Sobre el trastorno de conversión

Descripción general

El trastorno de conversión, también llamado trastorno de síntomas neurológicos funcionales (en inglés, FND), es un trastorno de salud mental. Se caracteriza por síntomas físicos que no se explican por una enfermedad o lesión física. Ocurre cuando el estrés psicológico o un trauma emocional se convierten en síntomas físicos.

Estos síntomas suelen afectar el sistema nervioso y pueden incluir: ceguera, parálisis, distonía (los músculos se contraen sin control), convulsiones no epilépticas de origen psicológico (en inglés, PNES), anestesia (pérdida de sensibilidad), dificultad para tragar, tics motores, dificultad para caminar, alucinaciones, afonía (pérdida de la voz) y demencia.

Se cree que ocurre cuando un factor desencadenante interrumpe las señales del cerebro hacia diferentes partes del cuerpo. El diagnóstico se basa en identificar signos típicos del trastorno y descartar otras posibles causas de los síntomas. Aunque la causa exacta no está clara, a menudo aparece después de sucesos de vida adversos, traumas o situaciones de estrés. Es importante consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.

Causas y factores de riesgo

Las causas exactas del trastorno de conversión no se conocen por completo. Se cree que es una respuesta física a un trauma mental, físico o psicológico. En este trastorno, el estrés psicológico o un trauma emocional se convierten en síntomas físicos. Se piensa que el sistema nervioso está sano, pero no funciona bien en las personas con este trastorno.

Factores de riesgo no modificables del trastorno de conversión (no se pueden cambiar ni controlar):

  • Antecedentes de eventos traumáticos, tanto físicos como psicológicos
  • Sexo (más frecuente en mujeres)
  • Edad (niños menores de 10 años)

Factores de riesgo modificables del trastorno de conversión (se pueden influir o cambiar):

Estos factores no están bien definidos por la naturaleza compleja del trastorno. Sin embargo, algunos posibles desencadenantes que pueden contribuir al desarrollo del trastorno de conversión o de síntomas relacionados incluyen:

  • Ansiedad
  • Estrés emocional
  • Presenciar hechos de violencia
  • Abuso sexual en la niñez
  • Antecedentes de abuso o maltrato
  • Relaciones personales negativas

Es importante saber que estos factores de riesgo pueden variar de una persona a otra, y las experiencias individuales pueden ser diferentes. Si cree que usted o alguien que conoce podría tener trastorno de conversión, se recomienda consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y opciones de tratamiento adecuadas.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes del trastorno de conversión incluyen:

  • Debilidad del lado izquierdo del cuerpo: es un síntoma del sistema nervioso común en personas con trastorno de conversión.
  • Entumecimiento (falta de sensibilidad): aproximadamente 1 de cada 3 pacientes con trastorno de conversión presenta este síntoma al inicio.
  • Habla arrastrada (dificultad para hablar con claridad): otro síntoma común en las primeras etapas del trastorno de conversión.

A medida que el trastorno avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:

  • Disfonía funcional: se refiere a ronquera o hablar en susurros; es común en pacientes con trastorno de conversión.
  • Ataques o convulsiones: algunas personas presentan episodios de ataques o convulsiones al progresar el trastorno.
  • Síntomas sensoriales: pueden incluir anestesia (pérdida de sensibilidad), hiperestesia (mayor sensibilidad a los estímulos) y alteraciones de la vista o del oído.
  • Ansiedad o depresión que coexisten: no es raro que las personas con trastorno de conversión también tengan trastornos de ansiedad o depresión.
  • Otros síntomas físicos: dolor de cabeza, dolor abdominal, náuseas, mareo y cansancio son de los más comunes.

Es importante saber que los síntomas varían entre personas y pueden aparecer y desaparecer rápido o durar años. Si tiene síntomas que le preocupan, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el manejo adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar el trastorno de conversión, los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: El profesional revisa señales físicas que puedan explicar los síntomas, como debilidad o movimientos no habituales. Se enfoca en encontrar diferencias entre lo que usted cuenta y lo que se observa en el examen, por ejemplo, reflejos o movimientos que no coinciden con afecciones médicas típicas.
  • Examen neurológico: Es una revisión detallada de la fuerza, los reflejos, la coordinación y la sensibilidad. Estas pruebas ayudan a descartar enfermedades neurológicas como accidente cerebrovascular, esclerosis múltiple o convulsiones.
  • Evaluación psiquiátrica: Es clave para el diagnóstico. Es una evaluación psicológica para identificar estrés, traumas o conflictos emocionales que puedan desencadenar síntomas físicos. Un psiquiatra o un psicólogo puede hacer entrevistas o usar cuestionarios.
  • Análisis de laboratorio: Se pueden pedir análisis básicos para descartar infecciones, problemas del metabolismo u otras causas médicas de los síntomas. Las pruebas se eligen según lo que usted presenta.
  • Estudios de imagen: Se puede hacer una resonancia magnética (RM) o una tomografía computarizada (TC) si es necesario descartar problemas en el cerebro o la médula espinal que expliquen los síntomas.
  • Electroencefalograma (EEG): Si los síntomas hacen pensar en convulsiones, se puede hacer un EEG para buscar actividad cerebral anormal y distinguir entre epilepsia y crisis psicógenas no epilépticas, una forma frecuente del trastorno de conversión.
  • Pruebas neurológicas especializadas: Como la electromiografía (EMG) o los estudios de conducción nerviosa. Sirven para evaluar síntomas del movimiento, como debilidad o parálisis, y descartar trastornos de nervios o músculos.
  • Observación de los patrones de los síntomas: El trastorno de conversión a menudo muestra síntomas que no siguen los patrones típicos de enfermedades conocidas. El equipo de salud puede observar cómo cambian los síntomas en distintas situaciones o durante los exámenes para detectar estas diferencias.

Recuerde que estos son procedimientos y recomendaciones generales. Su profesional de la salud decidirá qué exámenes, pruebas y procedimientos son necesarios según su situación.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento del trastorno de conversión (un problema de salud mental que puede causar síntomas físicos) son identificar y tratar la causa de base, controlar los factores que desencadenan los síntomas y reducir los síntomas físicos. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estas metas:

  • Tratar problemas de salud mental de base: Si hay un problema como depresión o ansiedad, tratarlo puede ayudar a mejorar los síntomas.
  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): Esta terapia se enfoca en identificar y cambiar pensamientos y conductas negativas. Ayuda a desarrollar estrategias para manejar el estrés y el trauma emocional.
  • Psicoterapia: Hablar con una persona profesional en salud mental puede ayudar a explorar y abordar los factores emocionales que contribuyen al trastorno de conversión.
  • Técnicas de relajación: Prácticas como la meditación o el yoga pueden ayudar a reducir el estrés y mejorar el bienestar.
  • Fisioterapia (terapia física): Busca mejorar la función y la movilidad con ejercicios, estiramientos y otras técnicas.
  • Mantener un equilibrio sano entre trabajo y vida personal: Dar prioridad al autocuidado, poner límites y manejar las fuentes de estrés puede ayudar a reducir los síntomas.
  • Buscar apoyo de amistades, familia y la comunidad: Contar con una red de apoyo sólida brinda apoyo emocional y ayuda en la recuperación.

Es importante saber que no hay medicamentos específicos para el trastorno de conversión. Sin embargo, según su situación, su profesional de la salud puede recetar medicamentos para tratar problemas como la ansiedad o la depresión. Consulte siempre con su profesional de la salud antes de considerar cualquier medicamento.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Hable con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más efectos secundarios.