Acerca de la psicosis por COVID
La psicosis por COVID-19 es un problema de salud mental que puede ocurrir en personas que han tenido COVID-19. Se caracteriza por síntomas y episodios de psicosis. Estos pueden incluir alucinaciones, delirios, habla incoherente y agitación. La psicosis es un síntoma de algunos problemas de salud mental que afecta la percepción de la realidad.
Se han reportado casos de psicosis por COVID-19 en algunas personas, pero se necesita más investigación para entender esta condición por completo. Es importante saber que no todas las personas que han tenido COVID-19 tendrán psicosis por COVID-19, y parece ser poco frecuente. Además, aunque quienes ya tienen problemas de salud mental pueden tener un riesgo más alto, cualquier persona podría desarrollarla.
Si le preocupa su bienestar mental o ha notado cambios desde el inicio de la pandemia, hable con su médico o con su terapeuta para recibir orientación y apoyo.
Las causas de la psicosis por COVID-19 no se entienden por completo. La psicosis es un problema grave de salud mental que puede incluir perder el contacto con la realidad. Las y los expertos han propuesto varias posibilidades. Se cree que los efectos del COVID-19 en el cerebro pueden relacionarse con la respuesta del sistema inmunitario, con problemas en los vasos sanguíneos y con la inflamación causada por la enfermedad. También es posible que se formen neurotoxinas (sustancias que dañan las células del cerebro) por reacciones del sistema inmunitario. Estas pueden pasar al cerebro y causar este trastorno mental grave.
La psicosis por COVID-19 es poco común, y aún no se han identificado por completo los factores de riesgo específicos. Se ha reportado en personas sin antecedentes de psicosis.
Es importante saber que la información sobre la psicosis por COVID-19 y sobre los efectos del COVID-19 en la salud mental en general sigue evolucionando. Para recibir información y orientación personalizadas sobre dudas relacionadas con la psicosis por COVID-19, lo mejor es consultar a un profesional de la salud.
Síntomas tempranos frecuentes de la psicosis relacionada con COVID-19 pueden incluir:
- Ideas delirantes: creencias falsas que no se basan en la realidad.
- Alucinaciones: percibir cosas que no están allí, como oír voces o ver cosas que otras personas no ven.
- Alteraciones de la atención y la orientación: dificultad para concentrarse o desorientación.
- Cambios del estado de ánimo: cambios repentinos, como sentirse muy feliz o muy triste sin una razón aparente.
Otros síntomas de COVID-19 que afectan el cerebro y la salud mental:
- Ansiedad
- Depresión
- Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
- Dolores de cabeza crónicos
- Disfunciones autonómicas (problemas del sistema nervioso autónomo)
- Dificultades cognitivas: problemas para concentrarse, recordar, entender el lenguaje y/o para planear y organizar; pueden aparecer y durar meses después de la infección
- Problemas de sueño: dificultad para dormir o cambios en los patrones de sueño
Es importante saber que la psicosis es un síntoma poco común de COVID-19. Si usted o alguien que conoce tiene síntomas que le preocupan, busque atención médica para una evaluación y orientación adecuadas.
Para diagnosticar la psicosis por COVID-19 (cuando una persona pierde contacto con la realidad), los médicos pueden hacer los siguientes exámenes y pruebas:
- Historia clínica: Los médicos reunirán información sobre cómo han avanzado y qué tan graves son los síntomas. También preguntarán sobre sus antecedentes personales, familiares y médicos, y sobre su contexto cultural, social y religioso, para entender posibles causas de la psicosis. Pueden usar cuestionarios para recopilar información.
- Examen físico: Se hará un examen físico completo, que incluye un examen mental y neurológico.
- Pruebas de laboratorio: Los médicos pueden pedir varias pruebas de laboratorio para descartar otras afecciones médicas que podrían causar la psicosis. Estas pruebas pueden incluir:
- Hemograma completo.
- Perfil metabólico.
- Pruebas de función tiroidea.
- Pruebas toxicológicas en orina.
- Medición de la hormona paratiroidea, calcio, niacina (vitamina B3), vitamina B12 y folato (ácido fólico).
- Pruebas para el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y sífilis.
- Imágenes del cerebro: En la mayoría de los casos, no se necesitan imágenes del cerebro para diagnosticar la psicosis por COVID-19. Sin embargo, se pueden considerar si la persona tiene un dolor de cabeza nuevo y muy fuerte, antecedentes de un golpe fuerte reciente en la cabeza o presenta déficits neurológicos focales (problemas neurológicos en una parte del cuerpo).
Es importante consultar a un profesional de la salud para una evaluación y un diagnóstico adecuados.
Las metas del tratamiento para la psicosis por COVID-19 son reducir los síntomas de la psicosis, mejorar la salud mental en general y fortalecer las estrategias para afrontar la situación. El tratamiento suele incluir a un especialista en salud mental, quien evaluará si la psicosis mejora o empeora. Estas son las opciones de tratamiento recomendadas y cómo funcionan:
Medicamentos:
- Los medicamentos suelen ser el primer paso para tratar la psicosis. Ayudan a reducir las alucinaciones y a controlar otros síntomas relacionados.
- Se pueden recetar antidepresivos, antipsicóticos y litio hasta determinar el plan de tratamiento más adecuado.
- Estos medicamentos actúan al equilibrar las sustancias químicas del cerebro para aliviar los síntomas.
Terapia:
- La psicoterapia puede ayudar a manejar los síntomas de la psicosis y a tratar el estrés y la ansiedad relacionados con el diagnóstico.
- Las sesiones de terapia ofrecen un espacio seguro para explorar pensamientos, emociones y estrategias para afrontar la situación.
- Los terapeutas también pueden educar a los seres queridos sobre cómo apoyar a una persona con psicosis por COVID-19.
Cambios en los hábitos de salud:
- Adoptar un estilo de vida saludable, con actividad física regular, alimentación equilibrada y sueño suficiente, puede apoyar la salud mental en general.
- Practicar actividades que reducen el estrés, como la meditación o ejercicios de atención plena, también puede ser útil.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.