Acerca del trastorno de apego reactivo

Descripción general

El trastorno reactivo del apego (TRA) es un trastorno de salud mental. Se caracteriza por dificultad para formar vínculos afectivos con otras personas. Suele deberse a experiencias difíciles en la primera infancia, como negligencia o abuso.

Es un problema grave que afecta la forma en que una persona se relaciona. Dificulta crear conexiones emocionales con sus cuidadores u otras personas importantes en su vida. Las niñas y los niños con TRA pueden mostrarse emocionalmente retraídos o reservados con sus cuidadores. Si no se trata, el trastorno puede continuar en la adultez y afectar las relaciones a lo largo de la vida.

El TRA se asocia con otros problemas de salud, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y el trastorno del espectro autista (TEA). Se han observado cambios en el cerebro y el sistema nervioso en personas con TRA, como menos volumen de sustancia gris (parte del cerebro) y niveles anormales de sustancias químicas que usan las neuronas para comunicarse (neurotransmisores).

La intervención temprana y la terapia pueden ayudar a enfrentar los retos del TRA y apoyar el desarrollo de vínculos más sanos.

Causas y factores de riesgo

El trastorno reactivo del apego (RAD, por sus siglas en inglés) es un problema de salud mental que nace de traumas en la primera infancia. Afecta la capacidad de una persona para crear lazos afectivos con otras personas. No se entienden por completo las causas del RAD. Se cree que están relacionadas con interrupciones en cómo el cerebro desarrolla el apego, debido a negligencia, maltrato o cuidado inconsistente.

Factores de riesgo no modificables del RAD (no se pueden cambiar ni controlar). Incluyen:

  • Que un padre, madre o cuidador haya muerto, se haya ido o haya abandonado al niño
  • Padres o cuidadores cuya crianza estuvo afectada por problemas de salud mental, enfermedad física, consumo problemático de sustancias, encarcelamiento u otros estresores importantes
  • Separación prolongada de los padres o cuidadores por colocación fuera del hogar (por ejemplo, vivir con otra familia), hospitalización o muerte de un cuidador principal
  • Sufrir maltrato o negligencia por parte de padres o cuidadores
  • Separación prolongada de los padres o cuidadores por hospitalización, enfermedad o encarcelamiento

Factores de riesgo modificables del RAD (se pueden cambiar). Incluyen:

  • Inestabilidad en las relaciones de apego por cambios frecuentes de cuidadores
  • Falta de cuidado constante y afectuoso durante la lactancia y la primera infancia
  • Separación forzada de los cuidadores por eventos como el servicio militar obligatorio o el encarcelamiento

Es importante saber que estos factores pueden contribuir al desarrollo del RAD, pero no todos los niños que los viven tendrán este trastorno. Si sospecha que usted o alguien que conoce puede tener RAD, busque una evaluación y orientación profesional.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes del trastorno reactivo del apego (TRA) incluyen:

  • Evitar el contacto visual
  • Llorar de forma inconsolable
  • No sonreír nunca o casi nunca
  • No reír ni hacer sonidos
  • No mostrar interés en juegos interactivos como el cucú (peekaboo)
  • No extender los brazos hacia sus cuidadores
  • Rechazar o ignorar los intentos de crear un vínculo
  • Parecer indiferente al quedarse a solas
  • Buscar consuelo muy pocas veces cuando está angustiado

A medida que el TRA avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas comunes, como:

  • Conducta agresiva
  • Estallidos de enojo
  • Evitar el afecto físico
  • Evitar a los cuidadores y a otros familiares
  • Problemas de conducta en la escuela, en casa o en ambas
  • Problemas con el control, como querer controlar a sus amigos
  • Dificultad para formar vínculos cercanos con otras personas
  • Dificultad para hacer amigos
  • Dificultad para manejar sus emociones
  • Hipervigilancia (muy alerta o siempre en guardia)
  • Ignorar o no interactuar con familiares cercanos
  • Irritabilidad
  • Falta de confianza en los cuidadores y en otros adultos
  • Autoestima baja
  • No pedir ayuda ni consuelo
  • No participar en la interacción social
  • No responder al afecto ni al consuelo
  • Observar a los demás con atención, pero rara vez reaccionar o participar

