Acerca de la psicosis durante una crisis de salud mental
El “mental breakdown” y la psicosis son dos términos distintos que describen aspectos diferentes de la salud mental.
- “Mental breakdown”, también llamado “crisis nerviosa”, es un término antiguo que antes se usaba para muchos problemas de salud mental. Se refiere a un estado en el que el estrés hace que la persona no pueda realizar bien sus actividades diarias por un tiempo. Sus señales pueden variar según el problema de salud mental de fondo, como depresión, ansiedad o trastorno de estrés postraumático (TEPT), un problema que puede aparecer después de vivir un evento traumático.
- La psicosis, en cambio, es un término que usan los médicos para un grupo de síntomas que afectan la mente. Involucra pensamientos y percepciones alterados. Esto hace difícil distinguir lo que es real de lo que no lo es. La psicosis puede tener varias causas, como problemas de salud mental como la esquizofrenia, algunas enfermedades físicas, el consumo de drogas u otras sustancias y la falta de sueño.
Es importante saber que “crisis nerviosa” y psicosis son conceptos distintos, pero ambos necesitan evaluación y tratamiento profesionales. Si usted o alguien que conoce tiene síntomas de alguna de estas condiciones, busque orientación de un profesional de la salud.
Las causas de la crisis de salud mental y la psicosis (cuando se pierde el contacto con la realidad) no se conocen por completo, pero hay varios factores asociados con su desarrollo:
- Factores genéticos: ciertos genes y variantes genéticas pueden aumentar la probabilidad de tener una crisis de salud mental y psicosis, aunque tener estos genes no garantiza que vaya a desarrollar la afección.
Factores de riesgo no modificables de crisis de salud mental y psicosis: no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Edad: ser más joven se ha identificado como un factor de riesgo para tener síntomas que indican riesgo de psicosis.
Factores de riesgo modificables de crisis de salud mental y psicosis: se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Consumo problemático de sustancias: tanto el consumo perjudicial de alcohol como de otras drogas, a lo largo de la vida, se han asociado con mayor riesgo de síntomas que indican riesgo de psicosis.
- Estado civil y apoyo social: estar soltero o no tener pareja actual se ha vinculado con una mayor probabilidad de presentar síntomas que indican riesgo de psicosis.
- Nivel educativo y situación laboral: tener menos estudios y estar desempleado se han identificado como factores de riesgo de síntomas que indican riesgo de psicosis.
- Antecedentes familiares de trastornos mentales: tener familiares con trastornos mentales, en especial trastornos por consumo de sustancias y/o trastornos del estado de ánimo, aumenta el riesgo de presentar síntomas que indican riesgo de psicosis.
- Eventos traumáticos: haber vivido eventos traumáticos en algún momento de la vida se ha asociado con una mayor probabilidad de tener síntomas que indican riesgo de psicosis.
Es importante saber que estos factores de riesgo no son causas definitivas de la crisis de salud mental y la psicosis, sino factores que pueden contribuir a su desarrollo. La atención temprana y medidas preventivas específicas pueden ayudar a reducir algunos de estos riesgos. Siempre consulte con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.
Los primeros signos de una crisis de salud mental y de psicosis (cuando una persona pierde el contacto con la realidad) pueden variar de una persona a otra. Algunos signos comunes son:
- Cambios grandes en su desempeño en la escuela o en el trabajo
- Sentirse inquieto o desconfiado con otras personas
- Emociones muy intensas o casi ninguna emoción
- Descuidar su higiene personal
- Dificultad para concentrarse
- Alejarse de familiares y amigos
- Pensamientos o creencias raras que no se van
- Ver, oír o sentir cosas que no están ahí
- Hablar de forma confusa
A medida que la crisis de salud mental y la psicosis avanzan o se vuelven más graves, pueden aparecer más síntomas. Estos pueden incluir:
- Alucinaciones: experimentar cosas que no son reales, como ver u oír cosas que otras personas no perciben
- Delirios: mantener creencias falsas aunque no haya pruebas
- Conducta inapropiada: acciones que no son socialmente aceptables o apropiadas
- Habla incoherente: hablar de forma difícil de entender
- Problemas de sueño: cambios en sus patrones de sueño
- Aislamiento social: volverse más distante de otras personas
- Depresión y ansiedad: sentirse decaído, triste o preocupado
Es importante saber que solo un profesional de salud mental puede diagnosticar con precisión una crisis de salud mental y la psicosis. Si usted tiene síntomas que le preocupan, busque ayuda de un profesional de la salud.
