave. Esto puede incluir fijar metas realistas, incluir días de descanso, variar las actividades físicas y enfocarse en el bienestar general, no solo en el ejercicio.
- Grupos de apoyo: Unirse a grupos de apoyo o buscar apoyo de otras personas que han pasado por retos similares puede dar un sentido de comunidad y comprensión. Compartir experiencias y estrategias para afrontar la situación puede ser útil.
Es importante saber que el plan de tratamiento debe adaptarse a las necesidades y circunstancias de cada persona. Consultar con un profesional de salud mental con licencia es esencial para recibir recomendaciones personalizadas.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de salud para saber la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre posibles efectos secundarios.