Es importante saber que estos síntomas pueden variar según la persona y su edad. Si sospecha que su hijo tiene TRA, es muy importante consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar el trastorno reactivo del apego (TRA), un problema de salud mental que afecta el vínculo afectivo, los profesionales de la salud suelen hacer una evaluación integral con varios exámenes, pruebas y procedimientos. Estos pueden incluir:

  • Entrevistas: Los profesionales de la salud hablarán con la persona y sus cuidadores para conocer su historia, sus conductas de apego y sus interacciones sociales.
  • Observación del comportamiento: Observar la conducta en distintos lugares, como el hogar o la escuela, ayuda a evaluar conductas relacionadas con el apego y la participación social.
  • Cuestionarios y escalas: Cuestionarios estandarizados que completan los cuidadores o la misma persona pueden dar más información sobre las dificultades de apego y los síntomas relacionados.
  • Criterios diagnósticos: El TRA se diagnostica con criterios específicos del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Los profesionales evaluarán si la persona cumple esos criterios.

Para determinar la etapa o la gravedad del TRA, puede que no se necesiten exámenes, pruebas o procedimientos adicionales específicos. Sin embargo, los profesionales de la salud pueden considerar lo siguiente:

  • Historia detallada: Entender bien la historia del desarrollo de la persona, incluidas experiencias tempranas de abandono o trauma, ayuda a medir el impacto en la formación del apego.
  • Observación continua: Observar con el tiempo las conductas de apego y las interacciones sociales puede mostrar la gravedad y la persistencia de los síntomas del TRA.
  • Trabajo conjunto con otros profesionales: Colaborar con psicólogos, psiquiatras u otros especialistas con experiencia en evaluar trastornos del apego puede ayudar a una evaluación completa.

Es importante saber que para diagnosticar el TRA con precisión se necesita la experiencia de profesionales de la salud especializados en evaluaciones de salud mental. Por eso, consultar a un profesional de la salud calificado es esencial para un diagnóstico preciso y para recibir recomendaciones de tratamiento adecuadas.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del trastorno reactivo del apego (TRA) son crear un entorno sano y seguro, brindar cuidado compasivo y participar en terapia. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estos objetivos:

Crear un entorno sano y seguro:

  • En la infancia, puede ser necesario trabajar la conducta de los miembros de la familia, tomar clases de crianza o recibir orientación familiar.
  • Las personas adultas pueden necesitar terminar relaciones dañinas, buscar un lugar seguro donde vivir o contar con una red de apoyo.
  • Esto ayuda a crear un entorno seguro para que las personas con TRA comiencen a sanar del trauma.

Cuidado compasivo:

  • Quienes cuidan a niños con TRA deben tratarlos con compasión, no con castigos.
  • Aprender técnicas positivas para manejar conductas difíciles puede reducir los conflictos sin castigar a la niña o al niño.
  • Este enfoque ayuda a manejar el malestar emocional intenso, el miedo al abandono y las dificultades para sentirse a salvo en las relaciones.

Terapia:

  • Se recomienda la terapia informada por el trauma para el TRA.
  • La terapia de trauma ayuda a manejar el impacto de los recuerdos traumáticos.
  • La terapia de apego busca mejorar la seguridad del apego.
  • Probar diferentes enfoques o combinar terapias puede ayudar.
  • Es importante saber que algunas intervenciones que antes eran populares pueden ser dañinas e ineficaces.

Estos tratamientos buscan crear un entorno seguro, brindar cuidado compasivo y abordar el trauma y las dificultades de apego relacionadas con el TRA.

Los medicamentos no suelen usarse como primera opción para el TRA. La terapia y la creación de un entorno de apoyo son las partes clave de un tratamiento eficaz.