Para diagnosticar una crisis de salud mental y la psicosis (pérdida de contacto con la realidad) y saber en qué etapa está o qué tan grave es, el médico puede hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
Pruebas que se hacen con frecuencia para diagnosticar una crisis de salud mental y la psicosis:
- Historia clínica detallada: El médico reunirá información sobre su historia personal, familiar, médica, cultural, social y religiosa para entender la causa de fondo de la psicosis.
- Examen físico: Incluye una evaluación del estado mental y un examen neurológico para revisar la memoria, el pensamiento y si hay problemas del sistema nervioso.
- Análisis de laboratorio: Se pueden hacer análisis de sangre para descartar otras enfermedades. Pueden incluir un hemograma completo, un perfil metabólico completo, pruebas de función tiroidea, niveles de niacina (vitamina B3), vitamina B12 y folato (ácido fólico), así como pruebas del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y de sífilis.
- Prueba toxicológica de orina: Ayuda a identificar consumo de sustancias que pueda contribuir a la psicosis.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para saber la etapa o gravedad de la crisis de salud mental y la psicosis:
- Pruebas psicológicas y neuropsicológicas: Ayudan a distinguir entre trastornos mentales principales (como la esquizofrenia o la depresión primaria) y enfermedades neurológicas.
- Instrumentos diagnósticos estandarizados o cuestionarios estructurados: Ayudan a evaluar a pacientes hospitalizados bajo custodia y a reunir información de los familiares.
- Examen psicométrico: Evaluación completa de la función cognitiva (memoria, atención y pensamiento) con métodos o instrumentos específicos.
- Entrevistas de seguimiento: Conversaciones periódicas con el paciente o con personas que conocen bien su vida pueden mostrar cómo avanzan los síntomas.
Recuerde que estas son guías generales. Un profesional de la salud ajustará el proceso diagnóstico según su situación. Consulte siempre con su médico para recibir consejos personalizados.
Las metas del tratamiento para la crisis de salud mental y la psicosis son aliviar los síntomas, reducir las dificultades para hacer sus actividades diarias, prevenir y tratar otros problemas de salud que ocurren al mismo tiempo, y mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias. A continuación, algunos tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estas metas:
Tipos de medicamentos:
- Medicamentos antipsicóticos: ayudan a reducir las alucinaciones (ver o escuchar cosas que no están allí), los delirios (creencias firmes que no son reales) y el pensamiento desorganizado. Actúan al bloquear ciertos receptores de dopamina (una sustancia química del cerebro).
- Estabilizadores del ánimo: ayudan a mantener estable el estado de ánimo y a prevenir cambios bruscos que pueden ocurrir con la psicosis.
Terapias:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): ayuda a identificar y cambiar pensamientos y conductas negativas relacionadas con la psicosis. Busca mejorar las habilidades para afrontar, reducir el malestar y mejorar el funcionamiento general.
- Terapia familiar: incluye a la familia en el proceso. Ofrece educación, apoyo y mejora la comunicación dentro del hogar.
Procedimientos terapéuticos:
- Terapia electroconvulsiva (TEC): se puede considerar en casos graves de crisis de salud mental y psicosis que no responden a otros tratamientos. Consiste en aplicar corrientes eléctricas controladas al cerebro para provocar una convulsión breve, lo que puede aliviar los síntomas.
Cambios de conducta saludable:
- Ejercicio regular: la actividad física regular puede mejorar el ánimo, reducir el estrés y aumentar el bienestar general.
- Sueño adecuado: dormir lo suficiente es clave para manejar los síntomas de la psicosis. Establecer una rutina de sueño constante puede ayudar.
Otros tratamientos:
- Psicoeducación: aprender sobre la naturaleza del trastorno y los efectos del tratamiento puede darle más control para participar activamente en su cuidado.
- Apoyo social: crear una red de apoyo sólida mediante grupos de pares y una buena relación de trabajo y confianza con su equipo de atención (alianza terapéutica) puede mejorar los resultados del tratamiento y la recuperación a largo plazo.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis para su situación individual. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para más detalles sobre los efectos secundarios.