Acerca de la esquizofrenia juvenil
La esquizofrenia juvenil, también llamada esquizofrenia de inicio en la infancia o esquizofrenia de inicio temprano (early-onset schizophrenia, EOS), es la aparición de síntomas de esquizofrenia antes de los 18 años. Es una forma poco frecuente que afecta a niños y adolescentes.
Los síntomas y las características de la esquizofrenia juvenil son parecidos a los de la esquizofrenia en adultos. Incluyen alteraciones en el pensamiento, la percepción, las emociones y las relaciones sociales. Sin embargo, en los niños los síntomas pueden mostrarse de forma distinta que en los adultos.
El inicio temprano puede llevar a síntomas más graves y a efectos a largo plazo. Los síntomas pueden incluir alucinaciones; delirios (creencias falsas); trastornos del pensamiento (pensamiento desorganizado o dificultad para expresar ideas); menor expresión de las emociones; menos motivación; dificultad en las relaciones sociales; problemas con el movimiento; y dificultades cognitivas (como problemas de atención, memoria o planificación). Es importante que las personas con sospecha de esquizofrenia juvenil reciban un diagnóstico a tiempo y el tratamiento adecuado por parte de profesionales de salud mental.
La esquizofrenia juvenil, también llamada esquizofrenia de inicio temprano, es una afección compleja con varios factores que contribuyen a su desarrollo. Aunque no se entiende por completo, hay factores de riesgo no modificables y modificables relacionados con la esquizofrenia juvenil:
Posibles causas biológicas de la esquizofrenia juvenil:
- Factores genéticos: Tener antecedentes familiares de esquizofrenia aumenta el riesgo de desarrollarla. Se piensa que intervienen varios genes, no un solo gen.
- Factores ambientales: La exposición a infecciones virales o a desnutrición durante el embarazo, sobre todo en el primer y segundo trimestre, se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar esquizofrenia más adelante.
Factores de riesgo no modificables de la esquizofrenia juvenil: no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Predisposición genética: Tener un familiar cercano, como un padre, madre o hermano(a), con esquizofrenia aumenta la probabilidad de desarrollarla.
Factores de riesgo modificables de la esquizofrenia juvenil: se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Consumo de sustancias: El uso de drogas que afectan el cerebro y la mente durante la adolescencia puede aumentar el riesgo de esquizofrenia. Cuanto más joven se empieza y cuanto más frecuente es el consumo, mayor es el riesgo.
- Calidad de la crianza: La calidad de la crianza, en especial cuando la madre tiene una enfermedad mental, incluida la esquizofrenia, puede influir en qué tan graves y duraderos sean los síntomas de la esquizofrenia juvenil.
- Estrés temprano en la vida: El estrés intenso en etapas tempranas de la vida puede contribuir al desarrollo de la esquizofrenia. A menudo ocurren experiencias estresantes justo antes de que aparezcan los síntomas.
- Maltrato o trauma en la infancia: Haber vivido maltrato o trauma en la niñez se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar esquizofrenia.
- Edad de los padres al momento del nacimiento del bebé: Los padres de mayor edad tienen un riesgo más alto de tener hijos que desarrollen esquizofrenia.
Es importante saber que tener estos factores de riesgo no significa que una persona vaya a desarrollar esquizofrenia juvenil. Si le preocupa su salud mental o la de otra persona, lo mejor es consultar con un profesional de la salud que pueda darle orientación y apoyo personalizados.
Los síntomas de la esquizofrenia en niños y adolescentes (un trastorno de salud mental que afecta cómo la persona piensa, siente y percibe la realidad) pueden variar según la persona y la etapa de la enfermedad. A continuación hay síntomas tempranos y otros que pueden aparecer en etapas más avanzadas o cuando los síntomas son más graves:
Síntomas tempranos:
- Miedos o ansiedades inusuales (paranoia: desconfianza o miedo extremo sin motivo claro)
- Problemas para dormir
- Cambios de ánimo
- Oír voces o ver cosas (alucinaciones: percibir cosas que no están ahí)
- Menos cuidado personal
- Cambios repentinos de conducta
- Bajo rendimiento en la escuela
- Ideas o pensamientos extraños
Etapas posteriores, progresión o mayor gravedad:
- Falta de higiene personal
- Pensamientos desorganizados o habla confusa
- Aislamiento social
- Conductas o respuestas socialmente inapropiadas
- Cara sin expresión (afecto plano: poca expresión de emoción)
- Retiro social o autoaislamiento
- Sensibilidad repentina y muy intensa a la luz y al ruido
Es importante saber que estos síntomas también pueden presentarse en otras condiciones. Se necesita una evaluación profesional para hacer un diagnóstico preciso. Si le preocupa el comportamiento de su hijo o su hija, busque orientación con un profesional de salud mental. Esta persona puede brindarle el apoyo y la guía adecuados para la situación específica de su familia.
