Sobre el mutismo en adolescentes
El mutismo en adolescentes es cuando un adolescente no puede o le cuesta hablar en ciertas situaciones, aunque sí puede hablar en otros lugares. Se ve como una dificultad constante para hablar en situaciones sociales específicas, como en la escuela o en eventos públicos, donde se espera que hable. Los adolescentes con mutismo pueden comunicarse bien en casa o con familiares cercanos, pero tienen dificultad para hablar en ambientes desconocidos o públicos.
Este problema suele estar relacionado con la ansiedad y se considera una forma de mutismo selectivo, que es un trastorno de ansiedad. Es importante que los adolescentes con mutismo reciban una evaluación y apoyo de profesionales de salud mental para tratar la ansiedad que está detrás y aprender estrategias útiles para manejarla.
Las causas biológicas del mutismo en adolescentes no se entienden bien y hay poca investigación sobre este tema. Sin embargo, el mutismo selectivo (MS) se considera un trastorno de ansiedad que suele empezar en la niñez. Se caracteriza por que los niños no hablan en ciertas situaciones donde se espera que hablen, aunque sí hablan con normalidad en otras. Los mecanismos exactos del MS aún se están investigando.
Los factores de riesgo no modificables del mutismo en adolescentes no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Edad: En adolescentes más jóvenes, los estudios han encontrado una relación con factores como antecedentes de autolesiones, acoso escolar, maltrato físico, conflictos familiares, vivir con padres separados y vivir con alguien cercano que intentó suicidarse.
Los factores de riesgo modificables, es decir, los que se pueden influir o cambiar, para el mutismo en adolescentes no están bien establecidos por la poca investigación. Sin embargo, es importante considerar que los trastornos de ansiedad, incluido el MS, pueden estar influidos por varios factores, como problemas de salud mental en los padres, edad de los padres, nivel socioeconómico de la madre, tipo de lugar donde se vive (ciudad o campo), estado civil de la madre y situación migratoria de los padres. Estos factores pueden contribuir al desarrollo o al empeoramiento del MS en adolescentes.
Los síntomas tempranos más comunes del mutismo en adolescentes incluyen:
- Malestar general, nervios y timidez con personas que no conoce
- Tendencia a evitar situaciones sociales que podrían requerir hablar con otras personas
- Sentir que se queda en silencio o que no puede hablar durante interacciones con personas que no conoce
- Usar comunicación no verbal, como asentir con la cabeza, señalar y escribir, cuando no puede hablar
- Necesitar comunicarse por medio de una persona de confianza al tratar con desconocidos
- Efectos negativos en el rendimiento escolar o laboral, la vida social y las relaciones
Cuando el mutismo progresa o se vuelve más grave en adolescentes, pueden presentarse estos síntomas:
- Mayor dificultad para hablar en cualquier situación social, incluso con personas conocidas
- Hablar muy poco o nada en lugares públicos
- Ansiedad y miedo más intensos relacionados con hablar o con que otras personas oigan lo que dice
- Aislamiento social y alejamiento de actividades sociales
- Bajo rendimiento escolar por la dificultad para participar en discusiones de clase o hacer presentaciones
Es importante saber que estos síntomas deben durar por lo menos un mes para cumplir con los criterios diagnósticos de mutismo selectivo (dificultad marcada para hablar en algunas situaciones, aunque se pueda hablar en otras). Si sospecha que usted o alguien que conoce puede tener mutismo, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y opciones adecuadas de manejo.
Si usted o alguien que conoce está luchando o en crisis por ansiedad, depresión o ideas suicidas, hay ayuda disponible. Llame o envíe un mensaje de texto al 988 o chatee en 988lifeline.org/chat para conectarse con consejeros de crisis capacitados.
Para diagnosticar el mutismo en adolescentes, los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El profesional de la salud buscará señales físicas de problemas médicos que puedan estar causando o contribuyendo al mutismo.
- Antecedentes médicos: Reunir información sobre la salud del/de la adolescente, incluidos diagnósticos previos, puede aportar datos valiosos.
