Acerca de la esquizofrenia
La esquizofrenia es una enfermedad mental grave. Afecta cómo una persona piensa, siente y se comporta. Puede causar problemas para pensar con claridad, percibir la realidad, manejar las emociones e interactuar con otras personas. Quienes tienen esquizofrenia pueden parecer que han perdido el contacto con la realidad. Pueden tener síntomas como alucinaciones (ver u oír cosas que no están), delirios (creencias firmes que no son reales) y pensamiento desorganizado (las ideas no siguen un orden). También puede haber menos expresión de emociones, menos motivación para lograr metas y dificultad en las relaciones sociales. Algunas personas tienen problemas de movimiento (dificultad para controlar los músculos y los movimientos). Otras tienen dificultades cognitivas (problemas con habilidades mentales como prestar atención, recordar y resolver problemas).
Estos síntomas pueden hacer difícil participar en las actividades de cada día. Sin embargo, hay tratamientos eficaces. Muchas personas que reciben tratamiento pueden estudiar o trabajar, lograr independencia y disfrutar de sus relaciones personales. La esquizofrenia suele comenzar al final de la adolescencia o al inicio de la adultez, pero a veces hay señales en la niñez. Es importante recibir ayuda temprano para mejorar cómo avanza la enfermedad.
Las causas exactas de la esquizofrenia en el cerebro y el cuerpo todavía no se entienden por completo. Sin embargo, hay varios factores que pueden contribuir a que se desarrolle esta condición. Estos incluyen:
- Factores genéticos: Hay evidencia de que la herencia influye en la esquizofrenia. Tener un familiar cercano con la condición, como un padre o un hermano, aumenta el riesgo.
- Química, estructura y desarrollo del cerebro: Se han visto desequilibrios en ciertas sustancias químicas del cerebro llamadas neurotransmisores (mensajeros que ayudan a las células nerviosas a comunicarse). Además, en algunas personas con esta condición se observan problemas en la estructura y el desarrollo del cerebro.
- Factores ambientales: Varios factores del entorno pueden aumentar el riesgo de esquizofrenia. Esto incluye la exposición a virus o la desnutrición durante el embarazo, sobre todo en el primer y segundo trimestre. También se han señalado como posibles factores vivir en ambientes con mucho estrés y vivir con pocos recursos económicos.
Factores de riesgo no modificables de la esquizofrenia: no se pueden cambiar ni controlar. Esto incluye:
- Genética: Tener antecedentes familiares de esquizofrenia aumenta el riesgo de una persona.
Factores de riesgo modificables de la esquizofrenia: se pueden influir o cambiar. Estos incluyen:
- Consumo de sustancias: El uso de drogas que alteran la mente, especialmente durante la adolescencia y con uso frecuente, se ha vinculado con un mayor riesgo de desarrollar esquizofrenia.
- Factores ambientales: Ambientes con mucho estrés, exposición a virus y deficiencias nutricionales durante el embarazo pueden aumentar el riesgo de desarrollar esquizofrenia.
Es importante saber que tener estos factores de riesgo no significa que una persona desarrollará esquizofrenia. Si le preocupa su riesgo o tiene síntomas, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para una evaluación y orientación adecuadas.
Los síntomas tempranos más comunes de la esquizofrenia incluyen:
- Irritabilidad
- Dificultad para concentrarse
- Bajo rendimiento en la escuela o el trabajo
- Aislamiento social
- Mayor desconfianza o paranoia (miedo a que otros le quieran hacer daño)
- Cambios en intereses o hábitos
- Descuidar la higiene personal
A medida que la esquizofrenia avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas. Estos pueden incluir:
- Alucinaciones (por ejemplo, oír voces)
- Delirios (creencias persistentes que otras personas no comparten)
- Habla desorganizada (difícil de seguir)
- Catatonía (no poder moverse y dejar de comunicarse)
- Poca expresión de las emociones
- Comportamiento desorganizado
Es importante saber que la experiencia de cada persona con la esquizofrenia puede ser diferente, y los síntomas pueden variar. Si usted o alguien que conoce presenta alguno de estos síntomas, es esencial buscar evaluación y orientación médicas. Solo un profesional de la salud puede dar un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la esquizofrenia, los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: se revisan señales físicas de otros problemas médicos o cambios inusuales.
- Evaluación psiquiátrica: un examen completo ayuda a conocer su historia de salud mental, sus síntomas y los antecedentes médicos de su familia.
- Análisis de sangre: ayudan a descartar otras posibles causas de los síntomas, como consumo de sustancias u otros problemas de salud mental.
- Pruebas de imagen: la Resonancia Magnética (RM) o la Tomografía Computarizada (TC) pueden usarse para descartar otros trastornos del cerebro.
Para determinar la etapa o la gravedad de la esquizofrenia, se pueden incluir exámenes, pruebas y procedimientos adicionales, como:
- Evaluación del funcionamiento: valora el nivel de funcionamiento en áreas de la vida, como el trabajo, las relaciones y el cuidado personal.
- Evaluación de síntomas: el personal de salud revisa la frecuencia y la intensidad de síntomas como alucinaciones (ver u oír cosas que no son reales), delirios (creencias firmes que no son reales) y habla desorganizada (difícil de seguir).
- Respuesta a los medicamentos: se observa cómo responde la persona a los medicamentos. Eso puede indicar la gravedad de los síntomas.
Es importante recordar que solo los profesionales de la salud pueden diagnosticar con precisión y determinar la etapa o la gravedad de la esquizofrenia según la situación de cada persona.
Las metas del tratamiento de la esquizofrenia incluyen:
- Enfocar los síntomas: La meta principal es reducir la intensidad de los síntomas, como alucinaciones (ver u oír cosas que no son reales), delirios (creencias falsas), pensamiento desorganizado y síntomas negativos (poca energía o motivación).
- Prevenir recaídas: El tratamiento busca evitar que regresen los episodios psicóticos (pérdida de contacto con la realidad) y mantener la estabilidad a largo plazo.
- Aumentar el desempeño en la vida diaria: Se busca mejorar el funcionamiento social y laboral, fortalecer las habilidades cognitivas (de pensamiento) y promover una mejor calidad de vida.
Opciones de tratamiento recomendadas para la esquizofrenia:
- Medicamentos: Los antipsicóticos son el tratamiento principal para controlar los síntomas. Actúan al bloquear receptores de dopamina (una sustancia química del cerebro), lo que reduce las alucinaciones, los delirios y el pensamiento desorganizado.
- Psicoterapia: Diferentes tipos de terapia pueden ayudar. La terapia cognitivo-conductual (TCC) ayuda a abordar el pensamiento y las conductas desorganizadas. La terapia individual y de grupo brinda apoyo emocional, estrategias de afrontamiento y mejora las habilidades sociales.
- Intervenciones psicosociales: Buscan mejorar el funcionamiento diario y promover la recuperación. Pueden incluir capacitación laboral, entrenamiento en habilidades sociales, educación y apoyo para la familia, tratamiento asertivo comunitario (ACT, por sus siglas en inglés) y manejo de casos.
- Cambios en los hábitos de salud: Adoptar un estilo de vida saludable puede ayudar a manejar la esquizofrenia. Esto incluye hacer ejercicio con regularidad, llevar una dieta equilibrada, dormir lo suficiente, evitar el consumo de alcohol y drogas, y tomar los medicamentos tal como se los receten.
Es importante que el plan de tratamiento se personalice según sus necesidades y metas. Trabaje de cerca con sus profesionales de la salud para encontrar la combinación de tratamientos más efectiva para usted.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.