Información sobre el delirio (confusión repentina)

Descripción general

El delirio, también llamado confusión repentina, es un trastorno mental temporal que puede ocurrir en personas hospitalizadas. Se caracteriza por un cambio súbito del estado mental, que causa confusión, problemas de memoria y cambios en el estado de ánimo o en el nivel de conciencia.

El delirio puede presentarse de varias formas, desde agitación hasta aislamiento o síntomas parecidos a la depresión. Suele desarrollarse en poco tiempo, a menudo en horas o días, y puede variar a lo largo del día.

El delirio puede ser causado por infecciones, desequilibrios en las sustancias químicas del cuerpo o ciertos medicamentos. Detectarlo a tiempo y tratarlo pronto es importante para reducir el riesgo de complicaciones. Si usted o un ser querido tiene síntomas de delirio, es recomendable comunicarse con un profesional de la salud para evaluación y orientación.

Causas y factores de riesgo

La confusión aguda (delirium) es una confusión repentina. Puede tener varias causas y factores de riesgo. Aquí están las respuestas a sus preguntas:

Causas en el cuerpo de la confusión aguda:

  • Problemas repentinos por una enfermedad: la presión arterial baja, la acidosis (demasiado ácido en la sangre), la falta de oxígeno y la sepsis (infección grave en la sangre) pueden causar confusión aguda.
  • Factores del entorno: la luz, los sonidos de alarmas y el ruido alrededor pueden desencadenar confusión.
  • Daño causado por la atención médica: procedimientos médicos como aspiraciones frecuentes (succión de secreciones), pinchazos, mantener a la persona sin moverse por mucho tiempo y el uso de ciertos medicamentos (como sedantes y benzodiacepinas, que son medicinas para calmar o dormir) aumentan el riesgo.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar:

  • Edad avanzada: las personas mayores tienen más riesgo de presentar confusión aguda.
  • Enfermedades de base: algunas enfermedades, como la demencia (problemas de memoria y pensamiento) o las infecciones, aumentan la posibilidad de confusión.
  • Ventilación mecánica prolongada: estar conectado a un respirador (máquina que ayuda a respirar) por mucho tiempo puede contribuir a la confusión.

Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:

  • Uso de sedación y benzodiacepinas: reducir al mínimo el uso de sedantes y benzodiacepinas puede ayudar a bajar el riesgo de confusión.
  • Ansiedad y miedo: brindar atención adecuada, manejar la ansiedad y explicar las actividades que se realizan puede ayudar a prevenir la confusión.
  • Buena alimentación y movilidad: fomentar el movimiento y asegurar una buena alimentación puede disminuir la posibilidad de confusión.

Recuerde que estos factores y causas pueden variar entre las personas. Es importante consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes del delirio, o confusión repentina, incluyen:

  • Dificultad para concentrarse o prestar atención
  • Sentirse desorientado en el tiempo o el lugar
  • Olvidar datos básicos, como el año o quién es el presidente
  • Tener cambios en el nivel de conciencia, lo que puede hacer que la persona parezca muy somnolienta o muy agitada

A medida que el delirio avanza o se hace más grave, pueden aparecer más síntomas. Estos pueden incluir:

  • No reconocer caras conocidas
  • Cambios en los movimientos, como problemas con los reflejos, aparición de tics nerviosos o andar sin rumbo
  • Cambios en el lenguaje o en la capacidad para expresarse

En etapas más tardías del delirio, pueden aparecer otros síntomas, como alucinaciones visuales, confusión o desorientación profundas, inquietud o agitación que no se pueden controlar, latidos rápidos del corazón, dificultad para respirar, presión arterial alta y sudoración excesiva.

Es importante saber que el delirio puede presentarse de distintas formas y con distinta gravedad en cada persona. Si usted o alguien que conoce tiene confusión repentina o síntomas de delirio, busque atención médica de inmediato para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Diagnóstico

Para diagnosticar el delirio (un estado de confusión repentina), los profesionales de la salud suelen hacer estos exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Evaluaciones de la función mental: Evalúan la atención, la memoria y el pensamiento. Pueden usar herramientas como el Método de Evaluación de la Confusión (CAM, por sus siglas en inglés) para ayudar a diagnosticar el delirio.
  • Examen físico: El médico hace un examen físico completo para evaluar la salud general y buscar señales de problemas médicos que puedan causar delirio.
  • Pruebas de laboratorio: Pueden hacer análisis de sangre y otros estudios para revisar las sales en la sangre (electrolitos), la función del hígado, la función de los riñones y los marcadores de infección. Estas pruebas ayudan a encontrar la causa del delirio.

Para saber el estadio o la gravedad del delirio, se pueden hacer pruebas adicionales:

  • Versiones modificadas del CAM: Existen versiones como 3D-CAM y CAM-S que sirven para medir la gravedad del delirio, además de diagnosticarlo.
  • Escala de detección de delirio en enfermería (Nu-DESC) o la prueba 4AT: Estas herramientas sirven para detectar el delirio y medir su gravedad.
  • Revisión de la historia clínica: Los profesionales de la salud pueden revisar la historia clínica para obtener más información y reducir el riesgo de errores al clasificar la condición.

Recuerde: estos exámenes, pruebas y procedimientos deben realizarlos profesionales de la salud. Ellos usarán su experiencia para interpretar los resultados y darle la atención adecuada.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del delirio (confusión aguda) son:

  • Comodidad y bienestar de la persona: El objetivo principal es que la persona esté despierta, atenta, tranquila, sin dolor y pueda comunicarse con su familia y con el equipo de salud.

Para lograr estos objetivos, se recomiendan estas medidas:

  • Buscar y tratar los problemas médicos que lo causan: Tratar infecciones, desequilibrios de sales en la sangre (electrolitos) o problemas relacionados con medicamentos que pueden contribuir al delirio.
  • Medidas sin medicamentos: Un enfoque con varios profesionales que incluya manejo de problemas de memoria y pensamiento, hábitos de sueño saludables, ponerse de pie y caminar temprano si es seguro, apoyo para ver y oír (lentes, audífonos), buena hidratación, ajustes del ambiente (luz, ruido, reloj y calendario), ayudas para orientarse (recordar dónde está y qué día es), uso de objetos familiares (fotos, música), estrategias de comunicación claras y control del dolor.
  • Reducir factores que empeoran: Atender la retención de orina (dificultad para orinar), el estreñimiento y el dolor.
  • Cuidados de apoyo: Crear un ambiente que favorezca el sueño, reduzca el exceso de estímulos y ayude a orientarse. Evitar las restricciones físicas y las sondas urinarias si es posible.
  • Medicamentos (si hacen falta): En algunos casos, el médico puede recetar medicamentos para calmar la agitación, la inquietud o las alucinaciones. Se debe evaluar con cuidado por los posibles efectos secundarios.

El plan de tratamiento puede variar según la condición de cada persona y las causas del delirio. Consulte a un profesional de la salud para recibir indicaciones personalizadas.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación.

Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.