- Evaluación del habla y del lenguaje: Esta evaluación mide cómo habla y se comunica el/la adolescente y ayuda a identificar otras condiciones que puedan afectar su capacidad para hablar.
- Entrevistas con madres, padres, cuidadores y maestros: Estas entrevistas aportan datos sobre cuándo comenzaron los síntomas, cómo se comunica ahora el/la adolescente, el ambiente del hogar y los antecedentes médicos de la familia.
- Colaboración con especialistas: Según el caso, puede ser necesario colaborar con especialistas como pediatras, psicólogos infantiles, analistas de conducta, orientadores escolares o trabajadores sociales.
Para determinar la etapa o qué tan grave es el mutismo en adolescentes, se pueden hacer otros exámenes, pruebas y procedimientos, como:
- Observaciones de la conducta: Observar al/la adolescente en distintos lugares puede dar pistas sobre sus formas de comunicarse y su nivel de comodidad al hablar.
- Pruebas formales: Pueden incluir pruebas estandarizadas (las mismas para todas las personas) o cuestionarios para evaluar aspectos relacionados con el mutismo, como los niveles de ansiedad o las dificultades para comunicarse.
- Grabaciones de audio o video: Grabar sus interacciones puede ayudar a evaluar cómo actúa sin hablar y cómo responden las demás personas.
- Evaluación de factores del contexto: Analizar factores que influyen en no hablar, que interfieren con el desempeño escolar y la vida social, y las respuestas de personas clave puede brindar una comprensión completa de la condición.
Es importante que consulte a un profesional de la salud para recibir orientación personalizada sobre los exámenes, pruebas y procedimientos para diagnosticar y determinar la etapa o gravedad del mutismo en adolescentes.
Las metas del tratamiento del mutismo (dificultad para hablar en algunas situaciones) en adolescentes son bajar la ansiedad en entornos sociales, ayudar al adolescente a practicar el habla y reforzar la conducta de enfrentar las situaciones, no evitarlas. A continuación, algunos tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estas metas:
- Comunicación aumentativa y alternativa (CAA): Consiste en dar temporalmente a los adolescentes otra forma de comunicarse que les cause menos estrés, como usar gestos o símbolos. La CAA puede ayudar al adolescente a comunicarse en la escuela a corto plazo, pero no es una solución a largo plazo.
- Terapias basadas en exposición: Estos enfoques incluyen exposición gradual a situaciones que provocan ansiedad, lo que permite que el adolescente practique hablar. Con el tiempo, esto le ayuda a darse cuenta de que puede hablar frente a otras personas.
- Ritual Sound Approach (RSA): En esta terapia, un terapeuta del habla y lenguaje (SLP, por sus siglas en inglés) ayuda al adolescente a aprender a producir sonidos desde lo físico (cómo mover la boca y la garganta). Puede empezar con sonidos que no son palabras y avanzar hacia sílabas y palabras. El RSA busca aumentar la confianza y mejorar la capacidad de hablar.
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): La TCC se enfoca en cambiar patrones y creencias negativas que contribuyen a la ansiedad en ciertas situaciones. Ayuda a los adolescentes a desarrollar herramientas y estrategias para manejar el miedo a hablar.
- Apoyo emocional: Los adolescentes con mutismo pueden tener dificultades para expresar sus sentimientos y socializar con otras personas. La psicoterapia puede ayudarlos a manejar el miedo a hablar, atender condiciones de salud mental que coexisten, como la ansiedad social, y brindar apoyo emocional.
- Medicamentos: En algunos casos, los medicamentos pueden ayudar a reducir síntomas de ansiedad o depresión en adolescentes. Sin embargo, nunca deben reemplazar las terapias conductuales y se deben hablar con un profesional de la salud.
Recuerde: los planes de tratamiento deben adaptarse a los síntomas, necesidades y edad de cada persona. Es crucial consultar con profesionales de la salud para recibir asesoría personalizada.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores; consulte a su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios; consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer información adicional sobre efectos secundarios.