Para diagnosticar la esquizofrenia juvenil, los profesionales de la salud suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen médico completo: Incluye un examen físico para buscar señales físicas de algún problema de salud.
- Historia clínica detallada: Recopilar información sobre los antecedentes médicos del niño o la niña, incluidos diagnósticos previos.
- Pruebas cognitivas (del pensamiento): Evalúan cómo funciona el pensamiento para detectar problemas cognitivos.
- Análisis de orina: Buscan anomalías en la orina que puedan indicar otros problemas de salud.
- Análisis de sangre: Se pueden pedir para descartar otros problemas médicos. Pueden incluir pruebas de función del hígado y los riñones, pruebas de tiroides, niveles de electrolitos (sales y minerales en la sangre) y un hemograma completo.
- Estudios de imágenes del cerebro: Uso de técnicas como la resonancia magnética (RM) o la tomografía computarizada (TC) para descartar otras afecciones neurológicas.
Para determinar la etapa o la gravedad de la esquizofrenia juvenil, otras evaluaciones pueden incluir:
- Evaluación psiquiátrica: Observar el comportamiento, los pensamientos y las emociones del niño o la niña, e identificar patrones de conducta.
- Evaluación de tendencias de autolesión: Valorar cualquier idea o acto de hacerse daño.
- Evaluación del estado de ánimo y de síntomas de ansiedad o psicosis: Identificar cambios del estado de ánimo y síntomas relacionados con la ansiedad o la psicosis.
Es importante consultar a un profesional de la salud que pueda brindarle recomendaciones personalizadas según la situación específica de la persona.
Si usted o alguien que conoce está pasando por una situación difícil o de crisis con ansiedad, depresión o pensamientos suicidas, hay ayuda disponible. Llame o envíe un mensaje de texto al 988 o chatee en 988lifeline.org/chat para conectarse con consejeros de crisis capacitados.
Los objetivos del tratamiento para la esquizofrenia en jóvenes son controlar los síntomas, prevenir recaídas y mejorar las habilidades para la vida diaria, para que la persona pueda ser parte de la comunidad. Las siguientes opciones de tratamiento pueden recomendarse:
- Medicamentos: Los medicamentos antipsicóticos suelen ser el tratamiento principal para la esquizofrenia en jóvenes. Ayudan a controlar los síntomas al equilibrar los mensajeros químicos del cerebro (neurotransmisores). Es importante trabajar de cerca con un profesional de la salud para encontrar el medicamento y la dosis más efectivos.
- Psicoterapia: La terapia cognitivo-conductual (TCC), la terapia individual y la terapia de grupo brindan apoyo y ayudan a abordar el pensamiento y las conductas desorganizadas. La terapia busca disminuir que los síntomas regresen, ayudar a que la persona tome sus medicamentos como se le indicó, mejorar la atención, la memoria y otras habilidades de pensamiento, y mejorar la vida social y laboral.
- Intervenciones psicosociales: La capacitación laboral y el entrenamiento en habilidades sociales pueden formar parte de la psicoterapia o de apoyos sociales. Estas intervenciones buscan mejorar las habilidades para la vida diaria y ayudar a que la persona se integre a la sociedad.
- Cambios en los hábitos de salud: Establecer una rutina con autocuidado regular, como mantener una alimentación saludable, hacer ejercicio con regularidad, dormir lo suficiente y evitar el consumo de alcohol y otras drogas, puede apoyar el bienestar general.
Es importante saber que los planes de tratamiento deben personalizarse según las necesidades y metas de cada persona. Trabajar de cerca con los profesionales de la salud puede mejorar los resultados del tratamiento para la esquizofrenia en jóvenes.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores, así que es esencial consultar con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios; lo mejor es consultar con su profesional de la salud o leer la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.